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Opinión

El sueño de Dios, la vida.

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Por monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo (Argentina) y secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM).

Soñar con grandes ideales es propio de la juventud, pero ellos pueden acompañarnos y movilizarnos toda la vida. Los grandes hombres y mujeres que hacen historia han mantenido grandes sueños sin desalentarse ante los resultados adversos. En la Biblia encontramos unos cuantos. Abraham y los Patriarcas, Moisés, Rut, Esther, José, María… Más cerca en el tiempo son ejemplos Mahatma Gandhi, Martin Luther King, Teresa de Calcuta…. de diversas creencias religiosas, alentaron sus corazones con un “fuego sagrado” que marcaron cambios significativos.

El Espíritu Santo nos impulsa a desplegar esos anhelos profundos de plenitud de vida, tanto en lo personal como en lo social. El Papa Francisco muchas veces alude a la imagen de los sueños para la Iglesia y la humanidad toda.

Nosotros mismos necesitamos alentar sueños para alcanzar logros importantes. De otro modo nos volvemos conformistas, mediocres y la rutina puede aplastarnos. Pero rara vez implicamos a Dios como poseedor de sueños. En el texto conclusivo de la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe, se nos presenta esta condición de Dios como Soñador. En pocos párrafos, del 177 al 183, nueve veces se repite la expresión “Sueño de Dios”.

¿Una actividad intimista y reservada? ¡No! Se manifiesta por desborde. En el mismo texto se especifica que “puesto que su sueño tiene una esencial dimensión comunitaria, el Señor eligió un pueblo con el que compartió su plan” (179).

Tanto nos involucra que estamos convocados a “ver con los ojos de Dios, sentir con su corazón y soñar sus sueños. Tenemos confianza en que el sueño de Dios no fracasará” (179). Por eso, aun en medio de dificultades y sufrimientos importantes que nos llevan al desaliento, nos sostiene la esperanza que “no quedará defraudada, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado” (Rm 5,5).

Un gran santo expresó que “la gloria de Dios consiste en que el hombre viva, y la vida del hombre consiste en la visión de Dios” (San Ireneo de Lyon, siglo II).

También afirmamos en el mismo texto de la Asamblea Eclesial que “los cristianos creemos y confesamos un acontecimiento inaudito: ‘La Palabra se hizo carne y puso su morada entre nosotros’ (Jn 1, 14)” (181).

Nosotros sabemos que Dios se comunica de muchas maneras. Así, por medio de la belleza y majestad de la creación nos expresa su poder y cercanía. Del mismo modo que a un artista lo conocemos por sus obras, a Dios lo empezamos a percibir por medio del universo, fruto de un proyecto de su amor.

A lo largo de la historia de Israel Dios habló por medio de los Patriarcas, especialmente por medio de Moisés y los Profetas. Y “ahora, en el tiempo final, Dios nos habló por medio de su Hijo” (Hb 1, 2). 

Dios nos busca para encontrarnos. Él dialoga con nosotros como amigo. La Constitución Dogmática “Dei Verbum”, acerca de la Divina Revelación, con belleza enseña: “Dios invisible, movido de amor, habla a los hombres como amigos, trata con ellos para invitarlos y recibirlos en su compañía” (Concilio Vaticano II, Dei Verbum 2).

La Biblia, entonces, no es solamente un libro. Nos comunica una Palabra que quiere entrar en diálogo con mi vida, iluminarla, despertarla. Nos muestra el camino para que tengamos vida en abundancia. Nos inquieta y estimula a ponernos en marcha.

No sé si prestaste atención a un par de gestos que se realizan durante la celebración de la misa. Al inicio, el obispo, el sacerdote y el diácono besan el altar. Al terminar de proclamar el Evangelio se repite el mismo gesto con el Libro de la Palabra. Es una manera de expresar la fe en que Dios nos alimenta en dos Mesas, la de la Palabra y la de la Eucaristía, ambas necesarias para sostenernos en nuestra peregrinación en la fe. Cristo mismo nos nutre con el pan de la Palabra y el pan de la Eucaristía.

Este Domingo en todo el mundo nos dedicamos a resaltar el lugar que la Palabra de Dios tiene en cada creyente y en la vida de la Iglesia. El lema que se nos propone está tomado de una frase de la Primera Carta de San Juan: “Lo que hemos visto y oído, se lo anunciamos también a ustedes” (I Jn 1,3).  No se trata de dar explicaciones de una idea o una fábula, sino de compartir una experiencia de encuentro concreto con la Palabra de Vida.

Opinión

La gira del canciller alemán, por sudamérica busca “contrapesar” el avance chino en la carrera por el litio. 

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La visita del canciller alemán, Olaf Scholz, a Suramérica puede interpretarse como un intento de la potencia alemana de comprometer a los países del Cono Sur en el conflicto con Ucrania y de intentar generar un contrapeso en la región contra la creciente influencia china, coincidieron los especialistas.

Por el politólogo argentino Juan Martín González Cabañas, agencia internacional Sputnik.

Scholz inició su gira el 28 de enero con un encuentro en Buenos Aires con el presidente argentino, Alberto Fernández. Un día después, partió hacia Santiago de Chile para entrevistarse con Gabriel Boric y cerró su itinerario con un mano a mano con el mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva en Brasilia.

En las declaraciones oficiales tras los encuentros, los mandatarios se centraron en las oportunidades de intercambio comercial entre los países, la relevancia de Suramérica como proveedor de energías para Europa y la posibilidad de inversiones alemanas en el Cono Sur.

De todos modos, la visita de una figura central de la política europea a los tres países tiene un valor en sí mismo, según coinciden los expertos.

Estimó que el viaje de Scholz puede entenderse como “una acción de contrapeso o reequilibrio y de respuesta a las últimas acciones que la región ha tomado como un polo autonómico o como el proyecto de serlo”. Este tipo de maniobras de seducción van a ser más comunes de aquí en adelante.

“No es una coincidencia” que el canciller alemán haya visitado la región a pocos días de una cumbre de la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), en la que los países buscaron consolidar la integración regional, ya que a las potencias de Occidente les interesa contrapesar la tendencia de los países de América Latina de entablar vínculos con Rusia y China. González consideró que, en ese camino, Alemania puede presentar una estrategia diferente a la de EEUU.

Alemania es un interlocutor usualmente más sutil y más suave que EEUU, que, en cambio, tiene una tradición diplomática de línea dura.

El intento alemán de reforzar los contrapesos que mantengan a Suramérica cerca de Occidente y distante de potencias euroasiáticas o asiáticas se expresó fundamentalmente en dos elementos, de acuerdo a los analistas: el pedido de donación de armas a Ucrania y la intención alemana de competir con los intereses de China en la creciente industria suramericana del litio.

El litio, una carrera que preocupa a Occidente

En efecto, las posibles inversiones en el litio de Sudamérica —una de las regiones con mayores reservas de litio en el planeta— se presentan como una necesidad para compañías alemanas, que parecen llegar más tarde que sus competidoras chinas.

El analista político chileno Rodrigo Karmy explicó a Sputnik que, con la visita de Scholz a Chile, tanto EEUU como la Unión Europea buscan “que la economía chilena funcione a su favor, tal como ha sido históricamente”.

“Las relaciones imperialistas siguen siendo así, pero ahora marcada fundamentalmente por la disputa global, por los recursos que hay con el elemento chino. Y esto no es menor porque recuerda que el principal socio que tiene Chile para la exportación de cobre no es Estados Unidos, hoy en día, sino que es China”, agregó Karmy.

En ese sentido, Karmy remarcó que tanto Washington como Berlín, en representación de Europa, buscan que países como Chile ratifiquen sus relaciones comerciales, diplomáticas y políticas con Occidente “en función de la amenaza china”.

Pero además, Alemania se ve actualmente urgido de encontrar soluciones energéticas, luego de que las sanciones impuestas a Rusia por el conflicto en Ucrania le impidieran continuar adquiriendo gas ruso, una de sus principales fuentes de energía.

“Me pregunto si Alemania hubiera puesto interés en América Latina si no hubiera ocurrido lo que está ocurriendo en Ucrania”, planteó Hutschenreuter, para quien la visita de Scholz también obedece a “la necesidad de Alemania de hacerse de fuentes alternativas en materia de energía“.

Hutschenreuter enfatizó que, en este contexto, América Latina “se presenta como un actor interesante no solo por el gas que necesita Alemania, sino por otros recursos que también son estratégicos y abundantes en algunos países de la región”.

Sin embargo, puede que Alemania no encuentre el eco que esperaba entre los mandatarios latinoamericanos. Al tiempo que Alberto Fernández aseguró que los países latinoamericanos no enviarán armas a Ucrania, Boric adelantó que su país creará una empresa estatal dedicada al litio.

En la mirada de González, las posturas de los mandatarios de Argentina y Chile reflejan que se trata de gobiernos “que saben diferenciar la cooperación económica de la subordinación política“, por lo que no cambiarán sus posicionamientos a partir de acercamientos de las potencias occidentales.

A pesar de eso, para González estos intentos de “seducción” a América Latina por parte de Europa y EEUU para intentar contrapesar la influencia de China y Rusia.

“Este tipo de visitas de alto nivel y de maniobras de seducción a la región van a ser cada vez más comunes, para recuperar un poco el territorio perdido frente al avance de potencias asiáticas, euroasiáticas y del sudeste asiático”, avizoró el analista.

Sin armas para Ucrania

La intención de involucrar a los países del sur en el conflicto en Ucrania tampoco tuvo demasiado eco, ya que tanto Argentina como Brasil y Colombia pusieron un freno a la idea de donar armamento a los ucranianos.

Karmy apuntó que Boric debería sumarse a la postura negativa de los demás países suramericanos, a pesar de la “presión” que pueda recibir. “Yo creo que lo que tendría que hacer Boric es simplemente ratificar la conducta que ha tenido Chile en los conflictos anteriores y marcar neutralidad”, sostuvo.

Para Hutschenreuter, “es un escenario bastante lejano que América Latina se involucre más en el conflicto en Ucrania”, especialmente porque existen diversas posturas en la región sobre la situación. En la misma línea, recordó que América Latina no es un espacio relevante a nivel internacional en materia armamentística.

“Quizás haya otro interés detrás de pensar que América Latina done armas a Ucrania para sostener la guerra con Rusia. Quizás deberíamos pensar qué intereses hay de las potencias de avanzar en este rubro en América Latina”, complementó el analista.


Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de Ahora San Juan.

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Opinión

Hablar para herir o sanar.

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Por Monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo (Argentina) y secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) 

Hace pocos días, una persona me compartió un dolor profundo en su alma. Se trataba de una difamación de la cual fue víctima unos cuantos años atrás.  Recordé una frase de uno de los libros de la Biblia: “El chismoso hiere con sus palabras, pero las palabras de los sabios son un bálsamo que sana” (Proverbios 12, 18).

El martes pasado el Papa Francisco publicó el Mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, titulado “Hablar con el corazón, «en la verdad y en el amor» (Ef 4, 15)”.

En ese Mensaje nos dice: “No debemos tener miedo a proclamar la verdad, aunque a veces sea incómoda, sino a hacerlo sin caridad, sin corazón (…). Un corazón que, con su latido, revela la verdad de nuestro ser, y que por eso hay que escucharlo. Esto lleva a quien escucha a sintonizarse en la misma longitud de onda, hasta el punto de que se llega a sentir en el propio corazón el latido del otro. Entonces se hace posible el milagro del encuentro, que nos permite mirarnos los unos a los otros con compasión, acogiendo con respeto las fragilidades de cada uno, en lugar de juzgar de oídas y sembrar discordia y divisiones” (Mensaje del Santo Padre Francisco para la 57 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales).

El lenguaje es un camino para expresar y lograr comunicación y encuentro, pero lograrlo depende del corazón.  Así como la mano puede ser abierta para acariciar o cerrada para una piña o empuñar un arma para matar.

Es necesario respondernos ¿Somos una sola familia humana? ¿Vivimos para la integración o para la exclusión de quien no piensa igual que yo?

La llamada a hablar con el corazón interpela radicalmente nuestro tiempo, tan propenso a la indiferencia y a la indignación, a veces sobre la base de la desinformación, que falsifica e instrumentaliza la verdad”. Es notable cómo ante un mismo acontecimiento pueda haber lecturas tan contrapuestas.

Uno de los párrafos del texto que me resultó significativo dice: “En un periodo histórico marcado por polarizaciones y contraposiciones —de las que, lamentablemente, la comunidad eclesial no es inmune—, el compromiso por una comunicación “con el corazón y con los brazos abiertos” no concierne exclusivamente a los profesionales de la información, sino que es responsabilidad de cada uno. Todos estamos llamados a buscar y a decir la verdad, y a hacerlo con caridad”.

Dos cosas quisiera comentar de este párrafo.  Por un lado, la expresión “polarizaciones y contraposiciones”. Debemos cuidarnos de ellas. No se trata de no poseer convicciones firmes, pasión por una idea, adhesiones férreas.  La cuestión es no perder capacidad de objetivación.  No prejuzgar que cualquier afirmación en contrario es una agresión a mi persona, mi grupo, la patria, el continente. Falta capacidad de asumir una propuesta, una reflexión o un juicio de valor, si es expresado por alguien distinto a “mi grupo de pertenencia ideológico”.

Para que haya diálogo, convivencia social, construcción comunitaria es necesario superar la intransigencia que excluye y condena al distinto.

La segunda afirmación expresa que “lamentablemente, la comunidad eclesial no es inmune”.  Y esto es un escándalo.  La ideologización de la fe es un riesgo grande en el cual se cae con frecuencia.  Lo percibimos especialmente en las redes sociales, cuando se critica con dureza, se divulgan falsas noticias (rara vez con ingenuidad), se quita la buena fama cuando no se comparte una idea. Es imprescindible trabajar en la comunión para ser fieles al pedido de Jesús: “sean uno para que el mundo crea” (Jn 17, 21).

San Pablo sufría cuando se enteraba de las peleas en las comunidades. Escribía a los primeros cristianos en su Carta a los Gálatas pidiéndoles que no usaran la libertad para los deseos de la carne, y se hagan servidores unos de otros por amor, “pero si se muerden y se devoran unos a otros, tengan cuidado, porque terminarán destruyéndose mutuamente” (Gal 5, 15).

Duele ver cómo, en algunas partes del mundo, estas actitudes se desataron con fuerza tras la muerte del Papa Emérito Benedicto XVI. Se borra la mirada desde la fe introduciendo argumentos meramente humanos e ideológicos.  No se trata de “obedecer cuando estoy de acuerdo”. Digámoslo nuevamente, cuidemos la comunión.

El Lenguaje de la no violencia y el testimonio firme de amor a Dios y al prójimo es un mandamiento irrevocable.  Todos estamos llamados a ser santos. Imitemos sus ejemplos.

Teniendo en cuenta las reflexiones compartidas, reconocemos que: “En la Iglesia necesitamos urgentemente una comunicación que encienda los corazones, que sea bálsamo sobre las heridas e ilumine el camino de los hermanos y de las hermanas. Sueño una comunicación eclesial que sepa dejarse guiar por el Espíritu Santo, amable y, al mismo tiempo, profética; que sepa encontrar nuevas formas y modalidades para el maravilloso anuncio que está llamada a dar en el tercer milenio”.(…) “Que sepa encender el fuego de la fe en vez de preservar las cenizas de una identidad autorreferencial”.

En el dramático contexto de la guerra de Rusia y Ucrania en que se va sumando una escalada de gravísimas consecuencias, el rol de los comunicadores es central.  “Necesitamos comunicadores dispuestos a dialogar, comprometidos a favorecer un desarme integral y que se esfuercen por desmantelar la psicosis bélica que se anida en nuestros corazones”.

Seguramente también te ha sucedido: “Uno se queda horrorizado al escuchar con qué facilidad se pronuncian palabras que claman por la destrucción de pueblos y territorios. Palabras que, desgraciadamente, se convierten a menudo en acciones bélicas de cruel violencia. He aquí por qué se ha de rechazar toda retórica belicista, así como cualquier forma de propaganda que manipule la verdad, desfigurándola por razones ideológicas”

Hablemos con el corazón para promover la cultura del encuentro y la paz social.

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Opinión

Acuerdos económicos entre Argentina y Brasil: una apuesta por el desarrollo bilateral.

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Los anuncios de los presidentes Alberto Fernández y Lula da Silva en el marco de la Cumbre de la CELAC reflejan la búsqueda por recuperar la integración regional. Desde el financiamiento para la construcción del gasoducto argentino en Vaca Muerta hasta el proyecto de una moneda común, ¿qué impacto pueden tener en la economía del país austral?

Por Juan Lehmann

La VII Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) estuvo signada por el rol preponderante que asumió Brasil tras su regreso al bloque, catalizado por la asunción presidencial de Luiz Inácio Lula da Silva. El encuentro puso de manifiesto el interés del flamante mandatario por profundizar el histórico lazo comercial que une al gigante sudamericano con la Argentina.

El presidente Alberto Fernández y su par brasileño explicitaron en una declaración conjunta su búsqueda por “relanzar la alianza estratégica bilateral con la reactivación de varios espacios de cooperación y diálogo”. Tal como remarcó el embajador argentino en Brasil, Daniel Scioli, el objetivo consiste en la consolidación de la CELAC y el relanzamiento de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).

Son tres los anuncios centrales para el desarrollo de la relación bilateral:

  • El financiamiento brasileño para la construcción de la segunda etapa del gasoducto argentino Néstor Kirchner, cuyo objetivo consiste en aumentar el flujo de gas proveniente del yacimiento de Vaca Muerta en la provincia patagónica de Neuquén para la exportación a Brasil, como parte de la organización de un “entramado energético”, según consignó el presidente Alberto Fernández.
  • El proyecto de instaurar una moneda común para el intercambio entre ambos países
  • El financiamiento de importaciones, que consiste en la ampliación de una línea de crédito por parte del Banco Nación argentino que beneficia a las empresas del país proveyéndolas de los dólares necesarios para importar desde el país vecino. Simultáneamente se corre hasta 366 días la fecha de pago de divisas desde el país austral, gracias al financiamiento en reales ofrecido por el Banco Do Brasil.

La pregunta que sobrevuela entre los analistas apunta a cómo se reflejará el paquete de medidas en la práctica. Concretamente, ¿qué impacto tendrán para Argentina los anuncios acordados?

Destrabar el desarrollo

“El financiamiento por parte de Brasil para la construcción del gasoducto es lo más relevante, porque hoy Argentina no cuenta con los dólares para llevar a cabo la segunda etapa”, dice Cecilia Graschinsky, ingeniera, investigadora y consultora energética.

La especialista se refiere a la ampliación de la obra que hoy busca conectar al yacimiento de Vaca Muerta con la provincia de Buenos Aires, con una extensión de 573 kilómetros. De concretarse la segunda fase del gasoducto, la construcción de 467 kilómetros adicionales llegaría hasta la provincia de Santa Fe, y habilitaría la posibilidad de abastecer a grandes ejes urbanos e industrias del centro y norte del país, así como la oportunidad de exportar los excedentes a Chile y Brasil. Para esta instancia, el gigante sudamericano está dispuesto a financiar con 689 millones de dólares.

“El potencial de Vaca Muerta es altísimo. Sabemos que el principal obstáculo que dificulta que se pueda sacar todo el gas que potencialmente extraíble es la limitada capacidad de transporte, y el anuncio se dirige a este punto central”, sostiene Graschinsky.

La conclusión de la consultora es compartida entre los analistas. Según Hernán Letcher —economista y director del Centro de Economía Política (CEPA)— la construcción en cuestión “generará en el futuro muchos más dólares que los que cuesta hacerla. Pero lo cierto es que las divisas se necesitan hoy, y el hecho de que lo financie Brasil nos resuelve un capítulo central: no afecta a las reservas del Banco Central. Es absolutamente trascendente para la economía argentina“.

Del anuncio a la realidad

El impacto que generaría la concreción del gasoducto para traducir en exportaciones la explotación de Vaca Muerta —la segunda reserva de gas y la cuarta de petróleo a nivel mundial— es crucial para la macroeconomía argentina, que atraviesa una apremiante situación ligada a la escasez de divisas.

“El efecto central sería en materia cambiaria. Si logra terminarse la primera etapa de la obra en junio de este año, Argentina ahorraría 3.000 millones de dólares, dependiendo del valor de la energía, porque ese tramo alcanzaría para abastecer al mercado interno de consumo de gas: es una cantidad sustancial de divisas que dejarían de salir”, sostiene Letcher.

El economista subraya la trascendencia de que se cumplan los plazos previstos, pues es fundamental terminarlo antes de que empiece el invierno austral, porque la demanda de energía importada se presenta en los meses de alto consumo de gas, entre junio y septiembre. “Si el proyecto se retrasara, no se daría semejante ahorro. Cada día cuenta“, remarca.

En este punto entra en juego el rol del acuerdo entre Fernández y Da Silva: la segunda etapa del gasoducto abre la puerta a la exportación de gas a Brasil y al mundo, que sufre el declive de la producción de Bolivia.

“La financiación sería beneficiosa ya en un nivel estructural de la economía. Se incorpora una masa de dólares que hoy no existe: el 90% de los problemas económicos del país obedecen a la cuestión cambiaria. Una inyección de dólares de este tipo permitiría afrontar el problema desde otro lugar”, afirma Letcher.

La esperanza en números

La expectativa es por el potencial caudal de divisas que podrían ingresar al país: “considerando la volatilidad del precio internacional del gas, estimar un precio futuro es difícil. Pero podemos pensar en que las exportaciones rondarían los 1.000 o 1.500 millones de dólares anuales“, apunta Graschinsky.

“Más allá del monto de divisas, en Vaca Muerta hay reservas para abastecer a la Argentina por 130 años: son muchísimos dólares disponibles que potencialmente podrían ingresar, y esa es la clave para la economía”, completa Letcher. “Depende de adónde pueda colocarse el gas y a qué precio. Si se da otro conflicto bélico como el de Rusia y Ucrania, la cantidad de divisas sería francamente sustancial”, agrega.

Concretar el proyecto exportador repercutiría, incluso, en los niveles de producción de gas. Según Graschinsky, “lo que se busca es potenciar los mercados para exportar gas en verano —cuando acá no es consumido— manteniendo la producción relativamente estable. Porque lo que sucede hoy es que los responsables se ven forzados a cerrar la producción porque no tienen a quien vendérsela. El mercado brasileño es una clara oportunidad”.

La utopía de la independencia

Otro de los ejes centrales del acuerdo reside en el establecimiento de una moneda común para el intercambio comercial entre Brasil y Argentina. Tal como señaló el canciller de Honduras, Eduardo Reina García, la propuesta busca reducir la dependencia hacia monedas foráneas como el euro o el dólar.

“El acuerdo que rige actualmente indica que la relación comercial se realice en las monedas de estos países. Si bien este pacto existía desde 2008, por cuestiones técnicas no se concretaba: por ejemplo, al ser optativo, muchas empresas no se anotaban. Ahora se están corrigiendo estos puntos para potenciar la herramienta”, afirma Letcher.

Sin embargo, el consultor marca que el caso no seguiría el ejemplo de la moneda de la Unión Europea: “Veo muy lejana esa posibilidad. Los ministros de Economía se encargaron de mencionar que ninguno de los países perdería su moneda en los acuerdos mencionados. Además, el euro funcionó bien para Alemania y Francia, pero mal para Grecia: no vaya a ser que cualquier acuerdo en esa dirección termine generando que los países paguen el costo”, considera.

Independientemente del formato de la moneda de convergencia, la voluntad de profundizar el intercambio bilateral resulta insoslayable: “El objetivo es recuperar la relación comercial entre Argentina y Brasil, que supo alcanzar un volumen de 40.000 millones de dólares, mientras que hoy se ubica en 28.000 millones”, advierte el economista.

“Argentina es el país más demandado en materia de divisas. Para Brasil quizás sea menos significativo, aunque puede tener como prioridad recuperar la relación comercial, habida cuenta de que supo ser la sexta economía más grande a nivel mundial, mientras que hoy es la décimo tercera“, concluye Letcher.

@Sputnik

/ Imagen principal: © Foto : Twitter / @alferdez

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