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Sociedad Relatos de Vida

Mogna: pueblo de resistencia y hogar de Juana Natividad Páez, tejedora y parte de las raíces de las Teleras Moquineras. “Hemos luchado la vida”.

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Ahora San Juan tuvo el agrado de charlar con un grupo de tejedoras y teleras sanjuaninas que hacen honor a la cultura textil cuyana y aborigen. Una de ellas es Juana Natividad Páez (94), con su hermana Rita (92) que aún teje e hila pese a su edad. Las artesanas comentaron que junto a un hermano menor de 89 años que vive en Capital son quienes quedan vivos de su familia. Un dato importante que compartió esta abuela comerciante, es que las frazadas y colchas son las más elegidas y vendidas: “También las ruanas, hice muchas. Hasta un cura me compró una”, expresó Natividad. Con su técnica tradicional siempre hiló sus lanas de oveja: “La única que no he hilado fue una colcha, porque no tenía lana y la compré”, explicó. La nieta de su hermana Rita, Silvana Herminia González, contó que aprendió a tejer de su abuela y tía abuela (Las hermanas Páez). “Es lo que estoy haciendo ahora, tejo en el grupo Las Teleras Moquineras. Junto a mi hermana Lorena, y otras mujeres de Mogna: Margarita Sánchez, Isabel, Feliza y Graciela Cabrera y Fernanda Valle. Es lo que aprendimos de mi abuela y mi tía”, exclamó.

Como el historiador José Casas supo decir, “Mogna es un oasis en medio de la travesía, del empeño por sobrevivir en adversas condiciones, permaneciendo en esa dura tierra, siguiendo el mandato de su real fundador, el cacique Francisco Alcane. Es un pueblo que surge por la voluntad y decisión de permanecer en ese territorio de un grupo de  capayanes que volvieron a su tierra, después de una larga marcha y que sabían que para sobrevivir debían quedarse en el desierto”. El sociólogo, destacó que pese a las encomiendas que dejaban explotación y desnaturalización del pueblo, sobrevivieron. Esta fue una etapa de resistencia activa. Y de esa línea de convicción, vienen las hermanas Páez. Las cuales son de pocas palabras pero tienen muchos conocimientos para transmitir.

Es así, como se dió inicio a una tarde que nos permitió hacer este gran relato de varias generaciones de vidas textiles en la localidad de Mogna de Jáchal.

Corría el domingo 28 de agosto en un pueblo pequeño de San Juan llamado Mogna, ubicado al norte, en el departamento de Jáchal, bastante lejos de la ciudad. Al que casi era imposible llegar hace una decena de años atrás. Su gente estaba celebrando el día de los más chiquitos de sus familias y los rayos de sol se reflejaban en sus sonrisas. Había juegos, castillos inflables, payasos, globos coloridos que decoraban las galerías de adobe. Los vecinos caminaban la tierra cubierta de años de trabajo y tradición cuyana.  Este lugar de paisaje árido, limoso y seco, es escenario de ranchos antiquísimos y árboles tan viejos como ancestrales que se adaptaron al clima y protegen a su gente, brindándoles su sombra.

Ese día, no era uno cualquiera, porque ahí estaba doña Juana Natividad Páez, una de lascultoras del telar criollo” de la provincia, con sus 94 años bien plantados, o bien tejidos podríamos decir. Ella representa a muchas artesanas en la práctica textil tradicional, con casi un siglo de experiencias de vida, resignifica a diario cada arruga de su rostro como senderos transitados a base del esfuerzo y la sencillez. Estaba sentada, tranquila, sosteniendo su bastón y disfrutando de aquel maravilloso momento, junto al resto de mujeres que llevan no sólo su sangre sino también el mismo don de tejer. Les dejamos el camino abierto para que ellas sigan”, indicó. Al verla, uno se hace la idea de cómo puede haber sido Doña Paula, madre de nuestro prócer Sarmiento, allá por el 1801. Cuando decidió levantar su propia casa siendo soltera y con escasos recursos en lo que ahora es nuestra capital.

Telar de la mamá de Sarmiento.

En su mirada, dura y humedecida de lágrimas archivadas, se puede leer claramente lo mucho que hicieron sus manos por su pueblo e identidad sanjuanina. Cual Doña Paula, también construyó e instaló su telar, sólo faltaba el resguardo de la higuera para completar la foto de la hoy Casa de Sarmiento y Museo Nacional. Esa que gracias a la tela producida y vendida cada semana en ese entonces, la madre del prócer pagó materiales y obreros para construírla. Pero en la memoria de Natividad, sus vivencias no se quedaron atrás. “La práctica textil tradicional es un saber colectivo, fiel exponente del patrimonio cultural de la provincia, que ha ido transformándose con el tiempo”. Y subsistiendo gracias al empeño y pasión de eximias guardianas y ejecutoras del tejido como Juana Natividad y su familia. De alma familiera, mostró uno de sus tejidos que lleva el nombre de Alejandro González, su nieto. Quien se casó y mudó a la ciudad. “Pero pronto vendrá a buscarlo“, detalló.

Juana Natividad.

Nació un 24 de junio de 1928 (aunque en el registro civil fue anotada el 6 de julio), mismo día con dos meses de diferencia a Edmund Cartwrigh, inventor del primer telar mecánico, diseñado dos siglos antes de que ella llegara al mundo, en 1784 y patentado en 1785. Esto podría ser una coincidencia más, sino fuera por el destino que luego la marcó. “La vida de mi mamá era esa, hilar, tejer y enseñarnos a hacer las cosas en el telar. Era lo que vivíamos acá, ella hacía obras para vender: ponchos , frazadas, ruanas, alforjas, y que se yo cuántas cosas que hemos tejido en esta vida“, comentó con el tono de voz característico de la sabiduría, mientras compartía una charla con su gente.

Según los registros históricos, no es preciso determinar su real inicio: con base a lo descripto por los chinos proviene del Emperador amarillo, mientras que algunos han asegurado que el telar fue inventado por indígenas sudamericanos. Otros especulan que fue desarrollado en el periodo neolítico en mesopotamia.​ El telar a pedal se creó en la edad media, y el automático en 1801. Lo que sí sabemos, es que los telares artesanales se clasifican en tres grandes familias: bastidores, verticales y horizontales. 

La hermana mayor de las Páez, ya no puede continuar con su labor, o bien familiar, heredado y transmitido de generación en generación; debido a dificultades con la vista. “Lloraba de solo ver el telar y yo que no podía tejer porque ya no veía. Entonces los niños me sacaron el telar y todo, y mi sobrina ha heredado las telas y telares, ella teje también”, describió esta maestra tejedora. Y en el marco del festejo, comiendo alguna que otra cosita rica hecha por ellos en sus majestuosos hornos de barro, Natividad explicó cómo se compone su telar:Tiene al que llamamos el peine, las cajas, un palo que se le llamaba la pala, para tejer. Se divide en dos partes este proceso: se teje en peine y a pala. Por ejemplo, los ponchos se hacen a pala, y las frazadas a peine”. Ella es una abuela como muchas otras, que caminó su historia con sus manos siempre ocupadas, y sin preguntar nada, nunca paró. Hasta ahora, que está algo cansada, pero que no pierde la nostalgia por sus compañeras las lanas. “Así nos hemos criado, educado y casado. Hemos luchado la vida, lanzó entre suspiros.

Doña Juana Natividad, alcanzó a tener una sola hija porque enviudó jóven. Algo que la separa de Doña Paula Albarracín, quien tuvo otras hijas (que, como sabemos, también fueron destacadas sanjuaninas), además de su querido Faustino Sarmiento, que en su libro Recuerdos de Provincia escribió una vez: “La madre es para el hombre la personificación de la providencia, es la tierra viviente que se adhiere al corazón, como las raíces al corazón”. (Sarmiento, P. 107). Las dos mujeres tejieron y forjaron en su telar a lo largo de distintos tiempos: telas, alfombras, frazadas, colchas, jergones, ponchos, peleros, pañuelos de mano, y demás. Antes, el material utilizado para tejer era lana que podía ser de oveja, guanaco y vicuña. Hoy, la familia de la señora Paez ya cuenta con la opción de comprar la lana sin tener que hilarla si así lo desean.

La música sonaba fuerte, ella no escucha del todo bien, pero no se privó del festejo y de una grata conversación amistosa. Con el paso de las horas, contó la anécdota de cómo fue que atravesó un accidente años atrás. Como un gaje del oficio que la llevó a esforzarse más para trabajar.Fue con el telar cuando tenía 38 o 39 años y ya estaba sola con mi hija que tenía 14. Una noche prendo la lámpara para seguir tejiendo y cuando me agacho se me metió un metal en el ojo y me quedó así vió (mientras mostraba lo que hablaba). Luego me fui a operar ambos ojos pero quedaron peor. Me arruinaron los dos. Y aquí estoy, mucho después, media ciega, pero al menos para comer veo “, disparó entre risas.

Las Teleras Moquineras (aludiendo a los capayanes moquineros de Jáchal): Este grupo que nació de la base que Natividad y su hermana Rita tejieron como legado, hoy va marcando su paso por diversos lados.Hemos andado por Chile intercambiando saberes hace 4 años más o menos. También hicimos una presentación en el Museo Franklin el año pasado. En el mes de mayo, de este año, hicimos otra en el Museo de Sarmiento y en marzo tuvimos un curso de telar con mi hermana y abuela Rita, más mi tía Clara de Albardón”, alegó Silvana, sobrina nieta de Natividad.

Para cerrar una jornada repleta de personas hechas a base de las buenas costumbres, las tejedoras mencionaron que Natividad supo enorgullecer a Mogna, siendo galardonada con un premio en una exposición de Buenos Aires, al igual que la hija de su hermana Rita. “Yo ahora tengo una tela que se muestra allá“, adhirió Silvana.

Juana Natividad, como ejemplo de mujer fuerte y de valores marcados a fuego, confesó en el intercambio de recuerdos, que no se volvió a casar cuando enviudó, ya que su agenda la mantuvo muy atareada: “El telar no me dio el tiempo de coquetear”, argumentó en broma. Cabe destacar que el arte de tejer y teñir, es uno de los pilares que hacen a nuestra naturaleza criolla. Y en Mogna de Jáchal, las mujeres lo vienen desarrollando desde hace siglos. Un pueblo con pocos habitantes que ha subsistido pese a las muchas carencias que allí se atraviesan, pero que conlleva un espíritu de lucha, arraigo, cultura y tradición que jamás podrían abandonar.

Con su estilo agreste y rural, sus casitas que son como Natividad, simples pero resistentes. Acojedoras y rodeadas de un amplio espacio para dar rienda suelta al trabajo que nace del amor a su tierra y sus raíces. Este es un pueblo que lejos de rendirse se tornó vencedor. Si se quiere visitar el corazón de nuestros ancestros, deben ir donde está la base de la resistencia y lucha moquinera. Donde Juana Natividad Páez es ícono de teleras legendarias.

Reseña histórica: Mogna es el tercer pueblo fundado por los españoles en territorio Sanjuanino el 11 de agosto de 1753. La Junta de Poblaciones de Chile decidió hacerlo donde los capayanes moquineros ya estaban instalados. “Les permitió que no fueran trasladados de su tierra, lo cual los hubiese llevado a la extinción. En esta etapa la población era fundamentalmente indígena, dedicados a la ganadería. Fue la etapa de la resistencia pacífica”, así lo advirtió el sociológo e historiador jachallero, José Casas, escribió el libro “Mogna, larga distancia, el pueblo de la travesía” (2009), el documento más completo sobre este pueblo sanjuanino.

Es conocido popularmente por poseer la iglesia, donde se rinde homenaje a Santa Bárbara y junto a ella se encuentra el antiguo cementerio que contiene la tumba de la extraordinaria Martina Chapanay, hija de un cacique Huarpe y una cautiva blanca. Quien fue oficial del ejército libertador comandado por el general José de San Martín, y se distinguió también por haber vengado la muerte del caudillo riojano Ángel “El Chacho” Peñaloza. Murió en 1874 y fue sepultada aquí donde hasta el día hoy sigue siendo recordada y venerada.  

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Nico Leiva, el sanjuanino que lucha contra la obra social por su derecho a la salud.

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Nicolas Leiva es un joven sanjuanino, que en las últimas semanas se hizo viral a partir de un video publicado en sus redes sociales donde exponía el calvario que sufría con su obra social para poder realizarse una importante cirugía ocular. El derecho y el acceso a la salud impedido por el accionar de la obra social. “No entiendo por que hacen esto de desmerecer el derecho a la salud” comenta Nicolás Leiva.

Ahora San Juan se comunicó con Nicolás Leiva para conocer su historia de vida y su lucha interminable contra la obra social OSFATLYF (obra social de la federación Argentina de trabajadores de luz y fuerza)

“Mi enfermedad es glaucoma” comenta Nicolás Leiva y explica que el glaucoma “es una enfermedad congénita que él sufre desde nacimiento. Me la descubren a los tres meses de vida con unos picos muy grandes de presión ocular”. El glaucoma es la presión ocular y afecta el nervio óptico, lo recomendable es entre 10 y 13 de presión ocular en cada ojo. Nicolás comenta que “Cuando me lo detectaron, a los 3 meses de vida, tenia 40 en uno y 50 en otro ojo“.

Ante esta situación, Nicolás explica que “Me operan de urgencia de glaucoma y se normaliza la visión pero en vez de afectarme el nervio óptico me afecto las corneas produciéndome una distrofia” y agrega que “La distrofia actúa junto con el glaucoma comiéndose la célula de la cornea, opacándose e impidiendo que se vea, se van muriendo las células y se va opacando el ojo, con el tiempo es progresivo eso excepto que me lo vaya cuidando con medicamentos”.

Sin embargo, Nicolás explica que a veces “el sistema inmunológico ataca y no lo podemos detener, entonces la única solución al afectar las corneas es un injerto de cornea, en realidad un trasplante de órgano completo, ya que el injerto es solo una parte, a mi me hacen un injerto del campo visual no hace falta sacar toda la cornea”.

Nicolás recuerda que su primer trasplante de corneas fue en el año 1998, cuando apenas tenía 10 años. “Me operan en el año ´98 cuando tenia 10 años de vida y fue el primer trasplante de corneas y siempre tuve la Obra Social Luz y Fuerza que era la obra social de mi papá”

“Con el tema de la Ley de Discapacidad, la obra social me cubre todo al 100% y en aquella época veníamos, desde que yo nací hasta los 10 años, recorriendo todos los médicos habidos y por haber en Argentina porque es muy rara y muy compleja la enfermedad” comenta Nicolás y remarca que “en aquel momento no todo el mundo hacia trasplante de cornea“.

“En el año ´98 la misma Obra Social me deriva a un médico de Buenos Aires” explica Nicolás y con cierta indignación agrega que “Nunca me debería haber hecho un trasplante a los 10 años porque cuando uno es muy joven, los niños tienen las defensas muy fuertes, entonces mi sistema inmunológico trabajó y a los 20 días del trasplante me hizo un rechazo y perdí la visión del ojo izquierdo“.

Estuve 10 años sin ver, mi médico de acá de San Juan, Pablo Larrea, que es mi oftalmólogo, que no es especialista en corneas pero es el que me atendía y me llevaba la enfermedad desde chiquito, me recomendó a la Doctora Adriana Lotfi que era la mejor especialista del país de corneas” comenta Nicolás y remarca que “en el 2008, no todos los oftalmólogos hacían trasplantes de corneas”.

Fue en el 2008 que empezó la batalla contra la Obra Social Luz y Fuerza. Nicolás recuerda que “Empezamos en ese momento la lucha contra la Obra Social Luz y Fuerza para que me reconociera el tratamiento y la atención en el Instituto Saldivar, donde la doctora Adriana Lotfi trabajaba y lo logramos conseguir”. Sin embargo la situación no terminó ahí porque la Obra Social no quiso cubrir la cornea del extranjero.

“En aquel momento en que me operaron en el 2009, mi primer trasplante en el ojo izquierdo que hacia 11 años que no veía, la Obra Social no me quiso cubrir la cornea del extranjero y juntamos plata a través de unos amigos de mi mamá” comentas Nicolás. Los amigos de la mamá de Nicolás se enteraron de la difícil situación y decidieron reunir la plata para que se pueda pedir la cornea en el extranjero. “Esa fue la primera cornea que pudimos pedir porque hacia dos años que estaba en la lista de espera del incucai esperando un transplante de cornea y no llegaba” explica Nicolás y agrega que “Gracias a eso tuvimos la posibilidad de conseguirla”

Nicolás remarca que “La operación del 2009 con la Doctora Adriana Lotfi y el Doctor Juan Carlos Grandin fue un éxito y recuperé la visión de ese ojo, que hacia más de 11 años que no veía nada” y recuerda que “cuando terminé la secundaria no veía casi nada y el proceso hormonal en la adolescencia me comió toda la visión de ambos ojos, sobre todo el ojo derecho que era el que me había quedado en ese momento”.

A partir de ese momento “Empecé a hacer otra vida, me cambio la vida, cambie de hábitos, de cosas” comenta Nicolás y agrega que ” yo estaba preparado para una vida para no ver, para ser una persona ciega y a partir del 2009 para adelante me cambio la vida”.

Sin embargo, Nicolás explica que a partir de ese momento “empezamos la lucha para que la Obra Social me cubra, viendo que había resultado traer una cornea del extranjero para no tener que esperar tanto” y agrega que “en el 2013 pudimos hacer el primer trasplante en el ojo derecho y logramos en ese momento que la Obra Social de Luz y Fuerza nos cubriera la cornea del extranjero también“.

“El primer trasplante del ojo derecho a los 3 meses hizo un rechazo y en la segunda operación que fue el año siguiente, y que también me cubrió todo la Obra Social, a los 6 meses me hizo un rechazo” detalla Nicolás y explica que “Desde el 2015 estuve muy cansado porque tuve cirugía de estrabismo porque tenia visión doble, mi cerebro se había acostumbrado toda la vida a ver de un solo ojo y por eso tenia estos problemas”.

“En 9 años tuve 11 cirugía de las cuales termine agotado mentalmente, emocionalmente, no quería seguir más hasta que pude reponerme y recuperarme”, detalla Nicolás sobre la situación que le tocaba vivir ante tantas cirugías.

Batallar contra la obra social por el derecho y el acceso a la salud.

“En el año 2018 me cambian de obra social, me cambian a la obra social de mi actividad, porque yo seguía con la Obra Social Luz y Fuerza, que es la obra social de mi papá siendo que yo estaba en actividad pero nunca me dejaron de cubrir por eso yo la seguí usando hasta el 2018 que me dieron de baja porque yo tenia mi obra social” explica Nicolás para dar lugar a todo un proceso judicial interminable para poder acceder a los servicios de salud a los que tiene derecho.

“Con UPE (Obra Social Unión Personal) también tuve problemas, porque no me quisieron cubrir entonces decidí cambiarme otra vez a Luz y Fuerza porque ya tenia antecedentes que me habían cubierto todo” comenta Nicolás y explica que “De todas maneras, a UPE le hice un amparo y se lo gane, me pagaron una cirugía que era un trasplante de células limbares que me las donó mi hermano, era un donante vivo en ese momento y después de eso decidí cambiarme a Luz y Fuerza”.

A partir de ese momento comenzó una gran pelea entre Nicolás y la Obra Social Luz y Fuerza “Ahí empezó la lucha, para poder operarme en la primera fecha de cirugía que era en marzo” detalla Nicolás y agrega que la Obra Social “se empieza a negar sistemáticamente e informalmente me decían que como yo no era afiliado al sindicato no me lo podían cubrir, que antes como mi papá había sido afiliado al sindicato, el sindicato había interferido como un favor político, como si la salud fuera un favor”. Ante el reiterativo rechazo de la Obra Social para cubrir las cirugías y los tratamientos, Nicolás encuentra una sola explicación: “Se ve que ya no le vendía, porque ya no era un niño que no veía si no que era un adulto, es lo único que me da a pensar por todo lo que me dijeron y la conducta que tuvo el sindicato y la obra social conmigo”.

Ante esta situación, Nicolás explica que “Decidí no pelear más, no pedir más favores ni rogar por un derecho que la ley me asiste, que la ley me brinda esa cobertura entonces decidí hacer un juicio y empezar con un amparo que va en contra, cuando se vulneran los derechos constitucionales en este caso el acceso a la salud, y una media cautelar que habla de la urgencia de los plazo judiciales y que en pocas horas tiene que resolver” y agrega que ” El Juez me dio lugar y le ordenó a la Obra Social que pagara”. Sin embargo, la obra social seguía negándose a pagar y a cubrir los tratamientos que la salud de Nicolás requerían.

“Le dieron tres días para pagar, fui el último día que tenían para pagar a ver si había novedades y me dijeron que no había ninguna novedad. Al día siguiente fui, la obra social ya estaba en falta y ahí fue cuando me trataron re mal y decidí darlo a comunicar a través de un video publicado en redes sociales para ver si podía conseguir una respuesta” explica Nicolás y remarca que la obra social “pagó recién al 5 día, cuando el Juez le dio 3 días”.

“Yo sinceramente pensé que con esta medida cautelar y este amparo y al haber hecho mediático iban actuar de otra manera pero se ve que no les interesa” señala Nicolás y completamente indignado agrega “No entiendo por que hacen esto de desmerecer el derecho a la salud“.

Nicolás Leiva confiesa que “Ha sido muy dura esa lucha con la obra social, peleando por un derecho que esta reconocido constitucionalmente, está la Ley de Protección Integral de Persona con Discapacidad que reconoce todo lo que es inherente a los tratamientos, que tiene que tener una cobertura al 100% tratamiento, traslado, medicación y ellos se niegan a eso. Ahora esta la Ley de Protección de Personas Trasplantadas que habla exactamente de lo mismo, de la misma cobertura y ellos se siguen negando” y agrega que “hasta el día de hoy me hacen la vida imposible, es una locura lo que están haciendo”.

A pesar de la difícil situación que tiene que vivir a partir del conflicto con la Obra Social Luz y Fuerza, Nicolás Leiva admite que “estoy tratando de enfocarme en mi cirugía que salió bien, me la pude realizar el 14 de noviembre, fui a un control y esta genial. Es mi quinto trasplante y nunca había avanzado tan bien y tan rápido” y para finalizar reconoce que “más allá de todo el mal y de toda la bronca, haber expuesto mi caso y mi vida recibí mucha ayuda de mucha gente que me apoyó y me dio mucha energía para encarar esto de la mejor manera“.

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Verónica, una proteccionista y militante por los derechos de los animales que aporta para cambiar la realidad provincial.

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Ahora San Juan dialogó con Verónica Llanos, estudiante avanzada de Abogacía en la Universidad Nacional de San Juan y proteccionista animal, quien es parte de la lucha en torno a la defensa animal y combina estas dos pasiones a diario.


El interés de Verónica por la defensa de los derechos de los animales surgió por herencia familiar. Su abuela fue quien le transmitió el respeto y el amor hacia ellos. Naturalmente, el primer acercamiento a la temática se dio en estadios tempranos de su vida. “Desde pequeña me gustó pasar tiempo con los animales. Un día me di cuenta de que podía velar por su bienestar y, desde ese momento, empecé a participar en una ONG proteccionista”. Para ella, la defensa animal y el derecho están íntimamente vinculados “Es importante concientizar sobre tenencia responsable y dar a conocer leyes sobre protección animal”.
Diez años atrás, comenzó a ser voluntaria de la Asociación Civil Voluntariado ProVIDAA (Protección y Voluntad Independiente en Defensa del Animal y el Ambiente). Con el pasar del tiempo, fue asumiendo mayores responsabilidades y actualmente su rol dentro de la organización es el de Secretaria.


Indagando sobre los inicios de la asociación, nos comenta que surgió hace aproximadamente trece años “impulsado por un grupo de personas, entre ellas voluntarias que siguen siendo parte, que identificaron una problemática en la provincia y decidieron tomar acción. En el 2017 logramos obtener la personería jurídica”. Actualmente se dedica a la defensa de los derechos de los animales a través del rescate y fomento de la posterior adopción de perros y gatos en situación de calle, sentando las bases de su labor en “el bienestar animal y ambiental, la empatía por los vulnerables y el trabajo en equipo”.
La superpoblación de animales en situación de calle y la transmisión de enfermedades zoonóticas constituyen dos de las principales problemáticas que afectan a la Provincia de San Juan. En ese sentido, el Voluntariado ProVIDAA lleva adelante diversas acciones para combatir las mismas. “Hace un año, pusimos en marcha el Proyecto Apadrina una Esterilización. Actualmente llevamos este proyecto a zonas alejadas donde es difícil acceder a una castración” afirma Verónica. Dicho proyecto consiste en promover el padrinazgo de una esterilización, abonando un monto económico fijo para los gastos en los que se incurren en el proceso. De la misma forma, en el marco de este programa de esterilización, se conformó un quirófano móvil que cuenta con un equipo de trabajo integrado por profesionales calificados, entre ellos veterinarios y ayudantes auxiliares. Asimismo, agrega “También estamos concientizando fuertemente sobre las enfermedades que transmiten las pulgas y garrapatas a los animales. Hay una gran problemática sobre estos vectores”.


Reflexionando sobre los desafíos que presenta afrontar el camino del proteccionismo, la joven proteccionista advirtió que “el gran desafío es descender la superpoblación de animales en situación de calle, logrando esterilizar animales con y sin dueño”. También menciona que “sigue siendo difícil despedir a los animales que mueren o entender que no podemos ayudar a todos”. No obstante, recalca que hay cosas positivas como “ser parte del proceso de recuperación y posterior adopción de los animales rescatados”.

Con respecto a los aportes que debería hacer la comunidad, considera que “es importante que esterilicen a sus animales y difundan cuando los quirófanos gratuitos están cerca. Hablar con los vecinos de lo importante que es la castración en machos y hembras”.
Por otro lado, advirtió que es necesaria la existencia de políticas públicas provinciales para avanzar en las demandas existentes. “Sin dudas, se debería aumentar el número de esterilizaciones gratuitas e ir a los lugares con más problemáticas de animales en situación de calle. También deberían ocuparse de los vectores (fumigación contra pulgas y garrapatas), que no solo son peligrosos para los animales sino también para los humanos”.
Para concluir, Ahora San Juan le consultó a Verónica cuáles son sus próximos proyectos vinculados a la defensa animal, a lo que respondió “poder seguir equipando nuestro quirófano móvil y recibirme” para poder crecer profesionalmente.


En el marco de la jornada solidaria “Un día para dar”, el Voluntariado ProVIDAA estará presente dando a conocer la labor que realizan en pos de la defensa de los animales y recibiendo donaciones. Para colaborar, la comunidad podrá acercarse a la Plaza Hipólito Yrigoyen el día 26 de noviembre a partir de las 18:00 hs. y al Paseo Libertad el día 29 de noviembre a partir de las 17 hs.
Las personas interesadas en sumarse como voluntarias o realizar aportes a la asociación, pueden comunicarse al 2644100917.

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Ornella, la judoca sanjuanina que marca carrera y aprendió una gran lección de vida.

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Ahora San Juan dialogó con la deportista de alto rendimiento Ornella Gervasoni, quien representa a la provincia y al país en el Judo. Perteneciente a la Selección Nacional de Judo, la joven de sólo 18 años afirmá que la disciplina le permitió crecer profesional y personalmente aportandole grandes lecciones de vida.

Ornela no siempre se dedicó al Judo, durante los primeros años de su infancia su pasión era el Patín Carrera, deporte que dejó alrededor de los 7 años y empezó a practicar este arte marcial que le daría un nuevo panorama de vida. “Cuando era chica tenía sobrepeso entonces esto de la disciplina siempre estuvo en mi vida. Cuidarme en los alimentos, el deporte, mi padre siempre me incentivó en ese sentido”, afirma la joven.

Cuando empecé con el Judo lo hice como lo hace cualquier niño, como un deporte más. Rápidamente empecé a competir y parece que algo vieron en mi porque a los 13 años me convocaron para ser parte de la Selección Nacional“, un talento natural alimentado por disciplina de una buena alimentación y un entrenamiento duro. La cantidad de horas diarias que debe entrenar una deportista de la categoría de Ornella es de unas 5 horas diarias, 1 hora de cardio, 2 horas de fuerza y unas dos horas de técnica.

El Judo, para Ornella atraviesa su vida en todos los aspectos. Hoy está realizando sus estudios secundarios de modo on-line, pero no lo vive como un sacrificio sino como una oportunidad que le permite enfocarse en las oportunidades que se le presentan.

Ahora San Juan le preguntó a Ornella “¿Qué es lo más valioso que te enseña el Judo?”, a lo que responde de modo automático entre una sonrisa y una reflexión profunda “Jamás subestimar nada ni a nadie”.

“En unos de mis primeros Panamericanos había una chica de Estados Unidos que no paraba de llorar, no sé si por nervios o miedo, pero para mi era muy raro entonces le decia a mi mamá ‘¿Por qué llora si solo son unos Panamericanos?’. Yo muy confiada cuando me enteré que me tocaba pelear con ella dije “le gano” y resulta que perdí. Fue muy duro para mi, fue mi primer derrota y con alguien que antes había visto debil, me puse muy mal. Al final, luego de hablar con mi papá, mi familia, ir unas sesiones a terapia entendí que jamas hay que subestimar a nadie, en especial en situaciones como esta. Todos los que estamos en los torneos estamos en las mismas condiciones, entrenamos la misma cantidad de horas con mucha intensidad, cuidamos nuestra alimentación y habitos de vida en general”, detalla sobre la anécdota que le dio esa enseñanza de vida.

Viajes por el mundo, intercambio con otras culturas, entrenamiento intenso, y muchas otras experiencias, sin embargo esa anecdota de vida es lo que marca la vida de esta joven judoca. Habla de la construcción de una personalidad que solo los grandes pueden hacer.

“Cuando fui convocada a la Selección Nacional era muy chica así que no me fui a vivir a Buenos Aires, sino que hago viajes para entrenar. 15/20 días allá y vuelvo 10. Con ese ritmo de entrenamiento y de una oportunidad realmente única fue que con mi familia decidimos que hiciera hasta 2° año de la escuela de manera presencial y como lo hacen todos, era imposible para mí y la vida de una deportista tiene mucho que ver con la edad, no podía dejar pasar esta oportunidad“, explica la joven. Si bien no tuvo una adolescencia que podría ser catalogada como normal, Ornella es una agradecida y no ve como sacrificio sino que tiene esas personalidades que siempre ve el vaso medio lleno, lo que la hace cobrar fuerzas y perseverar ante las adversidades.

Hoy está enfocada en las oportunidades que se le avecinan, nuevas metas y ansias de competir apenas pueda. Una gran promesa del deporte que representa a la provincia y al país, no solo por su destreza deportiva sino también por su calidad humana.

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