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Opinión

Lo que nos dejó el reclamo salarial de docentes y estatales.

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Por Rafael Ibañez.
San Juan vivió dos semanas con protestas docentes por aumento salarial, y más allá del legítimo reclamo y su resolución mediante la aceptación final de la propuesta de gobierno, se cruzaron intereses políticos con el ojo puesto en las elecciones del año que viene.
Entiendo a esta nota  como una contribución al análisis que debe hacerse descartando emociones, sobre todo de quienes se ubican dentro o cerca del Frente de Todos.

Hace tres meses, a principios de marzo, el gobierno provincial y los gremios estatales y docentes firmaron un acuerdo de aumento salarial escalonado que aplicaba 20% en dicho mes y 25% distribuido entre mayo y diciembre para llegar a un incremento anual del 45%.
Se realizó tal y como corresponde a principios de año, y claro está, se consideró que con las revisiones periódicas preestablecidas este tema ya estaba encarrilado y caso cerrado.
Pero en el medio “pasaron cosas”, de las cuales cuatro son determinantes para el aumento inflacionario:
– La deuda externa y el acuerdo con el FMI de la mano de la especulación financiera.
– Remarcación brutal de los mega productores (oligarquía) y exportadores de alimentos y commodities.
– Las sanciones por el conflicto EEUU(OTAN) con Rusia en Ucrania con la creciente inflación en EEUU y Europa.
-El errante gobierno nacional de la mano de una pobre dirigencia empresarial, sindical y política en general.
(En otra nota espero tratar estos temas para no hacer aún más largo este extenso artículo).

Mientras la inflación crecía y crecía, la dirigencia política sanjuanina se sumergía en el debate sobre la forma de cómo deberían ser elegidos los candidatos en las internas partidarias. Puso en la agenda mediática local un tema a miles de kilómetros de distancia de los problemas percibidos como centrales por las mayorías: el aumento incesante de los precios de la canasta básica, el aumento de la pobreza que abraza a la mayoría de la población y la falta de empleo con salario en blanco y digno.
El oficialismo local impulsó la anulación de la elección interna mediante las PASO en una maniobra que teóricamente simplificará el calendario electoral y que fue vista por la oposición como algo hecho para beneficio propio y que impondría nuevamente un sistema de lemas o colectoras. Toda la oposición se volcó a ver si esto los favorecía o no y se sumó a ubicar este punto como eje de discusión política en “nombre de la democracia”, aunque claramente en el marco de lo que le conviene a cada uno

Los sindicatos locales, en general más abocados a su tareas asociadas al rol de “mutual y obra social” están ausentes desde hace rato de los reclamos salariales, a excepción de cuando son luchas nacionales como los de UTA.
En general no supieron ver, atender o percibir que este malestar inflacionario estaba creciendo fuertemente y que los docentes y estatales de planta permanente son más proclives a manifestarse ya que no son “echables” como los privados.

Sumemos a este caldo, y no es para nada menor, que entre la planta docente y el sector de salud hay un importante núcleo que se autopercibe como “clase media que merece más por ser profesional o haber estudiado”, claramente permeable al discurso liberal y antiperonista, con esa tendencia individualista y supremacista social que a la vez está más dispuesto a reclamar por lo que “se merecen”. Ya se manifestaron con mucha fuerza los médicos y grupos docentes pertenecientes a este sector en plena pandemia.
De esas luchas pasadas surgieron líderes de “autoconvocados” que luego actuaron políticamente en Juntos por el cambio, como los de Unión y Libertad, que son liberales a mitad de camino de Macri y Milei.

Fue precisamente desde estos sectores “medios y liberales” de donde surge el liderazgo del reclamo, tanto en forma como contenido. En la entrega del primer petitorio a Luis Rueda, secretario de Uñac, una de las dirigentes expresó “que si el gobierno accedía contarían con su apoyo, que no están contra el gobierno” y a la salida otra representante dejó claro que ellos no son piqueteros y que piden por lo que se merecen por ser docentes.
Siempre solicitaron la ausencia de simbología partidaria o sindical, expresaron que no son políticos, sindicalistas o militantes sociales, que solamente piden salarios dignos y utilizaron los símbolos patrios como identificación. La misma metodología y discurso que usa la derecha en general y muy notorio aquí en la Ciudad de Buenos Aires, como con las marchas del “campo” por ejemplo.
El objetivo de fondo es lavar el contenido social de la protesta limitándolo a un reclamo económico puntual y expresar a la vez un claro repudio opositor de los sectores medios de la mano de un sentido estético más “pulcro” mientras se gana la calle.
La protesta no va de la mano de si la calidad de la educación es buena o no, si es la que precisamos como sociedad y tampoco está en solidaridad con otros sectores sociales empobrecidos o vulnerables, se circunscribe a “quiero mi salario que merezco ya”.
Por si queda alguna duda de qué lado está la épica emotiva de las protestas basta con ver la profesional y muy lograda producción de este video con voz de Osvaldo Benmuyal, un conocido anti peronista militante y pro liberal. Es un excluyente “nosotros”( los merecedores empoderados) que “no volveremos a ser los mismos” contra sindicatos y gobierno envueltos en banderas argentinas y entonando el himno.

Luego del impacto de las elecciones del 2021 y ganando por escaso márgen, el gobierno sanjuanino tampoco pudo o no supo prevenir y estuvo más dedicado a encaminar el posicionamiento político electoral de cara al año próximo poniendo como discurso el ejemplo de la tranquilidad y las cuentas ordenadas de la provincia.
Cuando estalló este reciente conflicto docente tuvo una evidente falta de reflejos y demoras incomprensibles que generaron incertidumbre junto a un silencio inicial de los políticos oficialistas, incluyendo a funcionarios y diputados. Dio la sensación de que no entendieron qué y por qué estaba pasando este reclamo. Se estiró innecesariamente la intervención y toda la iniciativa la tuvieron los “autoconvocados” hasta que finalmente hubo una decisión de Uñac de poner fin a este litigio en persona

La oposición interna local del Frente de Todos tiene dos vertientes, una es el giojismo como principal protagonista y la otra de un sector de organizaciones menores que buscan a los codazos protagonismo. Ambos vieron en el reclamo docente un hermoso bote al cual subirse para pegarle al gobierno, ya sea expresando un abierto respaldo a las protestas criticando a Uñac o dando bajo cuerda apoyo y realizando acciones que alienten el mismo, como la protesta conjunta del 25 de Mayo previa a la marcha del 26.

Estos actores de la interna oficialista merecen un tratamiento en particular porque tampoco entendieron qué y cómo estaba pasando esto, quiénes estaban a la vanguardia del reclamo y qué objetivos perseguían.
En primer lugar y a diferencia de la mayoría de las luchas históricas de los trabajadores, no estuvo ni el peronismo, ni la izquierda ni nadie que reivindique el cambio social en beneficio de las mayorías. La “vanguardia ideológica” fue liberal manejada por la derecha local que es claramente antiperonista, particularmente antikirchnerista y anti todo lo popular.

Que el reclamo sea justo, legítimo y que mucha gente salga a protestar no significa que mecánicamente lo haga una “heróica lucha o rebelión popular” como algunos trasnochados dijeron abiertamente en posteos en redes y medios.

Llenos de frases altisonantes y dando a entender que era casi un camino revolucionario donde el Pueblo se despertó, se sumaron de lleno a apoyar y movilizar sintiendo que el gobierno mostraba debilidad y esta era una oportunidad para capitalizar la lucha y ponerse al frente.
Dieron un salto imaginario, sólo en sus mentes, que pasaba de acompañar a conducir, y por eso promovieron siempre escalar el conflicto con cada vez más tono político opositor.
Ese objetivo no estaba evidentemente en la mayoría de los docentes y estatales que simplemente buscaban que les aumentaran y nada más. No había ni hay un ideario colectivo y solidario para con la sociedad y los propios sectores de pertenencia social en esta lucha. Más bien fue una suma matemática de reclamos de individuos pertenecientes a un espacio. No olvidemos que la dirección ideológica es liberal y por ende individualista, no colectiva y la Patria no es el otro, sino un “yo” a lo sumo extendido a mi núcleo laboral más cercano.

Es por este motivo que luego del anuncio de Uñac de la “propuesta histórica” del aumento del 40% en Junio adelantando el 65% anual previsto en la paritaria y a la espera de que la asamblea con los delegados departamentales de los “autoconvocados”, el sector “combativo” de cierta izquierda junto a la oposición interna del FdT, creían que todos rechazarían eso, buscarían ir por más y se  desencadenaría una pueblada, por decirlo de alguna forma.
Pasó todo lo contrario, dijeron que bueno, me sirve, listo, lo conseguí, chau, me voy. Quedaron solos, desorientados y con sensación de derrota. 

El descontento por la situación económica general y la inflación en particular fue canalizado contra el gobierno provincial, que no pudo o no supo despegarse de esa atadura y por eso el final del litigio, con el respiro consiguiente, tuvo un alto costo. El devenir dirá si podrá retomar la iniciativa y encarar el futuro con acciones políticas y económicas-sociales usando las herramientas que tiene y que son muchas.
La situación general de la economía argentina no da la sensación de que vaya a ser al menos tranquila en lo inmediato,

La oposición interna solo hizo más agujeros al bote que los contiene, porque en vez de propiciar una salida buscó echar leña al fuego apostando al descontento para sumar voluntades contra Uñac. La oposición orreguista, macrista y pan-liberal agradecida, ya que todo lo que sea resquebrajar al Frente de Todos y mostrar que los peronistas y sus socios se pelean es bienvenido como un aporte invaluable.

Orrego y compañía ausentes y sin aviso, nada de nada dijeron, lo cual no es solamente sospechoso, sino extremadamente grave e irresponsable de alguien que se supone puede llegar a ser gobernador. Se conmovió a San Juan y calló.
Solamente explican el silencio, el oportunismo, el apoyar desde las sombras y que rompería con su base electoral antiestatista si, siendo cabeza de Juntos por el Cambio, promovía un aumento de sueldo a estatales y docentes que después podría pasarle factura.

Hace poco una candidata  a la Capital de su coalición e integrante de los primeros “autoconvocados” expresó que quiere bajar el escalafón político y que el sueldo máximo sea de docente o jubilado. Todos los sueldos se atan a dicha pirámide, si baja la cúspide, se baja todo.

Los principales actores perjudicados y ciertamente desacreditados fueron los dirigentes de los sindicatos docentes y en menor medida los estatales, vistos como los adversarios por los “autoconvocados”. Dicho sea de paso, no sería de extrañar que aparezca el intento de crear un nuevo sindicato y algún espacio político producto de la protesta.
En el podio le siguieron tanto el gobierno como la oposición interna y externa, que estuvieron a destiempo, inmovilizados, desencajados, ocultos o plenos de oportunismo pero todos terminaron claramente raspados y golpeados.

Los “autoconvocados” sufrieron un fuerte desgaste también. Al extenderse tanto tiempo el litigio terminó volcando en su contra a una parte de la sociedad que se cansó de tanto conflicto y que miraba de reojo pensando más en sus propios problemas. A medida que se estiraba la protesta era cada vez más evidente cómo disminuía la cantidad de participantes a las marchas y el día final ya era una fracción notoriamente menor y más militante.
Al final, si es por elegir quienes ganaron, se puede decir que fueron los docentes y estatales que obtuvieron una mejora salarial a partir de su participación, apoyando las protestas iniciales y cerrando el tema cuando sintieron que habían obtenido un buen logro.
No será la última protesta por mejoras salariales, el futuro económico y los factores que influyen hacen creer que esto será así.
Hay muchas lecciones, pero una muy importante que aún no entiende el peronismo, el progresismo y cierta izquierda, es que la mejora económica de los trabajadores no implica que por arte de magia tendrán conciencia de clase, se harán combativos o agradecerán al gobierno. Ya lo sufrió el kirchnerismo y le pasa al peronismo local, eso es un trabajo que hay que darse dentro de la llamada batalla cultural y de ideas. La derecha lo sabe mejor y nunca deja el debate ideológico, lo da siempre y en todo lugar.
Volviendo al desenlace del conflicto docente, fue un logro de los trabajadores estatales, pero no una victoria ideológica o política del campo nacional y popular, sino al contrario, se dio en el marco de un discurso liberal e individualista durante un gobierno del Frente de Todos con hegemonía peronista. Sin dudas, un fuerte llamado de atención mirando al 2023.

Agradezco a quienes se comunicaron solicitando mis notas y luego de un tiempo bastante largo pude sentarme a escribir nuevamente. La vida tiene exigencias y tiempos que uno no controla. Muchas gracias nuevamente.


Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de Ahora San Juan.

Opinión

Cristina Kirchner: “Perón usaba la lapicera en función del pueblo”.

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Por María Cafferata – publicada en Página12 el 03/07/2022

Durante el homenaje por el 48 aniversario del fallecimiento del expresidente, CFK negó que quiera eliminar planes sociales y pidió debatir un ingreso básico universal. La alusión a Martín Guzmán.

Con una puesta en escena que parecía un lanzamiento de campaña, Cristina Fernández de Kirchner volvió a aparecer en público para homenajear a Juan Domingo Perón a 48 años de su muerte. La noticia de la renuncia de Martín Guzmán fue una bomba silenciosa que no tardó en expandirse por todo el auditorio del Polideportivo Municipal de Ensenada en donde se estaba desarrollando el acto, pero la vicepresidenta en ningún momento dio señales de haberse enterado de la salida del principal destinatario sus dardos. Sí apuntó, sin embargo, contra el propio Alberto Fernández, repitiendo la metáfora de la “lapicera” para dar cuenta de la forma que Perón había construido poder “en función del pueblo” para garantizar el aguinaldo o las vacaciones pagas: “Perón cazó la lapicera y no la largó más”, señaló entre los aplausos y cánticos de los asistentes que ya la estaban candidateando para el 2023.

En un acto que estuvo repleto de alusiones directas -a Guzmán lo mencionó por su nombre, solo minutos antes de que se diera a conocer su renuncia-, CFK volvió a entrar en la discusión en torno a los planes sociales (aunque desmintiendo muchos de los análisis que se habían dicho en su nombre y dándole un renovado empuje a la discusión por el Salario Básico Universal).  “El mejor homenaje que le podemos hacer a Perón es ver lo que hizo y tratar de acercar el bochin un poco”, cerró.

Era la segunda aparición pública en menos de dos semanas y, en el estadio de Ensenada, les militantes y funcionaries estaban a la expectativa de qué diría la ex presidenta sobre las declaraciones de Alberto Fernández en la CGT (en donde había sostenido que “el poder no pasa por ver quién tiene la lapicera, sino por ver quién tiene la capacidad de convencer”). No se hizo desear: pasadas las 17 horas, a los pocos minutos de comenzar su discurso, CFK agarró el “Manual de Conducción Política” del líder justicialista y pasó a leer: “Página 73. Persuasión con hechos: ‘Yo no persuadía a la gente con palabras, porque las palabras poco persuaden, yo la persuadí a la gente con hechos y con ejemplos”, repasó, entre sonrisas.

Inmediatamente, volvió a hacerse de la metáfora de la lapicera -que había utilizado por primera vez en el acto por los 100 años de YPF, el último en el que presidente y vice conversaron y se mostraron juntos- y resaltó: “¿Por qué fue tan atacado Perón? Porque usaba la lapicera en función del pueblo. Por eso lo metieron preso, por eso después los bombardeos en la Plaza de Mayo”.

Entre risas y aplausos, la observaban en la primera fila: el diputado y presidente del Partido Justicialista bonaerense, Máximo Kirchner; el gobernador bonaerense, Axel Kicillof; la titular de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini -quien fue recibida con especial calidez por la militancia-; el ministro de Interior, Wado de Pedro; la senadora Juliana Di Tullio; el ministro bonaerense, Andrés “Cuervo” Larroque; la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza; el ex canciller Felipe Solá, entre otres. Estuvieron presentes también figuras cercanas al presidente, como la diputada Victoria Tolosa Paz y el ministro de Agricultura, Julián Domínguez. A este último, incluso, le dedicó comentario, chiste y guiño. Sentados al lado de ella, mientras tanto, la flanqueaban los intendentes de Ensenada, Mario Secco, y de Berazategui, Juan José Mussi.

A lo largo de su discurso, CFK hizo su propio recorrido por la historia del peronismo – “Últimamente encontramos muchos exégetas de Perón”, ironizó, apuntando contra el presidente -y pasó a referirse a dos temas que ya había tocado en su última aparición pública: la economía bimonetaria y los planes sociales. “El problema principal que tiene la Argentina y que causa el fenómeno inflacionario es la economía bimonetaria”, sostuvo la vicepresidenta, mientras repasaba la reunión que había mantenido con el economista Carlos Melconian: “Él piensa más parecido a Guzmán con el tema del déficit fiscal, opiniones son opiniones. No es que me quiera convertir en una apologista del déficit fiscal pero no creo que esa sea la causa de la inflación estructural desmesurada que tiene la Argentina”, sostuvo, solo unos minutos antes que se diera a conocer por todo el país la renuncia del (ahora ex) ministro de Economía.

Planes sociales: “Me hacen decir cosas que yo no dije”

Respecto a los planes sociales, CFK comenzó quejándose de los propios dirigentes del kirchnerismo que “me quieren hacer decir cosas que yo no dije”: “Cuando me refería a las políticas sociales, hablé de tres fenómenos: de que no debíamos tercerizar la política, que debíamos acabar con las altas y bajas que las decidiera cualquier dirigente barrial y no el Estado y la tercera que hubiera un control, que el Estado recuperara el dominio. Pero se armó una competencia para ver quién insultaba, quién mentía, que le queríamos sacar los planes a los pobres. Vamos a charlar un poquito”, matizó. 

Ahí, CFK resaltó que durante su gobierno se había lanzado la Asignación Universal por Hijo, apuntó directamente contra Emilio Pérsico –“Me apena mucho que pueda haber dirigentes de nuestro espacio político que, por el hecho de que las titulares de AUH sean las mujeres, digan que esto destruye a las familias porque esto forma el matriarcado”- y subrayó que había llegado el momento de discutir “la necesidad de un ingreso universal básico”. 

Luego del malestar causado por sus dichos en Avellaneda, sus palabras fueron muy bien recibida por dirigentes de los movimientos sociales (muchos presentes en el acto), quienes celebraron que hubiera hecho mención directa a un proyecto que impulsa el Frente Patria Grande, conducido por Juan Grabois (quien, según pudo saber este diario, había conversado hace unos días con CFK sobre lo que había dicho en Avellaneda).

Más allá de otras ironías, la vicepresidenta cerró su discurso refiriendo a la histórica tercera posición del peronismo y a la necesidad de discutir “no el capitalismo, sino quién lo conduce”: “La tercera posición, equidistante del liberalismo y del marxismo, es una construcción absolutamente superadora, presupone la existencia del Estado, del ser humano y de la sociedad organizada en pos de un objetivo común. Eso es el peronismo”, finalizó, a la vez que convocaba a “ver lo que hizo Perón y tratar de acercar un poco el bochín”.

Secco, Mussi y el operativo clamor del kirchnerismo

En el medio de la interna a cielo abierto y el mar de especulaciones en torno a quienes competirán en 2023, los intendentes de Ensenada y Berazategui dijeron unas palabras antes de que CFK diera su discurso.”Respeto con Cristina. ¿Cuántos de los que estamos acá o en este país pudieron poner un presidente? Si hoy gobierna el peronismo es gracias a Cristina”, agitó Mario Secco, en un claro mensaje a Alberto Fernández, a la vez que aseguraba que la vicepresidenta era “la vanguardia del país”. 

Juan José Mussi, mientras tanto, bajó un poco el tono y subrayó la necesidad de bregar por la unidad del peronismo. “Deseo la unidad del peronismo para no perder. Quiero ganar, no quiero más la derrota del peronismo. Nunca más un Macri en la Argentina”, sostuvo. “Con Cristina a la cabeza, en el medio, en otro lado, pero dejémonos de joder”, pidió a la militancia y finalizó: “Tratemos de hacer todo, pero no no podemos permitir que ganen los neoliberales”.

En el público que asistió al acto, sin embargo, no había dudas: el 2023 tenía que ser con Cristina a la cabeza. “Somos un montón de compañeros que queremos que Cristina sea candidata”, aseguró a Página/12 un funcionario bonaerense. Las mismas palabras fueron repetidas por casi una docena de funcionaries, legisladores y referentes sindicales con los cuales habló este diario durante el acto. “Yo veo que ella cada vez emite más destellos de candidata a presidenta”, aseguró a este diario Hugo Yasky. Durante todo el acto, el centenar de asistentes que estaba en el polideportivo no paró de cantar “Cristina presidenta” y, aunque ella hizo algunos gestos negativos con la cabeza, más de un dirigente salió de Ensenada entusiasmado hablando de “CFK 2023”.


Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de Ahora San Juan

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Opinión

Mártires de ayer y de hoy.

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Por monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo (Argentina) y secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM)

En algunas cuestiones es normal que estemos en desacuerdo, no pensamos ni vivimos de la misma manera. Las personas y los grupos humanos tenemos un conjunto de valores con los cuales nos movemos cotidianamente, pero en algunas ocasiones pueden entrar en conflicto.

Ante lo desconocido o lo nuevo algunos se abren a lo distinto; otros en cambio se cierran por desconfianza o inseguridad, y no faltan quienes rechazan con violencia.

Desde los tiempos iniciales de la Iglesia los cristianos hemos sufrido incomprensión, persecución y muerte. El primero fue Jesús, condenado a muerte en un juicio fraudulento, torturado y crucificado. Él amó hasta dar la vida, sin hacer uso de la violencia ni el rencor.

La palabra “mártir” significa “testigo”, y se refiere a quien puede dar cuenta con certeza de una experiencia fundante de su vida. Tertuliano, uno de los Padres de la Iglesia, expresó antes de terminar el siglo segundo que “la sangre de los mártires es semilla de cristianos”.

Ellos nos dan ejemplo de imitar al Maestro. Mueren perdonando, como Jesús. Entregan la vida por amor, como Jesús. Pueden repetir con el Maestro “nadie me quita la vida, sino que yo la doy porque quiero”. (Jn 10, 18)

Anuncian la centralidad de Jesucristo para la vida plena de la humanidad y el lugar de la humanidad en el corazón del Padre.

Este fin de semana tenemos una gran alegría para la Iglesia en la Argentina; asistimos a la beatificación de “los mártires del Zenta”, ocurrida al norte de Salta y Jujuy, diócesis de Orán. El 27 de octubre de 1683 dos sacerdotes fueron martirizados en el bosque del valle del Zenta (Don Pedro Ortiz de Zárate y el sacerdote jesuita Juan Antonio Solinas) y 18 laicos: dos españoles, uno negro, un mulato, una mujer, dos niñas y once varones oriundos de diversas etnias aborígenes. Un grupo que expresa de manera concreta la pertenencia de las diversas vocaciones del Pueblo de Dios.

Te comparto algunos datos biográficos.

Don Pedro Ortiz de Zárate nace en Jujuy y es bautizado en 1626; cuando tenía 22 años fue elegido Alcalde de esa ciudad. Se casó, tuvo dos hijos y, al poco tiempo, enviudó. Entonces fue creciendo en su corazón el deseo de consagrarse a Dios. Completó sus estudios en Córdoba y fue ordenado sacerdote en 1657. Los pobres y marginados fueron siempre sus predilectos, especialmente los indios. En 1682 logra concretar uno de sus anhelos más profundos: dedicarse a tiempo completo a vivir entre los indios para anunciar a Jesucristo.

El padre Juan Antonio Solinas, sacerdote Jesuita, nació en la isla de Cerdeña en 1643. Se educó en una escuela de sacerdotes Jesuitas, y allí ardía su corazón al escuchar episodios de la vida de San Francisco Javier y otros misioneros. En 1663, con 20 años, ingresa al noviciado. Después de poco más de una década, en 1674 y con 31 años llega a la Argentina. Se puso a estudiar guaraní para ser más cercano a los indios del norte argentino donde comenzó su tarea misionera entre los ríos Uruguay y Paraná. Tiempo después se suma a un emprendimiento misionero junto a otros religiosos jesuitas y el padre Diego Ortiz de Zárate.

Para enmarcar el martirio de estos 20 cristianos, me permito tomar un párrafo de una carta pastoral escrita por el actual obispo de Orán: “Viviendo el ardor misionero se animaron a incursionar en estas tierras, sin armas, sin ejército que los secundara, sin el poder de los conquistadores. Inspirados en la vocación de servicio, a una vida de proximidad y de entrega, viviendo el mandato que Cristo nos ha dado: ‘Anunciar la Buena Nueva en todo el mundo’ ”. El sacrificio de los mártires es el signo tangible de que la propagación de la fe no es una cruzada sino un abrazo de culturas, pueblos y religiones, la total disponibilidad de uno mismo para la escucha y la acogida mutua” (Fray Luis Antonio Scozzina, OFM, Obispo de la Nueva Orán, provincia de Salta, Argentina)

La persecución y el martirio se siguen extendiendo a lo largo de los siglos y traspasan toda geografía.

Hace pocos años hemos celebrado en nuestro país la beatificación de los 4 mártires de La Rioja. Este lunes 4 de julio haremos memoria de los 5 religiosos Palotinos asesinados en la Parroquia San Patricio de la ciudad de Buenos Aires en 1976, el mismo año que el obispo Angelelli.

En Nigeria fueron asesinados en una Iglesia 50 feligreses que estaban celebrando la Fiesta de Pentecostés el pasado 5 de mayo. En México asesinaron a dos sacerdotes jesuitas el lunes 20 de junio. Y podemos enumerar una lista interminable.

Pidamos a Dios por la paz en el mundo, y la perseverancia de quienes viven la fe en medio de hostilidades, persecuciones y amenazas.


Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de Ahora San Juan.

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Opinión

Las dos variables que hicieron que se fuera Guzmán: inflación y bajos salarios.

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Por Alfredo Zaiat – publicada en Página12 el 03/07/2022

El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional fue el último eslabón de una interna durísima acerca de la orientación de la política económica en el gobierno del Frente de Todos. El pecado original: la fragmentación de la gestión.

Para liderar la gestión del área económica se requiere de respaldo político y Martín Guzmán lo había perdido hace bastante. Se puede indicar que lo tenía del Presidente y que esto era suficiente. Lo hubiera sido en otro Gobierno pero éste nació de una coalición cuyos dos referentes con representación electoral le habían retirado el apoyo al ministro.

Cristina Fernández de Kirchner, quien reúne la mayoría de los votos del Frente de Todos, y Sergio Massa expresaron de diferentes maneras que querían otro ministro y con otra política económica. Alberto Fernández lo sostuvo como parte de esta interna política, como si fuera una demostración de fuerza, cuando en realidad era una pieza que lo estaba debilitando y alejando, además de por otros temas, de CFK.

Desde el primer día, la organización del área económica por parte de Alberto Fernández repitió el error de Cristina Fernández de Kirchner en la primera mitad de su segundo mandato y de Mauricio Macri a lo largo de todo su gobierno: fragmentar la gestión. CFK lo reparó cuando nombró a Axel Kicillof al frente del Palacio de Hacienda, dejando atrás al equipo de cinco: Hernán Lorenzino, Guillermo Moreno, Ricardo Echegaray, Mercedes Marcó del Pont y Kicillof.

Al concentrar la tarea en Kicillof en los dos últimos años de gobierno, abarcando todos los resortes del área económica -incluyendo la energética-, CFK logró terminar su mandato sin crisis económica como alentaban y pronosticaba la entonces oposición política y mediática junto a la secta de economistas del establishment.

Macri reprodujo el error una y otra vez durante los cuatros años de gobierno con Alfonso Prat Gay, Luis Caputo, Federico Sturzenegger, Nicolás Dujovne, Francisco Cabrera, Juan José Aranguren, Guido Sandleris, Hernán Lacunza, fragmentando la gestión económica una y otra vez, culminando, por lo tanto, en un estruendoso fracaso.

Alberto repitió la misma estrategia fallida

Alberto Fernández apostó primero a la coordinación económica, a través de la Jefatura de Gabinete con Santiago Cafiero, con un equipo de economistas que se conocían y con lazos afectivos que los unía. A ese grupo se sumó Martín Guzmán. Ellos piensan que esa forma de trabajar permitió dar respuestas inmediatas a la crisis inédita provocada por la pandemia.

Puede ser cierto esto, pero cuando la debacle económica fue contenida con una seria de medidas extraordinarias (ATP, IFE, entre otras) ya era evidente la existencia de un espacio vacío en el debate económico público que debía ser ocupado por un ministro de Economía con poder para coordinador y organizar la cuestión económica. Pero eso no ocurrió porque se mantuvo la decisión política inicial de fragmentar la gestión.

Guzmán lo reconoce ahora en su carta de renuncia, al afirmar que “desde la experiencia que he vivido, considero que será primordial que trabaje en un acuerdo político dentro de la coalición gobernante para que quien me reemplace, que tendrá por delante esta alta responsabilidad, cuente con el manejo centralizado de los instrumentos de política macroeconómica necesarios para consolidar los avances descriptos y hacer frente a los desafíos por delante”.

No hubo un ministro de Economía con poder

En general, no aparecen cuestionamientos sobre las cualidades técnicas de Guzmán y no son contundentes las observaciones críticas acerca de su papel como negociador de la deuda con acreedores privados, primero, y con el Fondo Monetario Internacional, después. La clave pasa en la necesidad que tiene la economía argentina (bimonetaria y con un régimen de inflación elevada) de un ministro firme también en términos políticos para ordenar las expectativas de los agentes económicos.

Además, fundamentalmente, para ordenar el manejo de resortes claves de la política económica, como el área energética. Para ello se requiere de un ministro de Economía con poder como parte de un proyecto político cohesionado tras el objetivo de mejorar la calidad de vida de los sectores postergados.

Al comienzo del gobierno, Guzmán estaba convencido de que las diferencias al interior de la coalición se superaban dialogando con los principales referentes para alcanzar una síntesis de gestión. Quedó demostrado que esa estrategia no funcionó por más buena voluntad invertida tras ese objetivo. Las internas a cielo abierto, como la que existe en el área energética, lo fueron debilitando hasta que se volvió insostenible su continuidad en el cargo.

Cuando existe una ruptura de la confianza política entre los actores principales de una alianza gubernamental las decisiones en materia económica quedan contaminadas de esa turbulencia. Quien reemplace a Guzmán tendrá que lidiar con esta limitación, a menos que aparezca un mínimo espacio de convivencia, lo que no parece que vaya a suceder.

Game over: la negociación con el Fondo

El acuerdo con el FMI fue la última estación de las tensiones que venían de arrastre desde casi el comienzo del gobierno del Frente de Todos. Desde entonces ya no hubo marcha atrás y el deterioro de la relación ha sido constante, como así también el debilitamiento de Guzmán.

Las diferencias conceptuales y políticas que generaron la negociación y posterior acuerdo con el Fondo Monetario, el modo de refinanciación de una deuda impagable y las condiciones macroeconómicas definidas en el programa fueron el último eslabón de una cadena de desencuentros en la coalición de gobierno, que recién ahora tuvo el desenlace con la renuncia de Guzmán.

Aquí aparece el núcleo central de la controversia política alrededor de la cuestión económica. CFK está convencida de que la política económica de Guzmán es de ajuste que perjudica las condiciones materiales de su base electoral, y el ahora exministro sostiene lo opuesto. 

Así lo expresó en la carta de renuncia: “Como la única forma de poder refinanciar la deuda con el FMI es con una acuerdo de programa y como Argentina no tiene los dólares para pagar semejante deuda, tuvimos que negociar un programa de políticas económicas para evitar caer en default y desestabilizar a la economía argentina. Si había default, iba a haber menos financiamiento para la Argentina, e iban a escasear más las divisas. Y cuando en la Argentina hay menos divisas, se puede producir menos, hay menos empleo y más inflación. Es decir, hay ajuste. El gran mérito del acuerdo es haber evitado cualquier ajuste, ya sea por quita de derechos a las y los trabajadores y a las y los jubilados…”.

Todo mejoró menos los indicadores de inflación y salario real

De todos modos, más allá de las condiciones del acuerdo con el FMI, no es un misterio que las tensiones políticas en los gobiernos quedan al descubierto cuando existen resultados económicos malos en dos indicadores sensibles: inflación e ingresos.

Es cierto que el resto de las variables macroeconómicas exhiben una sostenida recuperación: actividad, inversión privada, empleo, exportaciones, ganancias empresarias, entre otras. De la evolución positiva de estos indicadores se aferra Guzmán para defender su gestión, y también lo hace Alberto Fernández en su enfrentamiento con Cristina.

Pero los aumentos de precios castigando la capacidad de mejorar el poder adquisitivo definen, en última instancia, la suerte de un ministro de Economía, en especial en una fuerza política que llegó al gobierno de la mano de CFK.

La tasa de inflación de junio y la que se perfila para este mes no son muy alentadoras y la meta de precios en sendero descendente, como había prometido Guzmán, no se estaría verificando. La renuncia de este sábado se estaría adelantando a una decisión futura ineludible de Alberto Fernández.

Los ingresos de los sectores populares arrastran una caída promedio del 20 por ciento en términos reales de los cuatro años de la gestión macrista-radical. Durante los dos primeros años de gobierno del Frente de Todos no hubo un mayor retroceso y sólo hubo una leve recuperación en algunas ramas, quedando atrás los trabajadores informales y los empleados públicos. Y en este tercer año todos están corriendo detrás de las subas persistentes de precios.

El riesgo de un nuevo ciclo neoliberal

Poco más de seis años de acumular deterioro en las condiciones de vida de la mayoría de la población, con una tasa de inflación muy elevada y derrota en las elecciones de medio término, constituyen la base de la actual crisis política. Ya sea por los efectos de la pandemia y del conflicto bélico en Ucrania, por las deficiencias en la gestión o por las debilidades en la construcción de una relación política entre AF y CFK, la coalición de gobierno está cruzada por internas furiosas.

Así, con una crisis política del oficialismo de magnitud, donde el Presidente y la Vicepresidenta no se hablan sino a través de cartas, tuits, mensajes vía Telegram, documentos públicos y discursos en actos proselitistas, se le agrega la carencia de una conducción unificada en el área económica.

La incomunicación entre estos dos polos, que por ahora se muestran incapaces de alcanzar una síntesis o puede ser que no sea posible hacerlo, puede derivar en un costo elevado para su propia base electoral, además de un horizonte inquietante para el entramado productivo-laboral, en caso de una eventual reedición de un nuevo ciclo de neoliberalismo a partir del 10 de diciembre de 2023.


Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de Ahora San Juan.

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