fbpx
Conéctate con nosotros

Sociedad Ahora Rusia

Ahora San Juan, es Ahora Rusia: Rumbo a Moscú.

Publicado

En

Elegidos como el único medio argentino para participar del “Programa de pasantías InteRussia para periodistas de América Latina”, un programa para comunicólogos que incluye conferencias, talleres y prácticas con expertos de la agencia de noticias y radio Sputnik, así como reuniones con destacados expertos.
Gabriel Saquilan Ruffa enviado por Ahora San Juan para que nos represente en Moscú, irá relatando sus experiencias en estas crónicas denominadas Ahora Rusia.

Iniciando el camino a Rusia

Empezar un viaje es algo excitante, algo que todo el mundo desea. A veces la vida sorprende con oportunidades que uno no podría ni imaginar.

La parte difícil es lo que uno deja atrás. Aunque sea solo por un mes. Por mi parte, la familia es lo que más voy a extrañar, es el factor que hace que unas semanas puedan parecer una eternidad por momentos. También un gordo que dejo de mascota a que me cuiden. Si bien, yo le he explicado bien que me voy pero que vuelvo pronto, tengo la duda si me ha entendido correctamente, o tal vez es que no estaba de acuerdo para nada.

El trayecto es largo, he salido un jueves y llegaré un domingo a destino. Los últimos días es inevitable andar acelerado con los preparativos, la ansiedad de olvidar algo, repartir el último tiempo entre trabajo y disfrutar uno de su gente. También el entusiasmo de una oportunidad única. Tantos años de sentirse cercano a Rusia, principalmente a través de la literatura de sus clásicos, y de repente uno se encuentra con la posibilidad de ir a visitar. Sumado a la excelente formación que nos ofrecen la agencia Sputnik y The Gorchakov Fund.

Además de la suerte de compartir con otros compañeros latinoamericanos. Estaremos representados: México, Brasil, Cuba, Colombia, Nicaragua, Perú, Ecuador y Argentina.

La despedida en San Juan fue agridulce, como no podía ser de otra forma. Por un lado, la alegría de los buenos deseos, el apoyo y el cariño. Por el otro, la tristeza de la separación (aunque sea temporal) de los que uno ama.

Llegué temprano a la terminal de Retiro en Buenos Aires, y a pesar de algún pequeño desencuentro (que no podía faltar en cualquier viaje grande), conseguí llegar al aeropuerto de Ezeiza, desde donde escribo estas líneas. Deberé esperar hasta casi medianoche para tomar el primer vuelo hacia Estambul.

Nada más llegar al aeropuerto, hice el que espero que sea el primer amigo de muchos. Un joven de casi dos metros con el que rápidamente nos convertimos en compañeros de camino. Gabryeel Augusto tiene veinte años, pero pos su madurez aparenta más. Es jugador profesional de básquet, ha venido a Argentina a probar con varios equipos que están interesados en él. Ha estado aquí un mes, y a la espera de cerrar y definir con quién jugará, vuelve con ganas a Sao Paulo, donde lo esperan su pareja y su mamá. Ojalá consiga un buen contrato. Almorzamos juntos y lo acompañé hasta que salió su vuelo. Estamos en contacto, tiene pendiente visitarnos en San Juan.

En el aeropuerto la nota triste es ver a aquellas personas que tristemente no están de viaje,  sino que subsisten como pueden en la terminal e inmediaciones. Aquellos a los que nadie ve, ni presta atención. Algunos intentan ocultar su situación más que otros, es de admirar la dignidad que se niegan a perder. Con esa gran capacidad que tenemos en Argentina para combinar contrastes, se mezcla esa imagen con una multitud de remeras celestes y blancas desperdigada que viaja rumbo hacia Qatar a ver el mundial. Cada uno con distinta ruta. Varios medios cubrían impresiones de aquellos que van a alentar a la selección. Conocí a uno de los periodistas, Pablo, con el que nos reímos cuando me decía que me había equivocado de mundial, Rusia era el anterior.

En los preparativos una de las cosas más importantes era prepararse para enfrentar el frío. Dicen algunos que allá puede llegar a -20°c. Nosotros ayer en San Juan hemos alcanzado casi los 40°c, tendré un cambio térmico que puede a los ¡60°c!

Estos días que venía pensando en el frío, Rusia… siempre recuerdo el cuento de Nikolai Gógol, “El Capote”. En el que entre todo lo que es maravilloso del cuento, Gógol nos narra la historia de un funcionario llamado Akakiy Akakaievich, uno de esos burócratas que parecen insignificantes.
Lo que nos interesa es que un momento dado al protagonista lo atenaza el frío ruso, donde “el frío punzante e intenso ataca de tal forma las narices sin elección de ninguna clase” y “duele la cabeza de frío y las lágrimas saltan de los ojos”, en palabras de Gógol. Akakaiy tiene un capote que ya es imposible seguir remendándolo, por más que lo intente. Esto le obliga a tener que comprar uno nuevo lo que le cuesta una fortuna para su bolsillo de funcionario de baja categoría. Decide gastar todos sus ahorros y pasarse varios meses de privaciones para poder juntar para el capote nuevo. Cuando lo consigue y es el día más feliz de su vida, hasta lo invita su jefe a una fiesta para celebrarlo. No puede negarse y va. A la vuelta, a Akakiy lo asaltan y le roban el capote. Después sigue una odisea para intentar conseguir ayuda a través de la burocracia, hasta que llega a dar con quien le aconsejan que hable, una persona de “gran categoría”, quien lo trata despreciablemente y Akakiy se va traumado, caminando esa noche a casa con el frío y sin abrigo, cae enfermo y muere al día  siguiente. Cuentan las gentes la leyenda de que el espíritu del funcionario se aparece en el puente lejano de noche y que le arrebata el capote a cualquiera que pase.

En mí equipaje de mano me he obligado a limitarme a llevar un solo libro. Sino, siempre hay problemas de peso para el check in. Así que elegí una compilación de clásicos rusos, la mayoría los leí hace tiempo, siempre tuve ganas de darle otra lectura y qué mejor ocasión. Así que he tenido la oportunidad de releer El Capote acá en la espera del aeropuerto.

Yo intento llevar lo posible para aguantar las heladas. El frío me gusta, aunque creo que no he estado mucho tiempo continuado con esas temperaturas. Estaré bien, tan solo espero tener mucha mejor fortuna que Akakaievich. Su historia ocurrió en San Petesburgo, así que no tengo que preocuparme de que en Moscú me vaya a quitar mi capote.

Sociedad Ahora Rusia

Intentan borrar a Rusia: La cancelación de la Cultura.

Publicado

En

Siguiendo la línea que ya abrimos con el análisis de las sanciones al deporte, esta vez nos centramos en las distintas sanciones que buscan borrar a Rusia desde el plano cultural. Perjudicando con ello a todos los pueblos que se les niega el acceso a partes que ya no son de una cultura nacional concreta, sino patrimonio universal de la humanidad.

II. Prácticas inquisitorias a escritores clásicos y aumento de rusofobia.

En los últimos meses desde Occidente vienen teniendo lugar acciones destinadas a condenar a todo aquello que tenga que ver con Rusia. Algunas más o menos simbólicas, con un gran impacto en la forma de pensar o percibir, todas ellas generando un aumento del sentimiento anti-ruso.

Ya sea desde Kiev, pasando por Europa y Estados Unidos, incluso llegando a Argentina, donde albergamos la mayor cantidad de rusos en América Latina. La cancelación toma varios caminos: música, literatura, lengua, religión, deportes, etc. Además de ser algo contrario a todos los principios de libertad de opinión y pluralismo que aquellos que condenan se nombran “abanderados”, es una vuelta a la barbarie. Además de ser de gran insensatez, solo puede conducir al empobrecimiento cultural y espiritual.

Los países que condenan lo que realmente están haciendo es condenar a su propio pueblo al arrebatarle genialidades que además de rusas, forman parte de la cultura universal.

Quema de libros contemporánea

En la librería Siayvo, situada en Kiev, lanzaron una propuesta igual de sorprendente como estremecedora. Con el deseo de eliminar obras de la literatura realizadas por escritores rusos, invitaron a su clientela, y a todo el que se quisiera sumar, a llevar dichos libros a su local. La idea: reciclar el papel y venderlo. El dinero generado se usaría para la compra de un vehículo para el ejército ucraniano. Se recolectaron en dos meses 25 toneladas de libros. Con el reciclaje recaudaron alrededor de 2.500 dólares.

Libreria Siayvo.

La propuesta puede parecer nueva en sus formas, pero vieja en sus raíces. Podemos verla como una quema de libros contemporánea. Tiene la misma finalidad, la eliminación de aquello que se odia, sumado ahora a un pragmatismo económico y una pseudo-ecologismo con el reciclaje.

Supresión de “lo ruso”

La eliminación de “todo lo ruso” tuvo como punta de lanza la eliminación de los nombres de las calles que tuvieran alguna relación con Rusia, contándose por cientos las que sufrieron cambios. Se sumó a esto a la supresión de cualquier homenaje, en la Universidad de Shevchenko se retiró una placa que honraba a Bulgakov, quien estudió allí hace cien años.

Al escritor de “Maestro y Margarita” también lo pretenden cancelar, acusado de imperialista y antiucraniano. La Unión Nacional de Escritores de Ucrania está presionando para cerrar el Museo Bulgakov, donde el famoso escritor nacido en Kiev vivió durante 13 años.

La urbanización donde vivió el escrito M.P. Bulgakov.

Los planes de estudio también sufren cambios: en las escuelas de Ucrania ya no incluye cursos de idioma ruso ni obras de escritores rusos. En cambio, se ha agregado un nuevo curso sobre la guerra con Rusia.

La historia de la URSS también se presenta ahora a través del prisma del imperialismo. La facultad de Bondarenko no inscribió a nuevos estudiantes rusos este año porque los programas de literatura e idioma se están adaptando actualmente.

Tampoco los niños ucranianos van a tener acceso a los cuentos de Chéjov porque el ministerio de Educación ha retirado el estudio de todos los autores rusos.

La ciudad ucraniana de Dnipro desmantelará los monumentos a figuras rusas y soviéticas y las trasladará a la perrera municipal. El alcalde anunció que el comité ejecutivo del consejo municipal decidió, sin esperar una decisión del Ministerio de Cultura, la retirada de los monumentos a los literatos Alexander Pushkin, Mijail Lomonosov y Maxim Gorki, así como a otras personalidades rusas y soviéticas.

Retrato de Alexander Pushkin en la Galería Tetriakov.

En Nikoláyev prohibieron la instrucción de la lengua de Chejov y Dostoievski en las escuelas desde el primer día de clases en septiembre pasado. El primer viceministro de Educación y Ciencia de Ucrania, Andréi Vitrenko, dio a conocer en junio las intenciones de las autoridades de su país de excluir la novela La guerra y la paz, de León Tolstói, del plan de estudio escolar porque “glorifica” a las tropas rusas.

Antes, la Rada Suprema (Parlamento) votó a favor de prohibir la importación y distribución en esa nación eslava de libros y productos editoriales procedentes de Rusia y Bielorrusia. El legislativo aprobó además la suspensión de la música del gigante euroasiático en los medios de comunicación y lugares públicos del país, como parte de su campaña en contra de todo lo que se relacione con la nación vecina, a pesar de la cercanía y los lazos de sangre que unen la historia entre ambos pueblos.

La Universidad de Bicocca de Italia prohibió la enseñanza de textos del escritor ruso Fiódor Dostoievski en la clase de un profesor como una supuesta represalia a Rusia por la invasión a Ucrania, pero finalmente se retractó de su decisión por el escándalo.

No solo los escritores

Autoridades de varios países europeos ordenaron a sus organismos e instituciones culturales cortar los vínculos con sus homólogos rusos luego del recrudecimiento del conflicto entre Moscú y Kiev.

El director de orquesta Valery Gerguiev se negó a condenar la operación militar rusa en Ucrania y como castigo fueron suspendidas sus actuaciones en el Carnegie Hall, en la Filarmónica de París, en la Scala de Milán y resultó despedido como director de la Filarmónica de Múnich.

La soprano Anna Netrebko lamentó los enfrentamientos, pero advirtió que “obligar a los artistas y a cualquier figura pública a expresar públicamente sus opiniones políticas y condenar a su patria es inaceptable”, por lo que la Ópera Estatal de Baviera canceló todos sus compromisos con la cantante, quien, a su vez, renunció a sus actuaciones en la Scala de Milán y la Ópera de Zúrich.

La soprano Anna Netrebko.

Reino Unido suspendió la gira del Ballet Estatal de Siberia, y la Royal Opera House de Londres anuló la temporada de danza del ballet Bolshói. Al respecto, Nadine Dorries, secretaria de Estado de Cultura, Medios y Deporte del Gobierno de Boris Johnson (julio 2019-septiembre 2022) manifestó que el arte es el “tercer frente en el conflicto de Ucrania”.

También una orquesta de Cardiff, al sur de Gales, prohibió la Obertura de 1812 de Pior Ilich Tchaikovsky, músico ruso del siglo XIX; en Croacia, la orquesta filarmónica de Zagreb anuló la interpretación de dos de sus obras.

En la ópera de Varsovia, un tema de Modest Musorgski, compositor ruso de hace dos siglos, fue sacado del programa.

Por otro lado, destacados grupos musicales como Green Day, Imagine Dragons, Franz Ferdinand y The Killers suspendieron sus actuaciones en Rusia, mientras el festival de Eurovisión expulsó al país del concurso este año.

Desde el cine la censura llegó también a la compañía Walt Disney que decidió no estrenar en territorio ruso sus últimas películas, como tampoco las compañías Sony y Warner. El festival de cine de Cannes rechazó a las delegaciones del país euroasiático.

Como afirma Mario Muñoz Lozano en Prensa Latina: “la campaña contra Rusia no es de ahora, existió desde los tiempos soviéticos. La diferencia es que ahora Estados Unidos y sus aliados encontraron una justificación para irle nuevamente encima, ante la alarma que representa la recuperación rusa en los ámbitos sociales, económicos y militares, a la vez que su voz es más escuchada en el mundo como una opción antihegemónica y a favor del multilateralismo.”

¿Rusofobia en Argentina?

En Argentina no somos ajenos a este aumento de la rusofobia. Y eso que Argentina alberga la diáspora más numerosa de rusos en América Latina. Según contaba Dmitry Feoktistov, Embajador de Rusia en Argentina, a principios de marzo de 2022 unos vándalos profanaron la Catedral Ortodoxa de la Anunciación en Buenos Aires, dejando inscripciones insultantes en su fachada. El Festival tradicional de la cultura eslava “Madre Rusia” no se celebró. Este evento popular había atraído a miles de participantes. Este año se nos dio a entender que ahora su celebración es “inapropiada”.

Ataque a la Catedral Ortodoxa de la Asunción, Buenos Aires.

El Embajador afirmaba que: “La campaña que se desarrolla actualmente en el mundo por la politización vulgar de la esfera cultural no sólo contradice los principios del pluralismo y la libertad de opinión. ¡Es una forma moderna de barbarie primitiva! Recordamos que al principio en Europa se quemaban las brujas, luego los libros y por fin unos representantes de naciones “no arias”. Hoy en día, intentan quemar los puentes de la cultura que unen a los rusos con otros pueblos. Tratando de prohibir todo lo relacionado con Rusia, los líderes de estos estados en realidad están robando a sus propios ciudadanos. La cultura rusa es una parte integral y enorme de la cultura mundial, su cancelación conducirá inevitablemente a la mezquindad y el empobrecimiento espiritual.”

Lo cierto es que no es la primera vez que Rusia enfrenta un desafío parecido. Es por ello que recordaba Vladímir Putin “todos los intentos de abolir nuestra cultura, de abolir a Rusia, serán en vano. Y los que piensan lo contrario, por desgracia para ellos, no han aprendido las lecciones de la historia”.

Barbarie y distopía

La forma de tender puentes entre pueblos pasan por la cultura. Por el intercambio cultural, poder aprender de los otros y dar a conocer lo de uno. Esto es lo que se está pretendiendo a arrebatar no sólo al pueblo ruso, sino a todos los pueblos en los cuales sus gobernantes o dirigentes están tomando este tipo de medidas.

Cancelar escritores decimonónicos por un conflicto del S.XXI es una barbarie. Dostoievski decía: “Si hay un país en el mundo que sería más desconocido, inexplorado, más incomprendido e incomprensible que todos los demás países, ese país es, sin duda, Rusia para sus vecinos occidentales”, y con esta insensatez de cancelación cultural sólo puede agrandarse lo denunciado por el escritor de Crimen y Castigo.

Busto de F.M. Dotoievski

Probablemente no haya un solo escritor consagrado o reconocido que no haya leído a los clásicos rusos, y que de una forma u otra les hayan influenciado. Ray Bradbury en su distopía Fahrenheit 451 imaginaba a unos “bomberos” cuyo cometido era quemar libros. Se sorprendería de descubrir que hoy tenemos un equivalente que se dedica a “reciclarlos” para convertirlos en armas de guerra.

Continuar leyendo

Sociedad El EntreveroAhora Rusia

¿Cómo se celebra la Navidad en Rusia? Las fiestas en tres actos.

Publicado

En

En Rusia no se celebra la Navidad el 25 de Diciembre, pero esto no es desde año tan convulso. Además de tener distinta fecha, tienen dos celebraciones del Año Nuevo, separadas por catorce días.  Celebran las fiestas de invierno en tres actos. En la historia de Rusia, las fiestas han tenido que ir adaptándose a los tiempos de cambio.

La Navidad se festeja en Rusia, pero no es el 25 de diciembre. Ese día no es feriado, sino un día laborable más. La Navidad la celebran el 7 de enero. El Fin de Año es quizás la fiesta más importante y, como en la mayoría de los países, se celebra en la noche del 31 de diciembre al primero de enero. Después de esto, a los catorce días se festeja también el Año Nuevo Viejo.

Historia de las fiestas

La fiesta de fin de año a finales de diciembre ya era celebrada en el Imperio Romano desde el siglo II antes de Cristo. Pero en la Rusia precristiana el año nuevo llegaba con el calor de la primavera y estaba asociado al renacer de la naturaleza. La celebración era el primero de marzo, durante el gobierno del príncipe Vladímir I. Éste, convirtió al cristianismo la Rus de Kiev, reino eslavo medieval que precedió a la actual Rusia.

Adoptar la nueva religión traía una nueva fiesta: la Navidad. La cual, se adaptó a las tradiciones paganas. El 25 de diciembre coincidía con el solsticio de invierno. La celebración cristiana de la Nochebuena el 24 diciembre absorbió la Koliadá, fiesta de disfraces parecida al Samaín celta o al Halloween anglosajón.

Durante el reinado del zar Pedro el Grande el Fin de Año se trasladó a invierno, en el año 1699. El zar que aspiraba a parecerse a Europa fijó la celebración el 31 de diciembre. Aunque la Navidad siguió siendo la fiesta principal de invierno. Con la llegada del siglo XIX se empezaron a incluir decoraciones similares a las europeas. La Iglesia ortodoxa rusa no aceptaba esto ya que lo consideraba una costumbre occidental.

Cambios con la época soviética

Después de la Revolución, en 1918 se separan oficialmente Iglesia y Estado. La República Soviética de Rusia decidió sustituir el calendario juliano por el gregoriano, que ya desde el siglo XVI estaba implantado en muchos países. Suponía un problema compensar el desfase entre calendarios, había que suprimir trece días. En el año 1918 después del 31 de enero llegó el 14 de febrero.

La Iglesia ortodoxa no aceptó el calendario gregoriano, sino que continuó con el juliano, el cual continuaba marcando las festividades religiosas. Esto es clave para entender por qué no coinciden las fechas con el festivo católico. La fiesta secular de Fin de Año se adaptó al calendario gregoriano, sin embargo las fiestas religiosas no. Se trasladaron en el calendario gregoriano trece días hacia delante. Navidad pasó de celebrarse el 25 de diciembre al 7 de enero.

Dado el carácter ateísta soviético, Navidad y sus atributos fueron prohibidos. Incluso el festejo de Fin de Año, que era visto como una celebración burguesa. La Navidad fue prohibida hasta casi el final de la Unión Soviética. El Fin de Año volvió a los calendarios en 1935, con un intento de aumentar la popularidad de Stalin. Para eliminar las connotaciones religiosas de esta fiesta, las autoridades soviéticas optaron por introducir a nuevos protagonistas. Uno de ellos era Ded Moroz, el Abuelo Frío, basado en el espíritu pagano del frío, pero reencarnado en un anciano bondadoso que guardaba cierto parecido con Papá Noel.

La otra era su nieta y ayudante, Snegúrochka, o Doncella de nieve, originaria de un cuento del siglo XIX. El Abuelo Frío lleva una barba blanca y una vara mágica, y su abrigo llega hasta el suelo y puede ser azul o rojo.

Las fiestas en tres actos

La caída del muro de Berlín en 1989 no fue el primer síntoma del inminente ocaso de la URSS. La política de transparencia, o glásnost, impulsada por Mijaíl Gorbachov suavizó la censura, por lo que abrió la puerta a la recuperación paulatina de las manifestaciones públicas de la religión. La televisión estatal emitió en enero de 1989 un programa en el que se celebraba la Navidad. En diciembre de 1990, un año antes de la caída de la URSS, el 7 de enero (la Navidad ortodoxa, celebrada según el calendario juliano) se convirtió en un festivo oficial en la República Socialista Federativa Soviética de Rusia.

Aunque el Fin de Año se mantuvo como el principal festivo de la temporada, la Navidad fue ganando peso a medida que aumentaban los seguidores de la Iglesia ortodoxa. Mientras que en 1990 solo el 33% de la población de Rusia se declaraba ortodoxo, veinte años más tarde este porcentaje se había duplicado hasta llegar al 70%. En cambio, el catolicismo tiene entre sus adeptos a menos del 1% del país, por lo que prácticamente nadie celebra la Navidad el 25 de diciembre.

Así, la secuencia de Fin de Año, Navidad y Año Nuevo Viejo se han convertido en los tres festivos de las Navidades rusas. El primero es secular y oficial. En clave política, es el día en el que el presidente emite su discurso televisivo, una oportunidad que Borís Yeltsin aprovechó en 1999 para anunciar que abandonaba la presidencia y proponer a Vladímir Putin para el cargo. La Nochevieja es cuando el Abuelo Frío guarda los regalos debajo del árbol. Finalmente, el Año Nuevo Viejo cierra este ciclo de forma oficiosa, sin ser un día festivo, pero evocando las tradiciones rusas anteriores a 1918.

Continuar leyendo

Sociedad El EntreveroAhora Rusia

Ahora San Juan es recibido por la Casa Rusia de Argentina.

Publicado

En

De regreso de Moscú, luego de la vivencia en el programa InteRussia de nuestro periodista Gabriel Saquilan Ruffa, nuestro medio fue recibido en Buenos Aires por la Casa Rusia. Tanto Ahora San Juan como la Fundación Ideas para Promover la Equidad, FIPPE, tuvimos una grata visita de cortesía en la sede situada en el centro porteño.

Nuestro periodista Gabriel Saquilan Ruffa estuvo participando en el “Programa de pasantías InteRussia para periodistas de América Latina”, organizado por Sputnik Pro y el Fondo Gorchakov. Después de un viaje de vuelta que se alargó ya que a la distancia se sumó las complicaciones meteorológicas, consiguió arribar a Buenos Aires.

A su regreso tuvo lugar un grato recibimiento en Casa Rusia para nuestro medio y para la Fundación Ideas para Promover la Equidad, FIPPE, donde estuvo presente Jorge Lorenzo, presidente de la Fundación. Tuvimos la oportunidad de conocer su sede situada en la Avenida Rivadavia del centro de la capital.

Nos recibió Olga Murátova, directora de la Casa Rusa en Buenos Aires, y Dmitri Fominykh, encargado de becas de la Casa Rusa en Buenos Aires. Conversamos sobre la experiencia de la pasantía en Moscú de nuestro periodista, su aprendizaje e impresiones.

Nuestro periodista y el presidente de FIPPE, Jorge Lorenzo, pudieron conocer sobre el trabajo realizado por Casa Rusia en nuestro país, así como de algunos proyectos en los que están trabajando.

La Casa Rusia en Buenos Aires es el centro ruso de ciencia y cultura en Argentina. Los principales lineamientos del trabajo de la Casa de Rusia son el desarrollo y el fortalecimiento de las relaciones culturales, científicas, comerciales y sociales entre Rusia y Argentina; ofrece el apoyo a la comunidad argentina en el aprendizaje del idioma ruso; da la posibilidad de obtener los conocimientos sobre la historia y la cultura de los pueblos de Rusia; informa sobre la política interna y externa del país. Pone al tanto sobre el potencial  científico, cultural y económico del país.

Continuar leyendo

Continuar leyendo