Connect with us

Opinión

Memoria, tesoro y corazón

Published

on

Memoria, tesoro y corazón

Por monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo.

El 25 de marzo del 2000 fui consagrado obispo por el Padre Jorge Mario Bergoglio, Arzobispo de Buenos Aires. Te acerco parte de las palabras que compartí ese día en el momento de acción de gracias.

“Jesús, te amo. Vos sabés todo. Vos sabés que te quiero.

Desde mi debilidad y pequeñez. Desde mis incoherencias y mediocridades. Desde mis penumbras que a veces intentan ocultar tu luz. Desde los abismos de mi ser y las heridas de mi corazón, surge este clamor: sin vos no soy nada. No me sueltes de tu mano.

Me maravillo de tanto amor derramado en mi vida. Y te doy gracias por las alegrías y también por los momentos difíciles que me ayudaron a crecer.

Por la familia que me regalaste, los que hoy están aquí y los que no pudieron venir. Por la infancia y los amigos del barrio.

Por la escuela primaria en Santa Lucía y la Acción Católica allí y en Nuestra Señora de los Emigrantes. Por el secundario en el Otto Krause y la convivencia con quienes pensábamos tan distinto y fuimos tan cercanos.

Te doy gracias, Jesús porque me moldeaste en la generosidad de entregar la vida cuando los ideales son nobles. Y por el trabajo en la fábrica desde temprano.

Gracias por haberme llamado al Sacerdocio y por aquellos años tan cargados de tu presencia. Y por el seminario que nos regalaste compartir.

Te doy gracias por los laicos que, con su palabra, su consejo, me van descubriendo el rostro que vos querés hoy para tu Iglesia.

Por la vida consagrada que me enseña a buscarte en sencillez de vida y en el camino de la contemplación.

Por los sacerdotes que, con su testimonio, su sabiduría en los consejos, su paciencia en mis debilidades, su abrazo y su ternura fueron consuelo en mis momentos de sufrimiento. Sin duda sé que me acompañaste por su ministerio y amistad. (…)

Gracias por las comunidades a las que fui enviado a servir y en las que tanto aprendí: Niño Jesús, Nuestra Señora de la Misericordia, San Ignacio, Nuestra Señora de Balvanera, Nuestra Señora de la Anunciación, hoy celebrando sus fiestas patronales aquí en la Iglesia Catedral.

Gracias por tantas tareas arquidiocesanas en las que me regalaste experimentar que la comunión es posible con tu gracia, aunque frágil por nuestra debilidad. Gracias por los sacerdotes mayores, más grandes en edad y en estatura espiritual, que aun con su salud debilitada y las heridas de la incomprensión y el olvido, cargaron sobre sus espaldas la renovación conciliar buscando una Iglesia fiel a Dios, al tiempo histórico a la cultura y siguen besando tus huellas. Este testimonio me hace sentir muy pequeño.

Gracias, Señor, por la Iglesia que vivimos buscando su identidad en el Concilio Vaticano II. Gracias al Papa Juan Pablo II por confiarme el orden episcopal. Y por la enseñanza que nos deja en sus gestos tan expresivos.

Gracias, Jesús, por la parte de la historia que transitamos. Por nuestra Patria Argentina hermosa en su geografía y en su pueblo, y muchas veces cruel con sus hijos más indefensos. Por esta ciudad de Buenos Aires tan cargada de belleza y contradicciones, y a la cual amo entrañablemente.

Quiero hoy volver a entregarte mi vida, que sea arcilla blanda entre tus manos, para que puedas formarla a tu manera. (…)

María, Madre de Dios y Madre nuestra. Virgen de la Anunciación. Nuestra Señora de Guadalupe y Luján: ‘’somos todo un continente de rodillas a tus pies que te pide ardientemente un nuevo Pentecostés’’ para una Nueva Evangelización.

Por último, Jesús, pido tu gracia para hacer carne en mi vida tres páginas del Evangelio:

1 -Como el Buen Samaritano, conmoverme ante la miseria y el dolor tirados en el piso, regalo de tu carne sagrada y llagada.

2 -Servicialidad para lavar los pies a tus discípulos.

Pregúntame seguido: “Jorge, ¿me amas?’’, y exígeme la misma respuesta de hoy: vos sabés todo, vos sabés que te amo y me derrito por vos”.

El martes 25 de marzo celebraré la misa de acción de gracias a las 20 horas en la Catedral San Juan Bautista. Te invito a participar o unirte en la transmisión en vivo por el canal 4: canal4sanjuan.com.ar

Mañana 24 de marzo se cumple un nuevo aniversario del golpe de estado de 1976, y del asesinato del obispo San Óscar Romero en 1980 en El Salvador. Recemos por La Paz en nuestros pueblos.

Opinión

A 49 años, Más que Nunca: Nunca Más!.

Published

on

A 49 años, Más que Nunca: Nunca Más!.

NOTA de OPINIÓN por Carlos Ureta

Este 24 de marzo amaneció en san juan como hace 49 años. Nublado, con un frio muy otoñal y con ausencias. Una tétrica sordina de corte de calles y extraños operativos de seguridad que se volverían parte de la cotidianidad provinciana.

Por tercera vez en marzo de 2025 las calles se vieron desbordadas por manifestantes que reclaman los derechos de género, de los jubilados y de la memoria, la verdad y la Justicia.
También hay singularidades, por ejemplo, en este año no hubo acto en la ex-legislatura de San Juan, utilizada como centro de detención y tortura. Se prefirió una módica exposición del archivo de la memoria en el Centro Cívico

Sin embargo por las calles, ríos de manifestantes dicen viva voz que esto está mal, y lo expresan en nombre de las personas personas fueron víctimas de crímenes de lesa humanidad en San Juan. He aquí el listado según la justicia Federal:

  1. Alcaraz, Francisco Segundo;
  2. Almeida, Juan Alberto;
  3. Capella, Jorge Antonio;
  4. Comas, Oscar Jorge;
  5. Conca, Alberto Esteban;
  6. Farías, Nicolás Alberto;
  7. Fernández, Juan Salvador;
  8. Fernández, Teódulo;
  9. Gambetta, Oscar Enrique;
  10. García, Horacio Aníbal;
  11. Gómez Mata, Antonio;
  12. Greiner, Norman Pictor;
  13. Guilbert, Roberto José;
  14. Gutiérrez, Juan Antonio;
  15. Kurbán, Diana Temis;
  16. Lara, Segismundo;
  17. Lardies, Vicente Antonio;
  18. Lerouc, Armando Alfredo;
  19. Lucero, Eleodoro;
  20. Lucero, Gustavo Cayetano;
  21. Mac Donald, Isabel Emilia;
  22. Martínez, Mario Alfredo;
  23. Miranda, Miguel Ángel;
  24. Monlas, Gladys Norma;
  25. Monlas, Héctor Ramón;
  26. Mut, José Francisco;
  27. Navarro, Elsa; Nívoli,
  28. Marcelo Raúl Victorio;
  29. Ochoa, Eugenio Ramón;
  30. Paris, Eloisa Beatriz;
  31. Pereira, Juan Bernardo;
  32. Scadding, Alberto Walter;
  33. Velazco, Enrique Edgardo;
  34. Vera, Carlos Alberto; y
  35. Zavala, Hugo Corsino.
  36. Acosta, Oscar Alfredo;
  37. Aliaga, Carlos Alberto;
  38. Arias, Florentino;
  39. Ávila, Alfredo Rafael;
  40. Blardone, Luis María;
  41. Bonil, Jorge Alberto;
  42. Camus, Margarita Rosa;
  43. Carvajal, Víctor Eduardo;
  44. Casado De Nacif, María Josefina;
  45. Casas, José Nicanor;
  46. Castillo, Oscar Silverio;
  47. Cevinelli, Héctor Alberto;
  48. Correa, Carlos Esteban;
  49. Correa, Víctor Florencio;
  50. Díaz, Hilda Delia;
  51. Domínguez, Carlos Ricardo;
  52. Fábregas, Edgardo Ramón;
  53. Frías, Jorge Alfredo;
  54. Flores, Bernardo;
  55. Garay, Marcelo Edmundo;
  56. García De Montero, Ana María;
  57. García, Víctor Hugo;
  58. Giménez, Carlos Roberto;
  59. Gioja, César Ambrosio;
  60. Gioja, José Luis;
  61. Gómez, José Willemz;
  62. Guilbert, Guillermo Jorge;
  63. Illanes, Daniel;
  64. Leal, María Cristina
  65. Lingua, Mario Oscar;
  66. Martínez, Francisco Leonardo;
  67. Mazitelli, Vicente Jorge;
  68. Miranda, Jorge Antonio;
  69. Monfrinotti, Roberto Guido;
  70. Montenegro, Mauricio Saturnino;
  71. Montero, Roberto Orlando;
  72. Morales, Domingo Eleodoro;
  73. Nacif, Enrique Horacio;
  74. Neira, Miguel Ángel;
  75. Ochoa, Pedro Rodolfo;
  76. Olivarez, José Luis;
  77. Olivencia, Daniel
  78. Pallero, Miguel Juan;
  79. Pont, Silvia Marina;
  80. Rave, Guillermo Bernardo;
  81. Rodrigo, Juan Carlos;
  82. Rodríguez, Marcelo Mario;
  83. Rodríguez, Virginia Irene;
  84. Rossi, Alfredo Ernesto;
  85. Salgado, Juan Carlos;
  86. Sánchez, Gladys Ascención;
  87. Sarasua, Enrique;
  88. Scadding, José Rolando;
  89. Scilipotti, Susana Hilda;
  90. Soria Vega, José Abel;
  91. Tello, Mario Lucio;
  92. Tello, Omar Orlando;
  93. Tinto, José Carlos Alberto;
  94. Urquiza, Luis Alberto; y
  95. Zalazar, Federico Hugo.

En nombre de los que esperan por justicia, como los reclamantes ante la justicia italiana por los crímenes de Carlos Malatto, encabezados por un hecho inédito: por primera vez una Universidad Nacional encabeza la lista de querellantes en busca de saber el destino de esos desaparecidos.

En el proyecto de ampliación del Parque de Mayo estaba previsto hacer desparecer la ex-legislatura como patrimonio de la memoria…



Mañana la seguimos ……



LAS DECLARACIONES Y OPINIONES EXPRESADAS EN ESTE ARTÍCULO SON DE EXCLUSIVA RESPONSABILIDAD DE SU AUTOR Y NO REPRESENTAN NECESARIAMENTE EL PUNTO DE VISTA DE AHORA SAN JUAN.

Continue Reading

OpiniónCosas Nuestras

Ponerse de pie y caminar

Published

on

Ponerse de pie y caminar

Por Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo

Hace unos años fui a una clínica de rehabilitación de personas con dificultades de movilidad. Allí estaba Fernando intentado dejar la silla de ruedas en la que estaba desde hacía seis meses, con ocasión de un accidente. Con 47 años de edad, el cariño de su esposa e hijos eran una excelente motivación. En un rato de recreo de los ejercicios nos pusimos a tomar unos mates debajo de una arboleda hermosa de unos tilos que nos perfumaban el diálogo. Me decía, ‘’ponerse en camino no es fácil. Es tomar la decisión y hacer el esfuerzo por levantarse. Los primeros pasos siempre cuestan’’. Y esto cada día, hasta que se van viendo signos alentadores. El premio al esfuerzo es la recuperación progresiva.

El próximo miércoles comenzamos el Tiempo de Cuaresma. Se llama “Miércoles de Cenizas” porque en la Misa de ese día se impone sobre la cabeza la ceniza que se obtiene al quemar las ramas del Domingo de Ramos del año pasado. Es un signo y gesto de humildad y llamado a la conversión. De esta manera recordamos la fragilidad de la vida humana, lo fugaz y lo transitorio de este mundo.  Serán 40 días para disponer el corazón, revisar la vida, y sobre todo crecer en la confianza en el amor de Dios por cada uno de nosotros. Es un llamado a la conversión para superar el conformismo y la mediocridad.

Requiere de cada uno tomar la decisión de ponernos de pie, como Fernando. Dejar la comodidad de lo conocido y disponernos a avanzar. En este Año Santo somos llamados a ponernos en camino siendo Peregrinos de Esperanza. No andamos sin rumbo o perdidos en la espesura de la niebla. Peregrinar es siempre dirigirse a un lugar en el que somos bien recibidos. En la bula de convocatoria al Jubileo, Francisco nos dice que ‘’ponerse en camino es un gesto típico de quienes buscan el sentido de la vida’’ (n 5) La fe no es estática, somos conscientes que tenemos mucho por crecer y cambiar en nosotros y nuestras comunidades. El llamado a la conversión nos alienta en la Cuaresma para crecer en el amor a Dios y los hermanos.

Llamados a superar la mirada individualista de la piedad para salir al encuentro de quienes están al borde del camino. La cuaresma nos empuja a ser Iglesia en salida, hospital de campaña que recoge a los heridos del camino. Misericordiosa y Samaritana. Comprometernos con quienes la están pasando muy mal. El Miércoles de Ceniza es día de ayuno. Te propongo que sea también de compartir solidario. Que el fruto de tu privación de alimentos sea ayudar a un pobre concreto, o en algún merendero o comedor que funcione cerca de tu casa. Ayuná y ayudá.

La Palabra de Dios nos ilumina y acompaña en el camino, que es arduo y por momentos difícil. Nos dice también el Papa en el número 4 de la bula: ‘’San Pablo es muy realista. Sabe que la vida está hecha de alegrías y dolores, que el amor se pone a prueba cuando aumentan las dificultades y la esperanza parece derrumbarse frente al sufrimiento. Con todo, escribe: «Más aún, nos gloriamos hasta de las mismas tribulaciones, porque sabemos que la tribulación produce la constancia; la constancia, la virtud probada; la virtud probada, la esperanza» (Rm 5,3-4)”.

En el Mensaje de Francisco para este tiempo de Cuaresma que se avecina, titulado “Caminemos juntos en la esperanza”, nos destaca que “la vocación de la Iglesia es caminar juntos, ser sinodales. Los cristianos están llamados a hacer camino juntos, nunca como viajeros solitarios. (…) Significa caminar codo a codo, sin pisotear o dominar al otro, sin albergar envidia o hipocresía, sin dejar que nadie se quede atrás o se sienta excluido. Vamos en la misma dirección, hacia la misma meta, escuchándonos los unos a los otros con amor y paciencia”.

Pongámonos en marcha hacia la Pascua. Vale la pena. 

Continue Reading

Opinión

«Aprender la sabiduría de la naturaleza»

Published

on

«Aprender la sabiduría de la naturaleza»

Monseñor Jorge Lozano emitió su mensaje dominical para todos los fieles sanjuaninos de la Iglesia Católica.

Las alas de las águilas y los cóndores miden muchos metros cuando se despliegan. Las necesitan así para lograr sostenerse en las alturas planeando grandes distancias. Las del colibrí, en cambio, son más delgadas y tienen unos pocos centímetros, suficientes para mantenerse en vuelo ante la flor. La naturaleza es sabia para dotar a las especies según las necesidades. La condición humana no siempre alcanza el mismo grado de sabiduría. Tenemos grandes anhelos, pero no nos disponemos con las exigencias necesarias.

Para dar avances en el camino sinodal no alcanza el voluntarismo del colibrí. Debemos abrirnos a la obra del Espíritu Santo, para que cumpla en nosotros lo anunciado por el profeta: “les daré un corazón nuevo y pondré en ustedes un espíritu nuevo” (Ez. 36, 26). Como nos enseña Jesús, “¡a vino nuevo, odres nuevos!” (Lc. 5, 38). Lo primero es la espiritualidad, que nos abre a una mirada desde la fe. No somos un parlamento que delibera, sino la Iglesia comunión a la escucha del Espíritu.

Simultáneamente es importante revisar las actitudes que nos favorecen o entorpecen el caminar juntos, tu vocación y lugar en la Iglesia, y actualizarnos en las enseñanzas del magisterio respecto de sí misma; todo esto forma parte de lo que llamamos conversión pastoral. En el Documento de Santo Domingo del año 1992 se nos enseña que la conversión pastoral “abarca a todo y a todos en la conciencia, en la práctica personal y comunitaria, en las relaciones de igualdad y autoridad; con estructuras y dinamismos que hagan presente, cada vez más claramente la Iglesia en cuanto signo eficaz, sacramento de salvación universal” (DSD 30).

Te invito a detenernos para reflexionar y meditar cada frase del texto.

Abarca a todo y a todos. Nada ni nadie queda excusado de revisarse a la luz del llamado a la conversión pastoral. Todas las vocaciones, ministerios, agentes pastorales, estamos llamados a dejarnos interpelar para ser más fieles a la misión. ¿Sentís que este llamado es también para vos?

En el ámbito de la conciencia. Necesitamos un cambio de mentalidad. Implica reconocernos todos como miembros activos y corresponsables de la comunidad eclesial. O sea, afirmar que es el Espíritu Santo el que anima y da vitalidad a su Iglesia. Hace falta profundizar en las enseñanzas del Concilio Vaticano II y reconocernos como Pueblo de Dios en marcha.

En el ámbito de las acciones personales y comunitarias. Estamos marcados por la identidad misionera. Todas las actividades deben estar impregnadas por el intento de llegar a todos con la buena noticia de Jesús. Francisco nos abre su corazón: “Sueño con una opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para su autopreservación” (EG 27).

Dejar de lado de una buena vez el “siempre se hizo así” que paraliza la creatividad y adormece el compromiso.

En el ámbito de las relaciones de igualdad y autoridad. El mayor don que hemos recibido es el Bautismo, que nos hace iguales en dignidad en la comunidad cristiana. Los vínculos de comunión son fundamentales “para que el mundo crea” (Jn. 17, 21). El Documento de Aparecida nos enseña la necesidad de “actitud de apertura, diálogo y disponibilidad para promover la corresponsabilidad y la participación efectiva de todos los fieles en la vida de las comunidades cristianas” (DA 368).

En el ámbito de las estructuras. Este proceso de conversión nos lleva a estar dispuestos a reformular las estructuras operativas de la Iglesia, llamados a “abandonar las estructuras caducas que ya no favorezcan la transmisión de la fe” (DA 365). Es necesario fortalecer los Consejos Pastorales y de Asuntos Económicos en cada comunidad.

Demos pasos firmes hacia la conversión que necesitamos. Sigamos caminando como “Peregrinos de la esperanza”.

Continue Reading

Continue Reading