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Sociedad Relatos de Vida

María Victoria Guerrero: Hija de sanjuanino destacado en ciencia y tecnología. Hoy profe de adultos mayores

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Una historia de obstáculos y superaciones que atravesaron sus abuelos junto a su padre en nuestra provincia, el posterior amor que unió a su papá y mamá en el marco de un accidente que hasta hoy es un misterio. Y ella que creció observando la sapiencia de Vicente Miguel Guerrero, para tomar nota de ella y de la importancia del saber: “Teniendo en cuenta las dificultades que atravesaron mis padres y abuelos más los logros obtenidos, recomiendo valorar vivir en un país donde la educación universitaria y terciaria es gratuita y de buena calidad”, reveló.

Ahora San Juan conversó con María Victoria Guerrero, una cordobesa con antepasados sanjuaninos y un lindo relato de vida para contar. Es una mujer que lleva en la sangre generaciones de recuerdos grabados a fuego. San Juan es precioso, algo que me impactó de cuando lo conocí es la posibilidad de salir y ver las montañas”, arrancó diciendo sobre su visión de la provincia. Hija del fallecido ingeniero electrónico y aeronáutico, Master of Science del famoso MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) y ex presidente de la CNIE (Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales): el sanjuanino comodoro Miguel Vicente Guerrero. Quien, además, fue el precursor del programa satelital argentino de telecomunicaciones, diseñador y ejecutor de: Misil Cóndor, que apuntó a colocar satélites en órbita mediante la utilización de vectores propios. Y, anterior a todo, el único hijo sobreviviente de su familia, en el terremoto de 1944.

María hace honor a su segundo nombre, y alcanzó la Victoria en sus metas y proyectos de vida. Fiel a su memoria, hoy es una mujer inteligente que supo sacar provecho de todas sus vivencias. “Desde muy temprana edad, tuve acceso a computadoras en una época donde la gente no sabía cómo manejarlas. Así aprendí a armarlas, y luego, en la facultad a programar. Es por eso que tengo una base tecnológica importante”, confesó nuestra entrevistada. Esta guerrera moderna, advirtió que durante un tiempo se dedicó al desarrollo web y comercio electrónico. “En la facultad capacitaba a los profesores en temas relacionados con la tecnología. Incluso teníamos un programa de educación a distancia y mi trabajo era enseñarles a utilizar todas las herramientas para llevar a cabo estas tareas en el nuevo mundo del internet”, explicó.

Su lado detectivesco: Debido a su amplio intelecto trabajó, además, como voluntaria en una ONG que se dedica a la prevención de ciberacoso sexual contra menores: Mamá en Línea, antes de que se aprobara la Ley de Grooming (con la cual ella estaba de acuerdo). “Un perverso intentó chatear con mi hija a través de un juego virtual interactivo para niños: Mundo Gaturro. Investigué cómo hacían para lograrlo sin que el moderador de este sitio se diera cuenta. Hice una denuncia penal y les llevé la información recabada”, expresó. Y sumó: “Ayudé a prevenir a muchos padres en este tema y estar alertas”.      

Nacida de una historia de amor de película:

Sus padres.

Su papá, condecorado en el área de ciencia y tecnología, veterano del conflicto armado de las islas Malvinas; se casó con su madre, María Josefina Terradas de Guerrero, en el marco de una conmovedora relación que surgió de imprevisto. Ella, quien hace poco tiempo también falleció, fue una maestra rural que posteriormente se tornó una profesora de biología.

Su padre, quien para poder ingresar becado al Liceo Militar, contó su hija, tuvo que colocarse piedras en los bolsillos debido a su contextura física.

Dos personas de mundos diferentes se juntaron gracias a una jugada inesperada del destino:Se conocieron en Diamante porque mi tío Jerónimo (hermano de mamá) era muy amigo de papá. Él, fue cadete tripulante a bordo del TC-48, un avión que hace ya 57 años desapareció en Costa Rica. Motivo por el cual mi padre decidió pasar a saludar a mis abuelos ante este acontecimiento tan triste. Allí se vieron con mi madre y se enamoraron”, comentó. “Ese avión se perdió, nunca lo encontraron y todavía hay un grupo que lo sigue buscando”, agregó.

Ese fue el comienzo de un romance que creció con el tiempo: “Mi papá sentía devoción por mi mamá. Ya que siempre lo acompañó en todo”. Además, indicó que María Josefina desde los 18 años trabajó en Formosa (provincia natal de su familia) como maestra rural:Vivió en una casita en medio de la nada y sus alumnos eran Guaraníes“, resaltó. Luego, añadió, que se recibió de profesora de biología. “Un tiempo enseñó educación para la salud (enfermedades de transmisión sexual, principalmente SIDA)”, recordó.

Su madre junto a otras maestras.

Entre los recuerdos bonitos que guarda de ellos, reveló: “Él se levantaba muy temprano para prepararle el desayuno a mamá y se lo llevaba a la cama todos los días, antes de irse a trabajar”. Y entre los más tristes mencionó: “Hace unos años, a mi mamá le diagnosticaron una enfermedad neurológica que la dejó postrada, llamada miastenia gravis. Así que papá dedicó sus últimos años de vida a cuidar de ella, le desesperaba la posibilidad de que muriera antes que él”.

“Mamá era una persona increíble, una madrasa”, recalcó.

En cuanto a los últimos días de esta historia de amor, María Victoria recordó que el día anterior a que Miguel Vicente falleciera, su madre, debido a la enfermedad, tenía algunos problemas cognitivos y se cayó de la cama: “Estaba con la enfermera y la asistente terapéutica, pero se cayó mientras trataban de acostarla. Mi papá quedó muy alterado por eso, estaba muy angustiado porque ya era muy difícil cuidarla y él no quería internarla. Le hacía mal pensar que ella pudiera morir antes… Y posterior a éste episodio, se infartó, un18 de agosto de 2019.

Yo estaba ahí, había una enfermera que le practicó RCP, llamamos a la ambulancia, pero bueno cuando vino la ambulancia ya había fallecido”, relató. A lo que agregó que diez meses después, falleció María Josefina Terradas de Guerrero , un 14 de junio de 2020.

Érase una vez, en San Juan, en 1944:

María Victoria, Nieta y bisnieta de maquinistas de tren, comentó acerca de cómo fue la vida para sus abuelos y su papá de niño en aquel San Juan de antaño.  “Mi abuelo y bisabuelo tiraban carbón a las máquinas de vapor”, mencionó mientras hacía alusión a que eran grandes trabajadores y muy queridos. Sus abuelos paternos tuvieron 3 hijos: dos nenas (a quienes llamaban cariñosamente Pepita y Lila), y su papá. “Las chiquitas de 1 año y medio una, y 3 años la otra, fallecieron en aquella catástrofe”, describió.

Sus abuelos y ella de bebé.

 “Mi abuela se abalanzó sobre el moisés donde estaba mi papá, y algo cayó sobre su espalda por lo que quedó mal herida.  Pero en ese momento, las dos nenas fallecieron, y nunca pudieron recuperar sus cuerpos.  Mi papá nos contó que, luego, cada final de semana, acompañaba a sus padres a buscarlas. En los espacios donde podrían encontrarse, pero no aparecieron nunca”, explicó.

En amarillo, el nombre de la hermanita mayor fallecida de su papá, extraído del libro: “Víctimas del terremoto del 15 de Enero de 1944”.

Hija de un sobreviviente:

Las anécdotas de este acontecimiento que le contó su padre Miguel Vicente fueron: “Después del terremoto cuando él tenía un año de edad, se fueron a vivir a La Pampa. Más específicamente a un vagón de tren. Hasta que, al cabo de un tiempo, volvieron a San Juan donde vivieron en una casa humilde donde no tenían agua potable, por ejemplo. Entonces ellos la potabilizaban por su cuenta, mi abuela además tenía gallinas y mi papá se metía al gallinero, sacaba los huevos los sacudía les hacía un agujerito y se los comía crudos. Lo gracioso es que mi abuela se encontraba con los huevos vacíos cuando los iba a buscar”.

Tiempo después, sus abuelos tuvieron dos hijos más: Omar Oscar Guerrero (padrino de María Victoria que vivió hasta sus 46 años), y Chiqui Mario Walter Guerrero ( quien falleció a los 19 años por una hernia).

Secretos:

Cuando era chica mi papá me dijo: ‘Lo que no sabes, no lo preguntes. Y lo que sabes no lo cuentes’. Me explicó que la palabra secretario/a, deriva de secreto, por lo que esa persona es alguien que sabe todos tus secretos. Y me advirtió que como él tenía muchos, debía ser yo quien lo asista. Asi que he vivido cosas bastantes interesantes“, confesó Victoria.

Una frase de él que recuerda: “En la selva no sobrevive el más fuerte sino el más apto. Todos los animales se esconden, incluyendo el tigre que es el más feroz”.

Legado Guerrero:

Entre las diversas actividades que llevó a cabo esta hija de un Guerrero sanjuanino, mencionó:

Capacité emprendedores, durante la pandemia, en el uso de las redes sociales para comercio electrónico, para crear sus propias tiendas virtuales. Otro trabajo realizado es dando clases para la Asociación de Médicos Municipales, Casa de Médicos Jubilados. Es una labor muy gratificante. Porque muchos de ellos viven solos, entonces no están acostumbrados a hacer cosas por internet. No sabían usar los celulares, y era muy importante que pudieran hacerlo. Les enseñé a usar diferentes apps. Hoy estoy haciendo presencial 3 veces a la semana. Se conectan a través de zoom, los llamo todos los días, practican utilizar whatsapp ”. Y resaltó: Uno de mis estudiantes aprendió de cero a usar un celular, con 91 años sin asistencia de algún familiar”.

Además, indicó que sus alumnos adultos mayores se inclinan por el uso de las herramientas de textos, para hacer blogs o escribir libros. “Algunos de ellos se dedican a hacer videos para Instagram. Por ejemplo, hay un doctor neumonólogo que creó su canal de Instagram, donde habla sobre la sensación tabáquica y sobre las recomendaciones saludables para dejar de fumar”, alegó.

Como cierre, dejó un valor aprendido: Papá decía que la forma más eficiente para salir de la pobreza es la educación”, expresó. A lo que agregó: “Teniendo en cuenta los obstáculos que atravesaron mis padres y abuelos, más sus logros obtenidos, recomiendo valorar vivir en un país donde la educación universitaria y terciaria es gratuita y de buena calidad. El cielo es el límite”.

María Victoria dejó un agradecimiento especial a Graciela Nocera de AMIGRO, la asociación que asistió y acompañó a su mamá en el transcurso de esta enfermedad poco frecuente y de difícil diagnóstico: Miastenia Gravis.

Video explicativo

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Piloto le propone casamiento a su novia en el lanzamiento del Safari.

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Surgió el amor en Valle Fértil, exactamente en la simbólica largada del evento deportivo Safari Tras la Sierra. Las imagenes se viralizaron rapidamente.

El Safari Tras la Sierra reune afisionados y turistas no solo de San Juan,sino tambien de todo el país y otros paises, miles de personas llegan a la majestuasidad del rio de Valle Fértil para disfrutar los dias de este evento deportivo.

Frente a todas estas miles de personas el piloto sanjuanino Javier Marcial se arrodillo frente a su enamorada, Johana Contreras, para proponerle casamiento.

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“La profe”: Romina, la multifacética sanjuanina que reluce desde lo educativo y lingüístico hasta lo cultural y artístico.

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Todos los 17 de septiembre es celebrado el Día del Profesor en nuestro país y la conmemoración nace para ensalzar la labor de los docentes encargados de la educación secundaria y superior. La fecha supone un homenaje a la figura de José Manuel Estrada, un reconocido escritor e intelectual argentino que destacó por su gran dedicación y compromiso en la labor de profesor. Desde Ahora San Juan destacamos el relato de vida de la profe Romina.

Romina Pereyra, es una joven que tiene más de una disciplina que la apasiona en la vida. Comenzó siendo Profesora de Educación Física, es intérprete de lengua de señas hace más de una década, y luego se recibió de Profesora de Teatro, al mismo tiempo que practica la actuación en variados personajes y en distintas puestas. Desde Ahora San Juan hablamos con ella, para conocer acerca de estas vocaciones y de su amor por cada una de ellas.

En muchas etapas de nuestras vidas se nos intenta encasillar para una sola actividad o debemos elegir una profesión o vocación. Romina, es un caso muy especial, ella siempre ha hecho y hace todo lo que su corazón le demanda y lo que ha podido cumplir. Es una gran hacedora de sueños, que lucha por ellos. Simpática, organizada, sencilla y sobre todo una buena aprendiz y maestra.

Tiene 39 años, y nos cuenta cómo se fueron relacionando sus carreras y hobbies. ‘’En mi residencia de Eduación Física teníamos una parte, que era la de educación especial, en ese momento se llamaba así, y mi residencia me toca en la Escuela Bilingue de San Juan. Cuando llego a mis primeras observaciones de las clases, me encuentro con un mundo que yo desconocía totalmente, para todo se comunicaban con señas. Me toca el nivel inicial de la escuela y estaba frustrada, angustiada. Yo era la única en la escuela que no sabía señas y no me podía comunicar con quienes iban a ser mis alumnos por un buen tiempo‘’.

‘’El profe de ese entonces, Guillermo Basañez, nos calmó y nos dijo que ya ibamos a aprender. Me pasó las señas básicas para ir aprendiendo a comunicarme y comenzar con las intervenciones de a poquito porque esa era la estructura: observaciones de clases, intervenciones y en un tiempo más daba la clase completa para los chicos‘’.

‘’Comencé a aprender las primeras señas y después busque dónde estudiar porque me encanto. Vi la inmediatez de la comunicación, la repuesta de los chicos. Me enamore de la lengua de señas en esa instancia de mi carrera y comencé e estudiar en la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de San Juan cumpliendo con los tres años de estudio. Hasta el día de hoy, me desempeño como profe y como interpréte y año a año me voy actualizando en cuanto a las señas porque van cambiando, incluso con la Pandemia, se agregaron muchas y se van actualizando‘’. Así es cómo nuestra protagonista, logra unir dos de sus grandes pasiones en una sola actividad, tan motivadora como desafiante.

Romina, se recibió de Profesora de Eduación Física en el 2007, trabajó en gimnasios, como profe de pilates y en escuelas estatales. Pero nos dice que tiene una preferencia muy particular que la une con los más pequeños.‘’Trabaje con una franja etaria bastante amplia, pero lo que más me gusta es trabajar con los chicos de primaria. En este momento y desde hace siete años, trabajo en la escuela Timoteo Maradona, en Rivadavia, con chicos desde primer año hasta sexto de la primaria.Siempre cuento que soy una afortunada de trabajar de lo que me gusta, porque amo trabajar con los niños que tienen, para mí, una energía muy especial‘’.

Lo más curioso de esta nota es saber cómo siguió sumando aprendizajes. ‘’Y lo de Teatro tiene que ver con lengua de señas, porque en el estudio de esta lengua, me hice amiga de un joven sordo y el quería estudiar teatro y no podía hacer ningún taller porque no tenía quién lo acompañase, entonces me pregunta si lo quería acompañar y comenzamos en un taller de Marcelo Meyer, que es un genio, no tuvo ningún inconveniente con que estuvieramos los dos y comencé de intérprete y me quedé como alumna. Y así empecé con esta locura del teatro”, expresó la profe.

‘’En el 2017, cuando se abre la carrera, se me ocurrió empezar para incorporar herramientas nuevas a mi carrera de docente. En lo que es Teatro, me ayudó mucho, coseché amistades muy bonitas y me abrió la cabeza, amplie mi mirada.

Y trabajo a veces como actriz también, he actuado en la Fiesta del Sol, en obras independientes, en musicales y creo que es otra cosa más para agradecer a Dios, al universo o a lo que cada uno crea‘’, nos dijo Romina.

Hay dos Fiestas del Sol que han marcado la vida de Romi, una fue ‘’Sueños de Libertad‘’ y la otra fue ‘’Evolución‘’ en la que tuvo un co-protagonico en el que actúo de mamá de un niño y considera que los personajes que les tocaron, tenían una magia muy especial.

Y a nivel nacional, tuvo una participación con una cantante de opera, Claudia Lepez, que hizó la presentación de su libro de canciones de cuna. Se combinó la interpretación teatral y la lengua de señas.

En el 2021, el prestigioso Teatro Nacional Cervantes, a través de su programa Cervantes Educación, lanzó una convocatoria abierta a personas sordas y oyentes de todo el país para su “1er Laboratorio de Actuación. Lengua de señas en escena”, y Romina no dudó en presentarse.

El proceso de postulación, que constó de tres instancias evaluadas por gente experimentada en estos campos, no era sencillo.Romina Pereyra se convirtió en la única sanjuanina dentro de un seleccionado nacional de 20 nombres (pares de Corrientes, Jujuy, San Luis, Buenos Aires, Santa Fe, Catamarca, Tierra del Fuego, Córdoba y Chaco).

Quienes la conocen, pueden definir a nuestra protagonista como empática, apasionada, detallista y muy sociable, es que dónde va deja una huella imborrable. Hoy, se encuentra pasando uno de los momentos más díficiles de su vida: la pérdida de su papá, un papá presente que marcó y forma parte aún hoy de lo que es ella como persona.

Y aún así, en la amabilidad que la caracteriza cuando le preguntamos acerca de sus próximos proyectos, no dudó en respondernos que va a seguir avanzando a pesar de que ahora le cueste pensar en algo por la situación que esta atravesando junto a su mamá, pero que en un futuro próximo desea aprender la técnica de clown y danza-teatro. ” Y un gran sueño pendiente es llevar la lengua de señas al teatro para incluir a la comunidad sorda. Son las dos cosas que me gustaría fusionar y con todas estas herramientas mejorar mi profesión de docente”, nos comentó.

Romina ha logrado mezclar su vocación profesional con sus pasiones y habilidades, sus deseos de desarrollo personal que le han permitido cambiar su mirada en todos los sentidos y también ser una profesora inclusiva. Ella se define como una persona que persigue sus sueños, que insiste para concretarlos y que es muy organizada y calma para lograrlos.

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El guardián de libros en San Juan. Ricardo Aguilera, bibliotecario de corazón.

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Hoy, 13 de septiembre es el Día del Bibliotecario, para felicitar a todos aquellos que realizan la noble labor de trabajar con nuestros libros, es que retomamos el relato de vida que realizamos a Ricardo, uno de los grandes bibliotecarios que tenemos en San Juan.

Una biblioteca es pilar fundamental para el saber y la cultura de un lugar. Y detrás de una buena biblioteca siempre hay un buen bibliotecario. Los sanjuaninos tenemos ambas cosas por suerte. Desde Ahora San Juan nos acercamos a hablar con Ricardo Aguilera, bibliotecario desde hace más de un cuarto de siglo en la Biblioteca Franklin, la biblioteca popular más antigua de América del Sur.

Ricardo lleva desde el año 1995 trabajando en la Biblioteca Franklin. Veintisiete años, que se dice pronto. La vida entre libros. Bibliotecario es una profesión que no siempre es justamente valorada, pero fundamental para el sostenimiento cultural. Una biblioteca requiere de un gran trabajo humano del que nos beneficiamos todos, Charles Medawar hacía referencia a esto cuando decía: “Los bibliotecarios son casi siempre muy útiles y a menudo casi absurdamente bien informados. Sus habilidades son probablemente muy subestimadas y en gran medida subempleadas”.

Ricardo nació en Las Flores, localidad de Iglesia. Allá empezaron a crear una biblioteca popular.  A Ricardo le quedaba cerca de su casa: “cómo no había nadie que la atendiera, me preguntaron y la atendí yo” nos cuenta. Sin nada, el presidente iba buscando, y con las donaciones que recibieron pudieron empezar con la biblioteca. Poco a poco fueron avanzando y se trasladaron de una piecita a un local más grande, donde es hoy es la Biblioteca de Las Flores, construyeron algunas estanterías e iban creciendo. Les habían donado el terreno, “todo con base a donaciones, todo era trabajo voluntariado de todo el mundo” subraya Ricardo.

“Allá, cuando te conocen, te van a buscar a tu casa hasta los días domingo para que les prestes un libro”, recuerda. Y así, un domingo llega a su casa la Directora de la Biblioteca de la Provincia, estaban censado las bibliotecas populares. Ricardo le muestra la biblioteca y el trabajo que venían haciendo. La Directora le cuenta que existe la carrera y lo anima a estudiarla. El joven se entusiasma, lo habla con sus padres y se viene a San Juan a anotarse para estudiar para Bibliotecario Nacional, hoy Bibliotecología. La Biblioteca de Las Flores no disponía de fondos para pagarle un sueldo, pero haciendo un esfuerzo el Presidente ayudaba cuando podían para pagarle algún pasaje para venir a la Capital.

Ricardo empieza a cursar a distancia. Le resulta complicado. Hay un choque cultural grande en cómo se estudiaba en Las Flores y pasar a la Capital al Colegio Superior Sarmiento. Al segundo año ya se queda en la Capital para seguir con sus estudios. Se esfuerza mucho y llega a formar parte del cuerpo de bandera. No solo eso, sino que de su promoción fue el mejor promedio. Lo que le otorga un premio por parte del Colegio de Bibliotecarios Graduados de la República Argentina, y el viaje a Buenos Aires para recibirlo.

La residencia la realiza en la biblioteca de la Alianza Francesa. Posteriormente a eso, comienza a trabajar en la biblioteca Camilo Rojo. No podían pagarle mucho, “el problema de todas las bibliotecas populares es los fondos”, dice. A veces juntaba un poco más saliendo a cobrar las cuotas a los socios. Es poco tiempo después que consigue entrar en la Biblioteca Franklin, la cual era muy distinta a lo que es hoy.

Empezó como bibliotecario, pero además entre los años 2000 y 2004 fue Vicedirector. Fue una experiencia, reconoce. Aunque después de cuatro años prefirió seguir con su oficio. En el año 2011 lo becan para viajar a Estados Unidos. A través del Departamento de Estado y el Instituto de Educación de EE.UU. lo becan para el programa Bibliotecas y Museos como recursos comunitarios. Primero a visitar la Biblioteca del Congreso en Washington. No solo eso, sino que después visitó otras ciudades con sus respectivas bibliotecas: Kansas, Cincinnati, Wyoming y terminando en Los Ángeles. “Las bibliotecas eran enormes, hermosas. Muy limpias, pero excepto la de Los Ángeles, una biblioteca pública en un barrio chino, en ninguna vi a la gente como acá, estudiando”.

Ricardo es honesto, confiesa que no es un devorador de libros, pero sí que se preocupa en saber de todo lo que puede. Es imposible que hubiese leído todos los libros de la biblioteca, pero si tiene una idea sobre qué trata cada uno, como para poder aconsejar a todo aquel que venga a la Franklin, ya que como decía Borges: “ordenar bibliotecas es ejercer, de un modo modesto y silencioso, el arte de la crítica”.

La Biblioteca Franklin es la biblioteca popular más antigua de Sudamérica. Fundada por Sarmiento en 1866. Son más de 150 años abierta, sin perder ese carácter popular. Con todas las dificultades que ello implica, pero ha podido mantenerse gracias a la labor de personas como Ricardo, que entienden la importancia que tiene para la cultura de San Juan el que una gran biblioteca siga funcionando. Desde que él entro la biblioteca también ha ido cambiando. En el año 2004 finalizaron las obras de remodelación. La Franklin se ha ido acompasando a los tiempos y a las nuevas tecnologías, con las tareas de digitalización y el paso de un servicio tradicional al de biblioteca híbrida, integrando lo físico con lo electrónico.

Hoy cuenta con un gran número de servicios, que pueden consultarse a través de su página web (http://bibliotecafranklin.org.ar/) además de contar con unos 80.000 volúmenes. Hacerse socio es bastante sencillo, la cuota es trimestral y mínima. Tristemente, hoy en día, el libro en nuestro país tiene un precio que acerca la lectura a casi producto de lujo. Para un argentino comprar libros es algo prohibitivo, puesto que no se entiende como una necesidad básica y no hay ningún interés en que leamos y pensemos por nosotros mismos. Gracias al trabajo de personas como Ricardo y sus compañeros existe la Biblioteca Franklin y tenemos la oportunidad de poder leer, expandir nuestros horizontes y generar un pensamiento crítico. Para que se hagan una idea: con lo que sale la cuota de un año entero no alcanza casi ni para comprar un libro nuevo. La biblioteca ofrece todos los libros que uno sea capaz de leer en ese año.

La lucha de una biblioteca popular por mantenerse es ininterrumpida, depende de varios factores. No siempre es fácil, sobre todo si cuenta con empleados. Tal como señala Ricardo, “es lindo crear cosas nuevas, pero después hay que mantenerlas”.

De lunes a sábado uno puede acercarse por la Franklin. Allá estará Ricardo y sus compañeros trabajando. La sala suele estar llena de jóvenes estudiando y simultáneamente los diversos talleres que ofrecen, desde el rincón infantil, ajedrez, teatro, club de lectura, etc. Es un claro de luz en pleno centro sanjuanino. “Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca”, volviendo a citar a Borges. Nosotros tenemos el nuestro, gracias a Ricardo y muchos otros como él. Ya que, si las bibliotecas son un tipo de Paraíso, Ricardo vendría a ser uno de esos ángeles guardianes.

Tal vez, la profesión de bibliotecario no sea la más deslumbrante hoy en día para nuestra sociedad a simple vista. Al contrario de esto, es una de las más valiosas y necesarias. Por último, los dejamos con la defensa de los bibliotecarios de Umberto Eco: “El libro es una criatura frágil, se desgasta con el tiempo, teme a los roedores, resiste mal la intemperie y sufre cuando cae en manos inexpertas… Por tanto, el bibliotecario los defiende no solo de los hombres sino también de la naturaleza, y consagra su vida contra las fuerzas del olvido, que es enemigo de la verdad”.

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