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Opinión

Las dos variables que hicieron que se fuera Guzmán: inflación y bajos salarios.

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Por Alfredo Zaiat – publicada en Página12 el 03/07/2022

El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional fue el último eslabón de una interna durísima acerca de la orientación de la política económica en el gobierno del Frente de Todos. El pecado original: la fragmentación de la gestión.

Para liderar la gestión del área económica se requiere de respaldo político y Martín Guzmán lo había perdido hace bastante. Se puede indicar que lo tenía del Presidente y que esto era suficiente. Lo hubiera sido en otro Gobierno pero éste nació de una coalición cuyos dos referentes con representación electoral le habían retirado el apoyo al ministro.

Cristina Fernández de Kirchner, quien reúne la mayoría de los votos del Frente de Todos, y Sergio Massa expresaron de diferentes maneras que querían otro ministro y con otra política económica. Alberto Fernández lo sostuvo como parte de esta interna política, como si fuera una demostración de fuerza, cuando en realidad era una pieza que lo estaba debilitando y alejando, además de por otros temas, de CFK.

Desde el primer día, la organización del área económica por parte de Alberto Fernández repitió el error de Cristina Fernández de Kirchner en la primera mitad de su segundo mandato y de Mauricio Macri a lo largo de todo su gobierno: fragmentar la gestión. CFK lo reparó cuando nombró a Axel Kicillof al frente del Palacio de Hacienda, dejando atrás al equipo de cinco: Hernán Lorenzino, Guillermo Moreno, Ricardo Echegaray, Mercedes Marcó del Pont y Kicillof.

Al concentrar la tarea en Kicillof en los dos últimos años de gobierno, abarcando todos los resortes del área económica -incluyendo la energética-, CFK logró terminar su mandato sin crisis económica como alentaban y pronosticaba la entonces oposición política y mediática junto a la secta de economistas del establishment.

Macri reprodujo el error una y otra vez durante los cuatros años de gobierno con Alfonso Prat Gay, Luis Caputo, Federico Sturzenegger, Nicolás Dujovne, Francisco Cabrera, Juan José Aranguren, Guido Sandleris, Hernán Lacunza, fragmentando la gestión económica una y otra vez, culminando, por lo tanto, en un estruendoso fracaso.

Alberto repitió la misma estrategia fallida

Alberto Fernández apostó primero a la coordinación económica, a través de la Jefatura de Gabinete con Santiago Cafiero, con un equipo de economistas que se conocían y con lazos afectivos que los unía. A ese grupo se sumó Martín Guzmán. Ellos piensan que esa forma de trabajar permitió dar respuestas inmediatas a la crisis inédita provocada por la pandemia.

Puede ser cierto esto, pero cuando la debacle económica fue contenida con una seria de medidas extraordinarias (ATP, IFE, entre otras) ya era evidente la existencia de un espacio vacío en el debate económico público que debía ser ocupado por un ministro de Economía con poder para coordinador y organizar la cuestión económica. Pero eso no ocurrió porque se mantuvo la decisión política inicial de fragmentar la gestión.

Guzmán lo reconoce ahora en su carta de renuncia, al afirmar que “desde la experiencia que he vivido, considero que será primordial que trabaje en un acuerdo político dentro de la coalición gobernante para que quien me reemplace, que tendrá por delante esta alta responsabilidad, cuente con el manejo centralizado de los instrumentos de política macroeconómica necesarios para consolidar los avances descriptos y hacer frente a los desafíos por delante”.

No hubo un ministro de Economía con poder

En general, no aparecen cuestionamientos sobre las cualidades técnicas de Guzmán y no son contundentes las observaciones críticas acerca de su papel como negociador de la deuda con acreedores privados, primero, y con el Fondo Monetario Internacional, después. La clave pasa en la necesidad que tiene la economía argentina (bimonetaria y con un régimen de inflación elevada) de un ministro firme también en términos políticos para ordenar las expectativas de los agentes económicos.

Además, fundamentalmente, para ordenar el manejo de resortes claves de la política económica, como el área energética. Para ello se requiere de un ministro de Economía con poder como parte de un proyecto político cohesionado tras el objetivo de mejorar la calidad de vida de los sectores postergados.

Al comienzo del gobierno, Guzmán estaba convencido de que las diferencias al interior de la coalición se superaban dialogando con los principales referentes para alcanzar una síntesis de gestión. Quedó demostrado que esa estrategia no funcionó por más buena voluntad invertida tras ese objetivo. Las internas a cielo abierto, como la que existe en el área energética, lo fueron debilitando hasta que se volvió insostenible su continuidad en el cargo.

Cuando existe una ruptura de la confianza política entre los actores principales de una alianza gubernamental las decisiones en materia económica quedan contaminadas de esa turbulencia. Quien reemplace a Guzmán tendrá que lidiar con esta limitación, a menos que aparezca un mínimo espacio de convivencia, lo que no parece que vaya a suceder.

Game over: la negociación con el Fondo

El acuerdo con el FMI fue la última estación de las tensiones que venían de arrastre desde casi el comienzo del gobierno del Frente de Todos. Desde entonces ya no hubo marcha atrás y el deterioro de la relación ha sido constante, como así también el debilitamiento de Guzmán.

Las diferencias conceptuales y políticas que generaron la negociación y posterior acuerdo con el Fondo Monetario, el modo de refinanciación de una deuda impagable y las condiciones macroeconómicas definidas en el programa fueron el último eslabón de una cadena de desencuentros en la coalición de gobierno, que recién ahora tuvo el desenlace con la renuncia de Guzmán.

Aquí aparece el núcleo central de la controversia política alrededor de la cuestión económica. CFK está convencida de que la política económica de Guzmán es de ajuste que perjudica las condiciones materiales de su base electoral, y el ahora exministro sostiene lo opuesto. 

Así lo expresó en la carta de renuncia: “Como la única forma de poder refinanciar la deuda con el FMI es con una acuerdo de programa y como Argentina no tiene los dólares para pagar semejante deuda, tuvimos que negociar un programa de políticas económicas para evitar caer en default y desestabilizar a la economía argentina. Si había default, iba a haber menos financiamiento para la Argentina, e iban a escasear más las divisas. Y cuando en la Argentina hay menos divisas, se puede producir menos, hay menos empleo y más inflación. Es decir, hay ajuste. El gran mérito del acuerdo es haber evitado cualquier ajuste, ya sea por quita de derechos a las y los trabajadores y a las y los jubilados…”.

Todo mejoró menos los indicadores de inflación y salario real

De todos modos, más allá de las condiciones del acuerdo con el FMI, no es un misterio que las tensiones políticas en los gobiernos quedan al descubierto cuando existen resultados económicos malos en dos indicadores sensibles: inflación e ingresos.

Es cierto que el resto de las variables macroeconómicas exhiben una sostenida recuperación: actividad, inversión privada, empleo, exportaciones, ganancias empresarias, entre otras. De la evolución positiva de estos indicadores se aferra Guzmán para defender su gestión, y también lo hace Alberto Fernández en su enfrentamiento con Cristina.

Pero los aumentos de precios castigando la capacidad de mejorar el poder adquisitivo definen, en última instancia, la suerte de un ministro de Economía, en especial en una fuerza política que llegó al gobierno de la mano de CFK.

La tasa de inflación de junio y la que se perfila para este mes no son muy alentadoras y la meta de precios en sendero descendente, como había prometido Guzmán, no se estaría verificando. La renuncia de este sábado se estaría adelantando a una decisión futura ineludible de Alberto Fernández.

Los ingresos de los sectores populares arrastran una caída promedio del 20 por ciento en términos reales de los cuatro años de la gestión macrista-radical. Durante los dos primeros años de gobierno del Frente de Todos no hubo un mayor retroceso y sólo hubo una leve recuperación en algunas ramas, quedando atrás los trabajadores informales y los empleados públicos. Y en este tercer año todos están corriendo detrás de las subas persistentes de precios.

El riesgo de un nuevo ciclo neoliberal

Poco más de seis años de acumular deterioro en las condiciones de vida de la mayoría de la población, con una tasa de inflación muy elevada y derrota en las elecciones de medio término, constituyen la base de la actual crisis política. Ya sea por los efectos de la pandemia y del conflicto bélico en Ucrania, por las deficiencias en la gestión o por las debilidades en la construcción de una relación política entre AF y CFK, la coalición de gobierno está cruzada por internas furiosas.

Así, con una crisis política del oficialismo de magnitud, donde el Presidente y la Vicepresidenta no se hablan sino a través de cartas, tuits, mensajes vía Telegram, documentos públicos y discursos en actos proselitistas, se le agrega la carencia de una conducción unificada en el área económica.

La incomunicación entre estos dos polos, que por ahora se muestran incapaces de alcanzar una síntesis o puede ser que no sea posible hacerlo, puede derivar en un costo elevado para su propia base electoral, además de un horizonte inquietante para el entramado productivo-laboral, en caso de una eventual reedición de un nuevo ciclo de neoliberalismo a partir del 10 de diciembre de 2023.


Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de Ahora San Juan.

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Unión perfecta de madre e hijo.

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Por monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo (Argentina) y secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM).

Nos puede suceder de querer tanto a alguien que, cada vez que nos distanciamos por alguna circunstancia, nos duele pero a la vez sentimos una forma de presencia más allá de lo físico. El amor no conoce barreras y ni siquiera la distancia lo apaga.

En la unión entre la Virgen María y Jesús se da un acontecimiento particular, de algún modo podemos decir que único.

Desde el momento en que comenzó a crecer Jesús en el vientre de María se dio una unidad corporal que sería también plena y total en el amor. Sin dudas ella fue la que estuvo más unida a Jesús en la tierra. También permanece unida a Jesús en la gloria.

Jesús ha prometido: “donde Yo esté, estará también mi servidor”, y esto lo cumplió cabalmente en su madre.

En ella se realiza la Pascua de Cristo como don para toda la humanidad. María es imagen de la Iglesia, de la comunidad redimida.

Cada 15 de agosto celebramos la Asunción de la Virgen María en cuerpo y alma a los cielos. Ella es el anticipo de lo que será nuestra plenitud en la gloria. Es expresión de nuestra vocación más profunda.

Vivimos tiempos de conflictos en varios países de América Latina y el Caribe. Actos flagrantes de corrupción, impunidad, caminos democráticos cerrados, incertidumbre, persecución y cárcel para quienes piensan de otro modo. Hace pocos días en el CELAM nos expresamos con un mensaje de solidaridad a partir de la situación en Nicaragua. Te comparto algunos de párrafos:

“El asedio a sacerdotes y obispos, la expulsión de miembros de comunidades religiosas, la profanación de templos y el cierre de radios, nos duelen profundamente. Les manifestamos nuestra solidaridad y cercanía.”

“Acompañamos a nuestros hermanos que por distintos caminos buscan ser voz de los que no tienen voz, para construir un diálogo capaz de trazar un camino de unidad y de paz.”

“Invitamos a todos nuestros hermanos y hermanas en América Latina y El Caribe a unirnos en oración por el pueblo nicaragüense, sus líderes, autoridades y la Iglesia ya que ‘cuando un miembro sufre, todos los miembros sufren con él’ 1Cor. 12, 26.”

Pidamos a la Virgen nos ayude a construir fraternidad y caminos de diálogo.

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Cuál es el límite del pragmatismo de Cristina.

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Extracto de nota de Alfredo Zaiat – publicada 7/8/2022

¿Hasta dónde se ampliará el pragmatismo de la conductora del kirchnerismo? El objetivo político no está explicitado, pero se encuentra a cielo abierto para quien quiera observarlo. La crisis política del Frente de Todos estaba lanzada a una dinámica que arrastraba hacia el abismo al gobierno de Alberto Fernández.
 El paquete ofrecido por Massa, que incluye el combo de medidas económicas con elenco propio de colaboradores, constituye la apuesta pragmática de CFK que tiene los siguientes objetivos:

  1. Aspirar a que el mandato del gobierno del Frente de Todos culmine en fecha, instancia que sectores de la derecha política quieren evitar.
  2. En caso de tranquilizar las principales variables económicas y cambiarias, mantener ciertas chances electorales en los comicios presidenciales.
  3. Y si la recomposición política y económica no alcanza para triunfar en las presidenciales, al menos contribuir a preservar espacios de poder en el Congreso y en varias provincias, en especial en la de Buenos Aires.

Si se necesitara otra prueba del pragmatismo de Cristina Fernández de Kirchner en la actual etapa política, resulta bastante elocuente la publicitada designación –aunque todavía no oficializada y puesta en duda- de Gabriel Rubinstein en el cargo de secretario de Programación Económica, que actúa como viceministro de Economía. ¿Hasta dónde intentará Sergio Massa poner a prueba el aval del kirchnerismo?

Se ha difundido que los funcionarios elegidos y las primeras medidasanunciadas han sido conversados previamente entre el nuevo ministro de Economía y la vicepresidenta. Mientras no haya una señal o declaración en sentido contrario se puede deducir que el eventual nombramiento de Rubinstein en ese puesto clave siguió el mismo recorrido de intercambios y siguientes decisiones. Este martes se conocerá finalmente quién ocupará ese cargo.

A esta altura, los archivos de declaraciones públicas y alianzas políticas de los protagonistas se han convertido en una herramienta que alimenta el desconcierto generalizado. Como se dice, nadie resiste uno. En el caso de Rubinstein, más que sus tuits en una red cuya principal característica es el desborde de odios, sus artículos periodísticos sirven para indagar acerca de cuáles son las principales ideas económicas –también políticas- expresadas por quien, en la tradicional distribución de poder al interior del área económica, fue inicialmente presentado como el candidato a ocupar un lugar relevante. Decisión que ahora está en stand by.

¿Qué piensa Rubinstein de CFK?

A fines de 2020, Rubinstein, habitual columnista de El Cronista, escribió “Cristina y Alberto reniegan del primer Néstor: qué pena”. La reivindicación de este período se explica en que durante esos años acompañó al entonces ministro de Economía Roberto Lavagna como su representante en el Banco Central entre 2002 y 2005, vínculo personal que se mantuvo en estos años. Hoy Lavagna (padre) es uno de los hombres de consulta privilegiado de Sergio Massa. Lavagna mantiene la obsesión de reivindicar esos años de recuperación como exclusivo mérito propio.

Los principales conceptos de ese artículo colaboran en la tarea de conocercuál es la filosofía de quien se publicita como candidato a mano derecha del nuevo ministro de Economía:

  • “En esos años (2002-2005) la economía funcionó muy bien en base a un dólar alto y único; no había controles de precios, la inflación promedió poco más de 7 por ciento anual y se logró un alto superávit fiscal primario (cercano al 4 por ciento del PIB). ¿Reniegan ahora de todo ello? Porque en lugar de avanzar hacia allí, CFK y Alberto Fernández van en dirección contraria”.
  • “En la misma dirección contraria (a contramano como diría Zaiat) que nos llevó a la desastrosa economía del período 2011-2015, donde el superávit de 4 puntos se trocó en déficit de 4 puntos (hay que ser realmente bien malo para lograr semejante debacle). Lapso en el cual también se evaporaron del BCRA 40.000 millones de dólares de reservas netas”.
  • “En el ‘primer momento kirchnerista’, entre 2003 y 2005, la economía estaba pujante y básicamente equilibrada. Necesitaba pocos retoques ‘macro’ (por ejemplo, empezar a descongelar tarifas y empezar a pagar deuda reestructurada que no nos iba a requerir muchos recursos). A fin de 2015, en cambio, la economía ‘cristinista’ estaba patas para arriba, completamente desequilibrada”.
  • “Macri fracasó en su intento de encauzar las cosas, y se mandó algunas macanas importantes, entre ellas, endeudarse imprudentemente, y más significativamente, dejar de lado la necesidad de aliarse políticamente con el peronismo moderado para realizar los cambios y ajustes que la realidad requería (soberbia de tinte marcospeñista)”.
  • “¡Pero ahora CFK intenta reivindicar su gobierno! Claro, los salarios aumentaron, es cierto: un 12 por ciento en términos reales entre 2007 y 2015 (pico en 2013), pero justamente, a costa de grandes desequilibrios por todos lados”.
  • “Y justamente pasó lo que la teoría dice que debe pasar. Por eso cuando CFK escribe que Argentina es el país donde se acaban las teorías económicas, debe leerse justamente lo contrario. La teoría explica que cuando las políticas son muy desequilibrantes, finalmente logros aislados (como la suba del salario real) finalmente no se sostienen y se malogran”.
  • “Si la apuesta volviera a ser dejar atrasar tarifas y dólar para que suban los salarios, es que la temeridad de CFK no tiene límites, y que obviamente, la capacidad que exhibe para escribir cartas no la tiene para reflexionar sobre todas las macanas que se mandó”.
  • “Y vuelvo al principio: todo indica que Cristina reniega del ‘primer kirchnerismo’ (el único exitoso), quizás porque piense que Néstor era (sólo en materia económica claro está), un ‘pelele’ de Roberto Lavagna, y va ahora por la continuidad de su muy fracasado modelo 2011-2015”.

Kirchnerismo y antikirchnerismo

¿Hasta dónde se ampliará el pragmatismo de la conductora del kirchnerismo? ¿La candidatura de Rubinstein a un puesto clave del área económica es una provocación al esfuerzo de ampliación de fronteras políticas ofrecida por el kirchnerismo? ¿Lavagna, a través de Massa y la postulación de uno de sus economistas de confianza, continúa alimentando su resentimiento antikirchnerista?

Desde hace bastante ha quedado expuesta una sociedad dividida entre kirchneristas y antikirchneristas, pero que esa grieta persista pese a la actual crisis en grupos y personas influyentes en el Frente de Todos resulta descabellado y se convierte en un potente factor de perturbación para la gestión de gobierno.

El objetivo político perseguido por CFK no está explicitado, pero se encuentra a cielo abierto para quien quiera observarlo. La crisis política del Frente de Todos estaba lanzada a una dinámica que arrastraba hacia el abismo al gobierno de Alberto Fernández. Esas treinta horas sin una persona a cargo del Ministerio de Economía, en un marco de ruptura en la relación entre el Presidente y la vicepresidenta, puso en una situación sin retorno al Gobierno. La designación de Silvina Batakis logró frenar la crisis política, no así la financiera.

La violenta corrida cambiaria acompañada de pérdidas diarias de reservas en el Banco Central, en las semanas posteriores al desembarco de Batakis en el Palacio de Hacienda, mantuvo al Gobierno al borde del abismo. Es decir, ante la posibilidad de no culminar el mandato en diciembre de 2023 en caso de una espiralización de las cotizaciones de los dólares bursátiles y paralelo, que han empezado a tener una mayor incidencia en la traslación a precios, ya no por un incremento de costos (depreciación del tipo de cambio oficial) sino por la conducta de cobertura ante el riesgo de una fortísima devaluación.

Tres objetivos políticos

En este escenario crítico, con riesgo de descontrol cambiario, desborde de la tasa de inflación y colapso político, el paquete ofrecido por Massa, que incluye el combo de medidas económicas con elenco propio de colaboradores, constituye la apuesta pragmática de CFK que tiene los siguientes objetivos:

  1. Aspirar a que el mandato del gobierno del Frente de Todos culmine en fecha, instancia que sectores de la derecha política quieren evitar con la ambición de que está vez sea un gobierno peronista en democracia el que abandone la Casa Rosada antes de tiempo. Este deseo contiene el sueño húmedo de borrar de ese modo a CFK del escenario político, además de alentar la persecución judicial sobre ella.
  2. En caso de tranquilizar las principales variables económicas y cambiarias, con la consiguiente reducción de la inflación y mejora del poder adquisitivo de los sectores populares, mantener ciertas chances electorales en los comicios presidenciales, con Massa sacando la sortija en la calesita de candidatos para el 2023.
  3. Y si la recomposición política y económica no alcanza para triunfar en las presidenciales, al menos contribuir a preservar espacios de poder en el Congreso y en varias provincias, en especial en la de Buenos Aires.

La anécdota Redrado-Kunkel contada por Néstor Kirchner

En estos días de cierta confusión en la militancia kirchnerista y una cuota elevada de resignación entre funcionarios cercanos a Alberto Fernández, con el desembarco de Sergio Massa en Economía como si fuera el comienzo de un nuevo gobierno, ha empezado a circular en círculos de decisión del Frente de Todos el relato de Néstor Kirchner sobre las razones que tuvo para elegir a Martín Redrado como presidente del Banco Central.

Esta anécdota se resignifica en términos políticos para el actual momento. En la única presentación televisiva de Néstor Kirchner cuando ya no era presidente de la Nación, en el programa 678 de Canal 7 Televisión Pública, el 24 de enero de 2010, explicó la presencia de Martín Redrado al frente del Banco Central durante cinco años y medio.

La declaración textual de Kirchner en el estudio de televisión fue: “Me dicen por qué Redrado estuvo en el gobierno. Hay que hablar con la verdad y tiene una explicación política. (Alfonso) Prat Gay antes de renunciar me viene a ver y me dice que quiere poner dos directores, si no renuncia. Le doy la mano, muchas gracias por todo, le agradezco los servicios prestados, y le acepté la renuncia. En ese momento nosotros estábamos renegociando la deuda externa privada, teníamos que hacer una quita de 70 mil millones de dólares. Orlando (se refiere a Barone, uno de los columnistas del programa), ¿yo iba a poner a Kunkel (Carlos) como presidente del Banco Central? Tenemos que hablar con sinceridad. Es decir, teníamos que tratar, con claridad, de generar algún tipo de señales que pudiera consolidar la quita de deuda más importante que tuvo la Argentina. Por eso fue Redrado”.

“Aceptado por el establishment”, comentó Sandra Russo, otra columnista del programa.

– “Absolutamente -continuó Kirchner-. Hay que desdramatizar. Pasado el tiempo, pasados cinco años, es lógico, puede parecer absolutamente inexplicable, pero en ese momento histórico teníamos que ir paso a paso. Lo importante era no castrar el proceso”.

En el actual momento histórico, siguiendo con esa lógica de razonamiento político de Néstor Kirchner, ¿CFK pensará lo mismo en su vínculo con Massa, o respecto al equipo económico conformado por Massa, o en la evaluación de las primeras medidas anunciadas por Massa?

Vila, Manzano y Filiberti, dueños de Edenor, los primeros ganadores

En esta misma línea de análisis, el domingo anterior en esta columna se plantearon los diferentes vínculos e intereses que existen dentro del Frente de Todos con las fracciones del poder económico. Identificarlos del modo que lo hace el documento de Cifra-CTA y Flacso es relevante para observar la tendencia de la política económica.

Aquí se mencionó la relación de Massa, entre otros, con los empresarios Daniel Vila, José Luis Manzano y Mauricio Filiberti, dueños de Edenor. Los dos primeros estuvieron en el acto de jura como ministro de Economía en el Museo del Bicentenario.

El sistema de reducción de subsidios a las tarifas de luz, gas y agua informado por Massa en su primera conferencia de prensa incluyó una condición adicional, que implicará la ampliación del universo poblacional que empezará a recibir boletas con tarifas plenas.

Una reacción a esta medida se reflejó en la cotización bursátil de Edenor, la mayor distribuidora de electricidad del país en términos de cantidad de clientes y electricidad vendida: del martes 26 de julio, cuando la versión de Massa ministro de Economía era dominante, hasta el cierre del viernes último, cuando ya se difundió el esquema de quita de subsidios a las tarifas, la acción subió de 75,90 a 101,30 pesos, un aumento de 33,5 por ciento. En este mismo período, el índice de acciones líderes MerVal subió 7,4 por ciento, alza influenciada fundamentalmente por la participación de Edenor en este panel de compañías.

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Peregrinos de San Cayetano, suplicamos.

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Por monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo (Argentina) y secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM)

Los Santos son amigos de Jesús y de nosotros, su pueblo. Tienen la misión de rezar por lo que nos hace falta, acercar nuestras peticiones al corazón del Buen Pastor.

El ejemplo de su vida entregada nos estimula para crecer en fidelidad a la Palabra de Dios. Son como los faros en la noche que nos muestran el camino seguro para llegar al puerto que deseamos.

San Cayetano es uno de los Santos más conocidos, y del cual se han multiplicado capillas y centros de culto en diversos lugares del país.

Cada 7 de agosto en el Santuario Mayor del barrio de Liniers en Buenos Aires se elabora un lema para ayudar en la oración a los peregrinos. El de este año comienza reconociendo la cercanía del Santo: “Gracias, San Cayetano, por acompañarnos”. Expresa confianza y, a la vez, da testimonio de la experiencia de tenerlo como compañero de camino. Acompañar es algo muy especial. Implica hacer caminos juntos, pero no reemplaza la marcha que cada uno debe realizar. Tampoco mira nuestra vida desde afuera, como si fuera un director técnico.

Con esta experiencia nos animamos a pedir lo que necesitamos, no sólo para cada uno, sino para la familia, el barrio, la patria. “Ayudanos a cuidarnos como hermanos”, finaliza el lema. Cuidar ante la agresión, ante las injusticias, ante la incomprensión. Muchas familias viven a la intemperie, tienen viviendas sumamente precarias. Comen salteado y pasan hambre. Hace falta cuidar del hambre y la miseria que dejan secuelas irreparables.

Encontramos cada vez más gente con la vida rota en mil pedazos, como cuando se rompe el vidrio de un auto. La tarea de recomponer parece imposible y nos puede ganar el desaliento. Por eso pedimos con insistencia, “ayudanos a cuidarnos como hermanos”, que no dejemos crecer la indiferencia ante el sufrimiento.

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