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Sociedad Relatos de Vida

Sueño roto de verano: “Los niños pobres no tienen derecho a divertirse”.

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El verano, casi 3 meses de receso, en donde los medios de comunicación convencionales, así como las redes sociales nos bombardean con imágenes de familias en piletas, ríos, playas, montañas… Es época de intenso calor y una “publicidad” de diversión. ¿Para todos es así? Ahora San Juan conoció a una mujer madre de 3 niños y una niña, que dice “los niños pobres no tienen derecho a divertirse”, un relato cotidiano y real, no por eso menos duro.

Soledad tiene 27 años, sus hijos varones tienen 11; 8 y 7 años, mientras que la niña tiene 3 años recién cumplidos. Es el sostén de su familia. “Me costó mucho dejar al padre de mis hijos, fue mi único novio. Él nos mantenía, nunca tuvimos lujos pero él no me dejaba trabajar para que yo me ocupe de los niños. Al principio me pareció bien, mi mamá así lo había hecho siempre”. 

Actualmente Soledad prefiere mantener un perfil bajo, está tratando que su ex pareja y padre de sus 4 hijos se haga cargo de ellos con la cuota alimentaria. “Hace meses que no sé nada. Ni yo ni mis hijos tenemos celulares, se contactaba con mi mamá pero lo dejó de hacer para el cumple de G (el niño de 7 años), que fue en octubre”.

Desde el 2019 el camino a la liberación de esta mujer que había sido sometida, hostigada, maltratada y humillada por el hombre que ella “amaba” no fue nada fácil. “Cuando se fue de la casita que alquilamos se llevó el celular. Me acuerdo que una vez llevé a los niños a la escuela y estaba cerrada, se habían roto unos caños o algo con el agua, no me acuerdo bien. Llegué y la portera me dijo ‘mamita tiene que ver el grupo de mamis’, me di tanta vergüenza que no pude decir nada”.

El 2020 con la pandemia la situación empeoró, fueron desalojados y su prima les presta una habitación en su casa donde viven los integrantes de esta familia en proceso de recuperación emocional. “viven”, porque la joven cabeza de familia asegura que están todo el día ahí. “Mi prima es un amor, pero tiene su familia y son muchos así que tratamos de no molestar. Estamos casi todo el día adentro”.

El año que empezó la pandemia mi hijo más grande iba a la colonia de verano. Mis otros niños estaban envidiosos porque él podía ir y ellos no, todavía no tenía la edad suficiente”. 

El año pasado, 2021 la Colonia de Verano dependientes del Ministerio de Desarrollo Humano se llevó a cabo de modo virtual con un día de presencialidad, se entregaron kits de mercadería, deporte y útiles escolares. Muchos niños y niñas la pasaron muy bien, pero “los pobres no tienen derecho a divertirse”, dice por primera vez Sole. “Los anoté, retiré los kits, pero no pudieron hacer ninguna actividad”, suma y en su mirada se pueden ver un sin fin de emociones, pero no identificar alguna en particular “no tenemos nada”.

El periodo escolar de bimodalidad, así como de virtualidad absoluta se “llevó como se pudo”. 

El Derecho al Juego está contemplado en la Convención sobre los Derechos del Niño, en cuyo Artículo N° 31 manifiesta: Los Estados Partes reconocen el derecho del niño al descanso y el esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad y a participar libremente en la vida cultural y en las artes. Los Estados Partes respetarán y promoverán el derecho del niño a participar plenamente en la vida cultural y artística y propiciarán oportunidades apropiadas, en condiciones de igualdad, de participar en la vida cultural, artística, recreativa y de esparcimiento.

Cuando esté año desde el Ministerio de Desarrollo Humano anunciaron que se harían las colonias de modo presencial la familia de Soledad esperó cada día la noticia sobre el inicio de la inscripción. “Sabía que iban a ir muchos, no quería que mis niños quedarán fuera.
El día de la inscripción los dejé a todos durmiendo y me fui a las 5.30 de mi casa hasta la Comuna Norte, en el barrio Aramburu. Fui una de las primeras, anotaron a todos mis hijos y me fui ‘más feliz que perro con dos colas’ con mis papelitos
” (los “papelitos” hacen referencia al pase que se les da a los inscriptos, el cual deben presentar todos los días de colonia).

Me avergüenza asumir esto, pero la colonia me aliviaba mucho todo. Yo trabajo limpiando las acequias, para la muni -En el 2020 ingresó como contratada en la municipalidad de Rivadavia en la limpieza de espacios públicos- . Puedo ir a trabajar tranquila, porque mi prima solo cuida a mi nena y ya no a tantos. Además, les dan el desayuno y almuerzo, juegan toda la mañana, están bien cuidados, desde las 7.30 a las 13.30, llegan, se bañan y duermen un rato, meriendan, juegan y ya a las 22 se acuestan porque al otro día van otra vez”.

Por acá pasa el canal de la benavidez, pasa por el fondo de la casa. Cuando yo era chica con mis hermanos, primas, sobrinas, todos nos metemos, hasta que un día pasó por al lado nuestro un perro muerto. Me dio tanto miedo que no me metí más y a mis hijos nunca los dejé meterse”, cuenta para contextualizar lo que realmente quiere decir. “Muchos nos juzgan cuando ven a los niños en el canal, pero nosotros no tenemos ni ventilador, vivimos todos amontonados, mi hija y yo dormimos en una misma cama, mis otros hijos duermen en un colchón grande, Nadie imagina lo que es esto con 40°, no tenemos ventilador. Yo trabajo, tengo la asignación, la tarjeta alimentar y tramito todos los beneficios, pero no nos alcanza para sobrevivir”. 

Mis hijos esperaron dos años por la colonia. Cruzando la avenida hay un country de ricos, vemos sus piletas, sus jardines con césped más verde que el de las películas. Nosotros no tenemos derecho a divertirnos ni a tener cosas bonitas”, concluye.

Ahora San Juan aclara que este relato no tiene la intención de revelar quién es Soledad ni sus hijos, tampoco documenta por fotografías la realidad de esta familia. La joven madre así lo decidió por cuestiones judiciales y desde este medio de comunicación respetamos su deseo de contar su historia bajo las condiciones que ella puede. 

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Anchipurac será sede del 43º Encuentro de Maestros Rurales Argentinos.

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El 43º Encuentro de Maestros Rurales Argentinos se realizará los días 8 y 9 de febrero con ponencias sobre temáticas ambientales. Las exposiciones se realizarán desde 9 provincias de la Argentina y expresarán distintas realidades que se viven en las regiones.
En este contexto, Anchipurac, con el apoyo de la Secretaría de Estado de Ambiente y Desarrollo Sustentable y conjuntamente con el Ministerio de Educación y AMRA, Asociación De Maestros Rurales Argentinos trabajan conjuntamente en la organización de la reunión que será de manera virtual en el marco de la pandemia de Covid-19, debido a los protocolos existentes.
La sede central elegida es el Centro Ambiental: en la reunión virtual, la presentación de las temáticas y de los participantes se realizará desde el Complejo, como así también la moderación. Sumado a esto, las exposiciones de sanjuaninos y todo el material audiovisual que se use en el Encuentro se transmitirán desde el Centro Ambiental sanjuanino.
El 43º Encuentro es gratuito, tiene aval del Ministerio de Educación de San Juan y su inscripción está abierta en https://forms.gle/rQXArAUrFVPuoYZ7A hasta el 4 de febrero.
Esta reunión virtual será provechosa por las diferentes situaciones ambientales en las regiones de las provincias que participarán: Buenos Aires, Córdoba, San Juan, Mendoza, Santa Fe, La Pampa, Río Negro, Catamarca y Jujuy.

Anchipurac, los ODS y el Encuentro
El Centro Ambiental sanjuanino tiene como guía en sus actividades los 17 Objetivos del Desarrollo Sustentable, ODS, y este Encuentro está relacionado con varios de esos objetivos, especialmente el 4- Garantizar una Educación Inclusiva, Equitativa y de Calidad. Y Promover Oportunidades de Aprendizaje Durante Toda La Vida Para Todos; el 10- Reducir la Desigualdad en y Entre Los Países; y el 11- Lograr que las Ciudades y los Asentamientos Humanos Sean Inclusivos, Seguros, Resilientes y Sostenibles.

Temáticas
Campañas del Agua en Escuelas Rurales, Forestación Masiva, Ladrillos Ecológicos, en Educación Musical: Canciones Urgente para mi Tierra, Plantar como Símbolo de Compromiso con Nuestro Planeta, entre otros.

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Leticia Gerbeno, una veterinaria diferente: unió su profesionalidad con la espiritualidad.

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Desde Ahora San Juan indagamos en la historia de Leticia Gerbeno, la veterinaria convencional, anestesióloga, oncóloga, especialista en medicina felina, como también en manejo de dolor y geriatría. Ella considera que los animales son como seres de otro planeta enviados para sanarnos. Advierte que, a diferencia nuestra, viven en amor y armonía, pese a sus diferentes dificultades. Revelaremos su profesionalismo, espiritualidad y conexión humano-animal. Cariñosa, trabajadora, aplicada, carismática, empática, comprensiva, algo ansiosa y desordenada. Con dificultades para delegar, pero que también sostiene un excelente trabajo en equipo. Posee un gran corazón que trabaja full time.

Junto a sus perros: Moqui y Cata en su cumple.

Hoy, hace mucho calor, la agenda no perdona y Leticia se coloca su capa y sale a salvar vidas como cada día. Cual libro imaginario escribe su historia con devoción mientras nos da una cálida entrevista.Todo comenzó con las palabras: “Quiero ser doctora de animales”. Así lo dijo, hace unas décadas atrás, una pequeña de ojos color almendra y cabello rubio rizado durante una tarde primaveral sanjuanina. Lejos de ser una frase al azar, Leti exploró su sensibilidad hacia otras especies y se acercó a ellos poco a poco. Sus sueños siempre estuvieron al alcance de su mano y ella supo cómo realizarlos.

Actualmente con sus padres.

Misha, era el nombre de la primera mascota que tuvo. Fue una gatita simpática que hizo dúo con Angie, una Doberman tan majestuosa como cariñosa. Los papás de la nena, que en el futuro uniría la ciencia con lo emocional, la educaron con las bases de amor y respeto hacia todo animal.

Cuando era chiquita.

Son muchos los rescatados que la convirtieron en heroína. Al crecer Nico llegó a su vida y para Leti se trató del callejerito que le robó el corazón. Su “Rubiecito hermoso. Este se arrastró hacia ella, desnutrido y convaleciente, como pidiendo por favor que lo ayude. Y la niña que alcanzó la madurez, estaba estudiando medicina veterinaria en ese entonces así que decidió adoptarlo.

Nico.

Entre libros y exámenes universitarios, el loco Nico salió adelante gracias a las hermanas Gerbeno que cuidaron de él. Le siguieron las siamesas Misha y Bizcocho. Y a meses de recibirse, conoció a La Flaca”, una perrita que tocó su alma.

Para jamás olvidar, lleva un tatuaje con historia. Cuando conoció a esta Flaquita la habían atropellado y dejado tirada en una acequia con su columna fracturada. Pasó siete días ahí, sola, seguro con miedo, dolor, hambre, entre otras cosas. A Gerbeno se le hizo un nudo en la garganta al verla, varias lágrimas aún ruedan por sus mejillas al recordar a La Flaca paralítica producto de tanto maltrato sin razón. Fueron tres años los compartidos con ella hasta que decidió abandonar su cuerpito maltrecho. Obviamente Leticia la cubrió con su manto heroico e hizo feliz hasta el final, cuando en sus brazos y por un problema del corazón falleció.

La flaca.

En la actualidad si mira su pierna acaricia su foto que lleva grabada en la piel. “Pese a todo. A ella la pude despedir con amor y libertad”, nos advirtió en referencia a que las mascotas nos acompañan hasta que deciden partir. Y muchas veces nos ayudan a trascender en nuestra vida, como un puente que nos enseña a pasar, a soltar.

En su camino a la sanación confesó, tiempo después, para una de las notas internacionales que brindó tal y como antes lo soñó: “Los animales transmutan nuestro vivir cotidiano a nivel emocional y energético”. A su vez, escribió mensajes subliminares en cada cuarto que recorre la clínica en la que trabaja actualmente:

Centro de Oncología Veterinaria (Mendoza)

Fueron cinco los sentidos que ofreció. La visión cuando plasmó en sus paredes: “Lo que ellos necesitan es amor”, comenzando por la sala de espera. “Aquí el amor se hace presente”, al pasar por donde se hacen quimioterapias y eutanasias. Estas frases se refieren a ese sentimiento que Leticia describió como energía contraria al resentimiento (el cual, según explicó, influye y decanta en enfermedades como el cáncer, por ejemplo).

Y entre lemas, se perciben diferentes gamas de colores pasteles y mandalas pensados en la espiritualidad y relajación mental para los pacientes. Al olfato y la audición lo representaron: unos ricos aromas de sahumerios y esencias especiales. Junto a una suave música que genera vibraciones de paz y pensamientos positivos. Todo hace a la infraestructura que esta doctora de animales recreó. Finalmente, el gusto se lo dejó a: jugos, gaseosas, café y golosinas para ofrecer. La frutilla que corona su calidez al atender.

Los colores son sanadores”, expresó para una nota radial de Méjico.“El rosa representa al amor, el verde a la sanación”, comentó en un reportaje de España.

Aquella nena sanjuanina que luego creció y convirtió sus expectativas en estudios, sus estudios en trabajo y su trabajo en vocación entre Mendoza, Rosario y Buenos Aires lugares que educaron su intelecto. Hizo que esa vocación construya una clínica en su provincia natal, para luego diseñar un centro de contención especializado en oncología en las tierras vecinas mendocinas. Donde la regla básica es esa transmisión de amor para todos: las mascotas convalecientes y sus humanos también.

Junto a: Miguel Ángel Suse, cirujano de alta complejidad del Centro de Oncología Veterinaria.

En una cajita interna guarda recuerdos invaluables. Al igual que se aclara su cabello al llegar al final, así se iluminan sus ojos al rememorar a Lita, esa paciente que hasta el último suspiro le movió su colita con alegría. O a Rosita, aficionada a las galletitas de la vete, que celebró verla disfrutar en sus últimos instantes comer todas las que quería.

Como todo genio, en el desorden encuentra su orden. Ella puede desayunar en su casa, o en su lugar preferido: la cocina de la clínica. Junto a su amiga y secretaria Tati que le hace matecitos o café. Como también puede no tomar nada y arrancar su jornada laboral. Cuatro perros, tres gatas y un nuevo felino: Homero, que pronto llegará a su casa, conforman su hogar. Al cual disfruta llegar y por las noches compartir con ellos momentos en su amplio jardín. “Son pegotes y mameros”, advierte mientras los acaricia.

Junto a Tatiana su amiga y secretaria.

El atardecer es su parte favorita del día y siempre lo vivencia con su “familia animal”, como así los llama. Ya que la humana está compuesta por: su mamá, papá y hermana. La Gran Danés Catalina, los mestizos: Negrito y Mochi y el caniche: “Leo caniche” (valga la redundancia). Son sus cuatro perros.

De izquierda a derecha son: Catalina, Negrito, Mochi y Leo caniche.

Sus tres gatas son: “La vieji”, “Alicia” y “Lady”. Homero viene de San Luis, tiene cáncer por lo que va a cuidarlo hasta su último suspiro. Necesita mucho amor, una dieta especial al tener su rostro dañado debido a la enfermedad, medicación oncológica y demás. Para nuestra doctora es un guerrero que lucha al mismo tiempo que roza sus pies cariñosamente.

De izquierda a derecha son: La Vieji, Lady y Alicia.

El orden es: trabajar de 9 a 18 horas, salir a caminar, visitar amistades, algunos fines de semana rodeada de naturaleza y relajarse con sus hijos animales. Pero a este itinerario, según nos cuenta, le sobra trabajo y falta descanso. “Soy desorganizada con los tiempos, me gustaría tener hobbies en algún momento. Continuar perfeccionándome como hasta hoy, y como meta tener más equipos para los tratamientos oncológicos”.

¿Qué tarea pendiente puede tener?, pensamos en voz alta.

– “Me quedó inconcluso ser corredora de autos”, confesó sorpresivamente, al no tener nada que ver con lo que hace hoy.

Como todo súper héroe, tiene su misión a cumplir: Tras recibirse hace seis años, ejercer en su clínica convencional y como anestesióloga. Hoy se dedica a la Oncología: “Es algo maravilloso. Poder acompañar a mis pacientes en esa etapa y a sus tutores es un privilegio”, nos reflectó mientras miraba por la ventana los colores de su patio.

¿Qué se trabaja en esta área?, le cuestionó el otro lado del teléfono.

– “Pacientes con cáncer, los cuales denominó: Pacientitos cristales, trizados, que en cualquier momento pueden terminar de romperse. Entonces es necesaria la empatía, la dedicación y el respeto para un buen acompañamiento”, respondió amablemente.

Además, explicó que no solo se trata de la enfermedad, sino que se debe sostener el bienestar de todo su organismo para atravesar de la mejor manera posible los tratamientos que ésta conlleva. Posteriormente nos describió cómo es el paso por la vete de un peludito terminal: Llega el tutor con su mascota frágil, se les realiza una consulta general, recusación clínica y se comienza un camino de diagnóstico y tratamiento con el fin de brindar calidad y mayor tiempo de vida.

*Atención: Las siguientes imagenes pueden herir la suceptibilidad de algunas personas*

Homero, el gatito que adoptó Leticia con cáncer. En el instagram de la clínica postearon el cambio en su recuperación. @oncologiamendoza.

¿Qué es lo más importante para estos pacientes?, nos preguntamos todos los que amamos a los animales.

– “El tema de analgesia. Que no sientan dolor más allá del pronóstico de la enfermedad. Esto se debe a que ellos no comprenden si tienen cáncer, una falla renal, una fractura o una gastroenteritis. Si perciben molestias, estas influyen en su calidad de vida. Por lo que el dolor es lo principal a manejar. Altera todo, la conducta, por ejemplo. Los animales con dolor dejan de comer, moverse o incluso pasan a tener mal carácter, están deprimidos o irritables. Primero hay que preguntarse: ¿A nosotros nos gustaría sentir dolor constante?”, contestó con claridad.

Para los que desean saber si existe alguna prevención, Leticia reveló: “No, sólo el cáncer de piel se puede anticipar evitando exposiciones solares. Principalmente en no pigmentados (blancos). En otros casos, esta enfermedad no depende de nosotros. Tiene diferentes factores que influyen en su aparición. Por lo que hay que prestar mucha atención”.

Algunos de sus pacientes publicados en su cuenta de instagram.

Emociones. En este punto, Leticia percibió que aquellas no gestionadas que trascienden, impactan en nuestro cuerpo físico. Además, especificó que no son los animales quienes sienten resentimiento, por ejemplo, el cual conlleva al cáncer. Sino que son los humanos sus portadores, y las mascotas ponen su cuerpo para atravesar dolencias que no son de ellas sino de su grupo familiar.

Los animales, ¿Son seres sintientes?, cuestionamos ya casi al caer el sol.

-“De alguna manera sí. Cuando me voy de casa ellos están bajoneados y cuando regreso están alegres. Eso lo explica todo”, comentó como reflexión.

Leti con Catalina.

Son tantas las diferencias como las conexiones que tenemos. Leti prefiere comunicarse con otras especies a la suya, y superó esas dificultades gracias a los animales. Así lo expresó en una nota española. A lo que hoy agrega: “Considero que son seres evolucionados y hay que aprender mucho de ellos. Su alegría constante y desinteresada, su amor, su lugar diferente para atravesar enfermedades, su lucha por vivir”. La doctora Gerbeno, entiende que los animales, a diferencia nuestra, son sencillos en su comportamiento. “Deberíamos observarlos más para aprender a resolver situaciones con su simplicidad, a disfrutar de las pequeñas cosas. A descansar, relajarse como ellos”, enfatizó. Y separó: “Los perros están siempre contentos, moviendo sus colas. Mientras que los gatos son independientes, observadores. Pero ambos son muy leales”, explicó.

En cuanto a conectarnos, dijo que podemos hacerlo mediante una caricia, miradas, palabras y tonos de voz: “Aunque eso es personal, depende de cada uno y desde donde sabemos relacionarnos con un animal. Ellos acatan nuestro lenguaje corporal. Y nosotros tenemos simplemente que prestarles atención”. Se refiere a que sus miradas hablan, como también ver si comen, si toman agua, si están decaídos o activos, si vomitan, hacen bien sus necesidades, etcétera.

Llegando al final, la mujer que hace maravillas perrunas y gatunas, mencionó a la “Eutanasia”. Es un tema difícil de atravesar, pero Leticia resaltó que ésta se lleva a cabo cuando ya no hay vuelta atrás:Pacientes que se descompensan, que se están por ir y no dan más”. Ella aconseja en ese momento agradecer a nuestra mascota por su transcurso en nuestra vida. Y advirtió: “Es el acto más noble de amor y desapego, en vez de dejarlos agonizar elegimos dejarlos ir en paz”.

La Anestesia, es el motor de cada operación. Hablamos de algo delicado, ya que existe una línea muy delgada para alcanzar a la muerte. “Son muchas las malas experiencias por lo que se sobredimensionan los riesgos. Se debe buscar gente especializada en el tema. Hoy la anestesia es un campo muy estudiado y desarrollado, se actúa con más responsabilidad”, a lo que sumó: “Por supuesto los riesgos de muerte siempre estarán, pero en pacientes que están orgánicamente complicados”.

Paciente Zeus

Al final de las páginas que ya fueron escritas, Leticia Gerbeno dejó un mensaje como madre de “perrhijos” y “gathijos”:Cada uno es libre de decidir. Hay parejas que no pueden ser papás biológicos y no logran adoptar un niño por diversas razones. Entonces descubren el amor en una o muchas mascotas. Pienso que ese amor es sublime y que ellos nos conectan con lo más profundo de nuestro ser, y hasta logran sacarnos emociones reprimidas. Además de ser grandes acompañantes terapéuticos y personales”.

Catalina de bebé.

Siguiendo el tema, la entrevista llegaba a su fin, en su libro de vida ella no para de escribir, pero a nosotros se nos acaba la nota y preguntamos:

¿Tener más mascotas que hijos es una nueva modalidad de vida?

– “La sociedad cambió y hay que adaptarse. El mundo evoluciona, hoy al animal se le da protagonismo y se lo cuida más”.

Y colorín colorado, nada se ha acabado: Para quienes aman a los animales, les aconsejo que los bendigan todos los días y agradezcan su amor. Y aquellos que no los quieren o no les interesa, que se permitan compartir con alguna mascota sus vidas y no se van a arrepentir por su incondicionalidad. Pero toda la sociedad debe recordar que cada polo debe ser respetado. Generalmente la gente que no conecta con animales, son quienes no fueron criados entre ellos y no por eso van a ser criticados y viceversa”, enfatizó Leticia.

Y así como todo comenzó con un: “Quiero ser doctora de animales”, podemos decir que continuará con un: “Elegiría una y mil veces ser veterinaria”, concluyó nuestro personaje principal de este hermoso relato de vida.

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Carina, la sanjuanina que trabaja donde siempre lo hicieron hombres.

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Carina Luján se encuentra a cargo de suministros y depósitos de la empresa de transporte de pasajeros 20 de Junio, una de las más importantes en la provincia de San Juan. Su comienzo no fue sencillo, pero con perseverancia supo armar su camino y ganar su lugar dentro de la empresa.

Es importante destacar que por lo que ella sabe y por lo que pudimos averiguar es la única mujer en San Juan, y probablemente en el país, que asume responsabilidades en puestos del transporte de pasajeros que siempre estuvieron a cargo de hombres. El espacio ganado a fuerza de esfuerzo y voluntad es un reflejo de los tiempos que se viven donde la mujer gana con lucha cada vez más espacios y derechos.

Carina Luján es una sanjuanina que tiene una personalidad fuerte que irradia confianza y compromiso con las metas que se propone alcanzar, posee también una actitud proactiva que se complementa con una mirada minuciosa, lo que hace que se convierta en una mujer que disfruta enfrentar cualquier tipo de desafío con el objetivo de demostrar que todas las situaciones siempre se pueden mejorar.

“Hace 8 años que trabajo en la empresa 20 de Junio” comienza contando Carina “Empecé primero por un reemplazo. El reemplazo era por 10 días en la lavandería”. En ese época Carina trabajaba en la cocina de un restorán “de 19 de la tarde a 3 de la mañana y en la lavandería tenía que estar tipo 8 hasta las 15 de la tarde. Pero bueno, por 10 días nada”, explica entre risas.

En ese momento Carina nunca se imaginó que esos 10 días se convertirían en un mes, luego en dos meses hasta llegar a dos años. “Así estuve dos años repartiéndome, durmiendo tres horas por día pero me gustaba, porque acá era como que estaba a cargo” comenta Carina y reconoce que no tuvo inconvenientes el día en que decidió dejar su trabajo en el restorán por el que hacia en “la 20 de Junio”.

“Yo soy muy controladora y muy observadora. Ahí empecé a conocer la empresa desde el rinconcito de la lavandería”, dice a modo de confesión. Las cualidades que Carina resalta son las que permitieron que asuma cargos cada vez más importantes dentro de la empresa de transporte más renombrada en la provincia de San Juan.

Un día totalmente inesperado recibió un llamado por parte del director de la empresa, quien le comentó una inquietud sobre algunos procesos y tareas que consideraba había que reforzar. ¿Se podía mejorar la situación? Por supuesto y la persona indicada para esa tarea era Carina. A partir de ese día, asumió una nueva responsabilidad.

“Me llama el gerente y me dice “mira  hace tiempo que estoy viendo tu manera de trabajar. Yo quiero saber una cosa ¿Te harías cargo de insumos? Yo te voy a pasar en una descripción de todo lo que serían las tareas que hay que hacer”.

A su trabajo en lavandería se sumó la labor de insumos que es la provisión de elementos para el servicio a bordo que llevan los colectivos, consiste en controlar y preparar por ejemplo los saquitos de té, las cosas de limpiezas, todo lo que forma parte del colectivo que emprenden un viaje. Era para las líneas de San Juan, Buenos Aires, Córdoba y de las líneas que iban desde Buenos Aires hasta Tucumán comenzó a ser controlado por ella.

“También te harías cargo de los depósitos” le agregó el directivo. A partir de ese momento, Carina sumó otro desafío más y demostrando su compromiso y entusiasmo le propuso al dueño “este fin de semana doy una mirada por los depósitos a ver como están”.

“Todo ese fin de semana me dediqué a observar y ordenar depósitos para empezar el día lunes bien. Para no empezar a ciegas”. Fue a partir de ese momento que Carina quedó a cargo del trabajo de insumos, servicio a bordo y depósitos, mientras continuaba con el trabajo en lavandería. Cuatro trabajos para una sola persona cuyo objetivo era mejorar los servicios que brindaba la empresa de transporte.

“Yo soy muy controladora y me gusta hacer y estar en todo, le puse mucho empeño todo, mientras estaba en la lavandería, veía que se podía ir mejorando”, explica Carina y agregar “Me empeciné en trabajar para poner todo  en orden“.

Poner “todo en orden” era una gran responsabilidad que “caía sobre los hombros” de Carina sin embargo ella no se achicaba ante los desafíos porque estaba convencida de seguir avanzando para mejorar todo lo que pueda ser posible.

Todo hermoso hasta que el 19 de marzo del 2020, llegó la pandemia y fue un caos“, recuerda y comenta que “Me dieron la opción de quedarme en mi casa hasta que todo se mejorara o seguir yendo a la empresa. Yo le dije “quiero seguir yendo a la empresa, no quiero estar en mi casa”, me iba a volver loca de estar a mil todo el día a no hacer nada”

A pesar de que la pandemia por Coronavirus paralizó buena parte del trabajo y de la sociedad, no logró pararla .

Empecé a estar de guardia, como éramos 5 personas para cuidar la empresa me aburría“, dice Carina y sigue contando que un día le propuso a la gerencia limpiar los colectivos.

“Cada tanto teníamos que hacer arrancar los colectivos, entonces yo le dije al gerente: ” ¿Quiere que me ponga a limpiar los colectivos? y aceptó”. Así fue que durante los primeros meses de la pandemia, Carina sumó una nuevo labor dentro de la empresa: limpiar los colectivos. Ni la pandemia, ni la cuarentena podían frenar el compromiso.

Cuando comenzaron a levantar las medidas de restricción por el Coronavirus, la empresa de transporte regresó al trabajo con la minería. En ese momento, Carina era la encargada de darle la charla a los nuevos choferes. “Se ganó una licitación y asumieron unos 12 choferes. Mi jefe me pidió que le diera la charla de inducción para que sepan cómo es la empresa y como se arma los colectivos con las herramientas que solicitan en Veladero“, explica Carina.

Para fin de año, la pandemia ya estaba siendo controlada por parte del gobierno provincial quien llevó a cabo un plan sistemático de vacunación contra el Coronavirus. De esta manera, el número de contagios y muertes por Covid comenzaron a bajar estrepitosamente pero se mantenían algunas restricciones.

En diciembre arrancó la larga distancia y obviamente por la pandemia no tenia servicio a bordo. Entonces lo que me dieron a mi fue el control de cubiertas, parabrisas, filtros, etc“, comenta y ejemplifica con una breve situación “el jefe de mantenimiento si tiene que hacer un cambio de filtro me tiene que pedir las cosas a mi”.

Asumí esa tarea y la portería, en la mañana estoy yo en la portería, eso implica que al recibir los colectivos hay que fijarse el par de novedades y decírselo a la gente del taller, cargar gasoil, etc”, comenta y agrega que “Muchos me ven y me dicen ¿te hacen cargar gasoil? A ver tenés que saber hacer de todo y no tengo ningún problema en ponerme a cargar gasoil, no es nada de otro mundo, y manejar todo lo que se me solicitó en la empresa”.

Sin embargo, a pesar de que tiene en sus manos una parte importante del quehacer de la empresa, Carina reconoce que para llegar a donde hoy está, el camino no fue nada fácil.

Soy la única mujer y al principio tuve muchísimos problemas” comenta Carina al recordar sus inicios en la 20 de Junio y cuenta resumidamente algunas situaciones a las que se tuvo que enfrentar para derribar los prejuicios por el simple hecho de ser mujer y trabajar en un lugar que era solo de hombres, “el tema es que te quieren rebajar. Te molestan con “¿Qué vas a saber vos de correas?” No, yo si sé de correas o te desafían con “a ver tráeme los filtros, a ver si sabes”, si sé cuales son los filtros. “Cambia el disco, fíjate que tienen que coincidir” si sé”, dice firmemente y agrega “Si yo me pongo a hacer algo es porque lo sé hacer y lo sé hacer bien”.

A pesar de que su inicio en la empresa no fue de color rosa, Carina supo abrir su propio camino y armar su lugar. El tiempo reafirmó que es una mujer que puede hacerse cargo de todo lo que se proponga.

Carina se muestra satisfecha de todo su trabajo y de la responsabilidad que delegan hacia ella. 

“Estoy a cargo de mantener la limpieza, a la empresa de limpieza le arme un cronograma y tengo que andar viendo que  hagan las cosas bien. Soy así. Me encargo de la ropa de los choferes ahora los he cambiado, los he modernizado un poco, la ropa de la gente del taller y cuando hay visitas, armar todo el tema, servir café y todo eso. Soy como un ama de casa de la empresa” finaliza Carina.

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