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Sociedad Relatos de Vida

Una maestra sanjuanina que dejó una huella imborrable en la vida de sus alumnos.

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Normalmente las historias de vida en educación tienen como protagonistas a maestros y maestras de una dilatada carrera docente. Sus comienzos, su evolución, sus testimonios y su identidad docente suelen ser los pilares sobre los que se construyen estos relatos. A Maria Graciela Paez es nuestra protagonista, tiene 58 años, jubilada desde hace un año de maestra de enseñanzas prácticas en peluquería y cosmetologia, peluquera, mamá de dos hijas, abuela, ha pasado una vida sobrepasando dificultades y con mucho amor y dedicación a su profesión y a su hogar. Ahora San Juan decidió entrevistarla para dar a conocer ,desde otra mirada, un poco más acerca de las maestras de escuelas de capacitación laboral, algo que poca veces vemos en nuestros medios.

Graciela, como le gusta que la llamen, nació y vivió en Colola, Iglesia, al noroeste de nuestra provincia, en un ambiente cordillerano, donde el viento helado era una constante de su vida. Recuerda a su niñez con mucha emoción: “En Iglesia me crié junto a diez hermanos, éramos once en total y mis dos padres, fue una infancia de campo, dura, sin los servicios básicos como los hay ahora. Cada uno de los hijos intentábamos ayudar en casa para que no falte la comida de cada día. Teníamos poco pero nunca se faltaba a la escuela. A medida que íbamos creciendo cada uno intentaba forjar su camino.” Es así, que Graciela nos cuenta que con 12 años se tuvo que mudar a la capital de San Juan para buscar un trabajo y seguir estudiando. “Antes se usaba, por necesidad, obvio, que los chicos nos íbamos jóvenes de nuestras casas cuando éramos muchos hermanos y no había oportunidades para todos en el pueblo. Yo soy la anteúltima hermana, y me tocó irme después de tener a varios hermanos que se habían ido a la capital de San Juan y otros al sur de Argentina.”

Graciela y parte de sus hermanos.

La llegada a la Capital de San Juan, fue realmente difícil porque no encontró su lugar inmediatamente.“Llegue ilusionada a la capital porque una de mis hermanas me había conseguido un trabajo cama adentro con una familia y porque tenía de apoyo a mis dos hermanas que ya estaban acá, pero todo no resultó como esperaba porque el trabajo que tenía que hacer era cuidar a dos niñas con discapacidad y pesaban el doble de lo que yo pesaba, era muy delgadita y la verdad es que empecé a sufrir de dolor de espalda, dolores de cabeza y lamentablemente no pude seguir, porque las niñas me necesitaban completa, necesitaban toda mis atenciones. Así que me tuve que ir de ese hogar muy apenada.”

Al tiempo de esta frustrante situación, Graciela encontró un trabajo que le dio su hermana y fue como empezó a cambiar su vida para siempre “Me recomendaron para una casa céntrica, para ayudar a la señora de la casa que era viuda y vivía sola junto a la casa de un hijo y su familia.Tenía que hacer la limpieza y me podía quedar a dormir. Realmente junto a Antonia mi vida cambió para siempre porque fue una verdadera bendición, ella me adoptó como su hija y bregó para que yo siguiera yendo a la escuela, para que terminara mis estudios y para que tuviera mis cosas. Era una mujer extraordinaria, con ella viví años hermosos y me dejó el mejor regalo, su familia que ahora también es la mía.” Cuando Graciela habla de estos momentos se emociona porque se reconoce tan pequeña, inocente pero valiente y motivada a cambiar su vida por una mejor. “Yo era muy chica, inocente y de pueblo pero con ella aprendí cosas del día a día, fue mi segunda mamá, y sus hijos han sido y aún lo son parte de mi vida.” 

Los porqués de su decisión de ser maestra también tuvo que ver con el hogar donde estaba viviendo, Antonia y la esposa de uno de sus hijos la incentivaron a tomar esta decisión. “Empecé a ir a estudiar a una escuela de capacitación laboral, estudié peluquería y cuando terminé, en casa, me empezaron a dar ideas para estudiar algo más y así fue como empecé a cursar para ser maestra de enseñanzas prácticas.Y fue así que empecé mi vocación.” 

Graciela con sus alumnos en un desfile escolar de fin de año.

En el medio de todo lo recorrido conoció a Ricardo, su actual esposo, con quien lleva casada 35 años y tienen dos hijas y una nieta, cuando le preguntamos si hubo tiempo para el amor nos comentó, “con Ricardo veníamos de abajo, el con una historia también muy particular, los dos perdidos entre tanta ciudad y gente nueva, asi que cuando nos conocimos logramos entablar una amistad y amor correspondido, estuvimos tres meses de novios y nos casamos. Antonia y su hijo Adolfo fueron nuestros padrinos de boda y el gran gesto fue que Antonia nos prestó su casa para hacer la misma. Ricardo amaba a Antonia como yo”. 

“Con el tiempo Adolfo y Susana, su esposa, pasaron a cumplir un rol muy importante, ella fue la madrina de mi primera hija y los llamamos padrinos para toda la vida. Son mi familia incondicional. ”

De eventualidades e incongruencias vividas en la formación inicial y en el comienzo de su docencia, su ideal docente y su posición frente a la formación continua, constituyen los ejes sobre los que gira esta historia de vida también.  “Fui docente por más de treinta años,casi todos mis años los cumplí en la escuela de Santa Lucia, Juan Ramirez de Velazco, cerca del matadero y de una villa muy conocida en San Juan, esa escuela ha sido mi segunda casa, la he visto cumplir cincuenta años y he pasado por la compañía de muchas compañeras docentes como yo ”.

Como cada historia de vida docente, este relato tiene sus márgenes personales e intransferibles, aquellos que pertenecen a Graciela de una manera más íntima y que dan cuenta de su singularidad como persona. “He vivido como docente de todo. Mi trabajo consistía en darle clases a personas desde los doce años hasta la edad que se te ocurra, las clases se dividen en teóricas y prácticas. Las teóricas eran de todo lo más tranquilas aunque mis alumnas, casi todas mujeres, pocas sabían leer o escribir bien, muchas no habían terminado el secundario ya que podes ingresar a la escuela bajo esas condiciones. Y para las prácticas es cuando más esfuerzo hay que poner porque son veinte o a veces treinta alumnos haciendo las prácticas de trenzas, de peinados, de corte y de todo lo que tiene que ver con peluquería, manicura y cosmetología. Y cuando estas en primer año todos tienen sus dudas y aunque el pelo crece como siempre digo, un error puede hacer que el cliente o la persona que “prestó” su cabeza para las prácticas se enoje.”

Sus alumnas le realizaron un cumpleaños sorpresa después de clases.
Sus alumnas le realizaron un cumpleaños sorpresa después de clases.

Le preguntamos a Graciela cómo funcionan las prácticas y esto nos contó  “Los  alumnos son los encargados de llevar a sus propios “clientes ”, así les decimos,  porque simulan ser los clientes que tendrán en un futuro si se dedican a esta profesión. Teníamos una planilla para cada alumno y en ella se va poniendo cuantas “cabezas ” llevó y qué trabajos le realizó y las notas. Depende si los chicos están en primero, segundo o tercero son las prácticas correspondientes. Ellos llevan a sus familiares, amigos o practican entre sus propios compañeros. A veces me ha pasado de que algunos me argumentaban que no tenían a quien llevar asi que tenía que llevarles yo personas para que practiquen, conmigo ningún alumno o alumna tenían excusas. Todos me cumplían o los hacía cumplir ”, cuenta entre risas nuestra entrevistada.  

“Es que yo quería que ellos se esforzaran y buscarán la forma de salir adelante como lo hice yo, todos mis alumnos venían de situaciones vulnerables y de lugares humildes. Eso no es una excusa para no ser mejores, les decía. Y la mayoría de mis alumnas eran mamás, algunas muy jóvenes y otras grandes en edad y cuando empezaban a faltar las llamaba para preguntarles y decirles que si seguían faltando ya no podrían pasar de año, y ellas me decían que no podían ir por los niños, entonces yo les decía que las quería al dia siguiente con los niños en clases, que no importaba. Es así, que mi aula estaba llena de mamás y sus hijos aprendiendo. A los niños los ponía a dibujar o jugaban en el patio mientras sus mamás tomaban clases y muchos de esos pequeños me hacían carteles o cartas que aún guardo en casa. Incluso muchas de mis alumnas se quedaban embarazadas durante el cursado y cuando lo tenían al bebe, lo llevaban a clase y yo se los tenía mientras ellas aprendían.Otro problema para ellos eran los materiales, así que cuando no tenían plata les ponía los materiales yo para que ocuparan, porque los primeros años la escuela no tenía de todo como ahora, había que llegar a tener tijeras, secadores,lavacabezas o incluso algodones para trabajar. No me importaba poner de mi sueldo si yo veía que ellos respondian como alumnos.” 

Muestra de fin de año en el municipio de Santa Lucía.
Trabajos de fin de año escolar.

La experiencia y el amor docente le ha dado a Graciela el reconocimiento de sus compañeras, amigos, alumnos y de los hijos de sus alumnos como el de su familia. “Cuando uno empieza a trabajar tan joven, no se da cuenta de lo que está construyendo en la vida de cada uno de los que pasan por el aula. Yo me he cruzado a mis alumnas por la calle ya más grandes y me cuentan de donde trabajan o que han puesto su propio emprendimiento. A veces,no puedo creer cómo están sus hijos de grandes y que me sigan recordando como la seño.”

Las representaciones áulicas, las experiencias y las prácticas de formación cambiaron mucho en la pandemia y fue una época que también pasó Graciela como docente“Viví mis últimos dos años de docencia en pandemia. Fue horrible todo, por el desorden educativo que había a nivel general. Perder el contacto con mis alumnos y no poder enseñarles en vivo y en directo fue lo peor. Sumado a que no me llevo bien con la tecnología, pero los maestros estamos en un aprender constante por eso me da bronca cuando se desvaloriza nuestro trabajo desde los gobiernos o en cualquier área. Aprendí junto a mi hija más pequeña a hacer videos, mandar tutoriales por Whatsapp y estuve más en contacto con mis alumnos por medios telefónicos.Fue muy duro para mi y para ellos, muchos ocupaban teléfonos que no eran de ellos incluso. En el medio falleció una compañera de trabajo, una docente como yo.Todo fue difícil para mi y mis compañeras, como una película pero de miedo”, nos cuenta nuestra entrevistada entre lágrimas. 

Graciela junto a sus compañeras de trabajo.
Graciela en el aniversario 50 de su Escuela.

¿Es imprescindible tener vocación para ser maestro?¿Es más importante la vocación en la docencia que en el ejercicio de cualquier otra profesión?, le preguntamos a nuestra entrevistada. “ Yo siempre he ido por el camino más largo, por el que más me ha costado en mi vida personal y como maestra, con esto te quiero decir que he sido una insistidora serial para que mis alumnas se reciban y cumplan sus metas, me importaba lo que las detenía y las ayudaba en todo, me involucraba muchas veces más de lo que como docente me correspondía. Han sido mis hijos y sus hijos mis nietos de la vida, éramos una gran familia en el aula. Eso sin vocación no se logra. Y eso hacen la mayoría de los docentes a quienes les importa sus alumnos.La escuelas de capacitacion laboral muchas veces son invisibilizadas por la sociedad, se desconocen pero a todos nos gusta,después, cortarnos el pelo, tener un buen plomero en casa, arreglar la ropa, tener un carpintero de confianza. Es un verdadero nido de oficios para la sociedad sanjuanina”.

Al finalizar nuestra entrevista, Graciela nos dice que aun ahora recuerda el nombre de cada uno de los alumnos y alumnas a los que ha dado clase, que sigue teniendo contacto con sus compañeras docentes y con su escuela amada. Su historia contada desde el recuerdo y el sentimiento más puro es parte del reconocer y desde una progresiva toma de conciencia de lo que hacen los docentes que pasan por nuestras vidas.

Graciela jubilada en un festejo familiar.

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“A nosotras también nos pasa”, el relato de una víctima de violencia de género.

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Ahora San Juan pudo charlar con una mujer víctima violencia de género.  Juana es independiente económicamente y hasta parecía ser una mujer  completamente libre, socialmente, durante su relación violenta. “A nosotras también nos pasa, es duro identificarlo, contarlo e iniciar el camino para salir, para volver a ser quien una supo ser”, asegura.

Desde este medio nos enfocamos en poder acercar distintas realidades a nuestros lectores por medio de esta sección, desde una narrativa más elocuente y dinámica. Historias reales que suelen despertarnos distintas emociones, en esta oportunidad el relato cuenta situaciones complejas que están judicializadas y por esto mismo solo se respetará la edad y profesión de sus protagonistas, no así sus nombres ni la de sus hijos, por el simple motivo de resguardar su integridad social y moral.

Para mí fue muy difícil identificar que era víctima de violencia. ¿Cómo iba a pasarme a mí?. Yo siempre fui feminista, creo que desde los 12 años ya era feminista cuando un profesor del primer año del secundario hizo una broma inapropiada y yo le reclame. Recuerdo que me gané una amonestación pero el respeto de mis pares mujeres, y hasta el de mi madre que estuvo orgullosa por mi reacción”, dice Juana, una docente con título universitario de 34 años con una hija de 5.

“No me acuerdo el momento preciso en el que mi autoestima empezó a desaparecer para permitirme vivir lo que viví. Siento que fui prisionera de mi ex esposo, pero sobre todo del estigma social que iba a cargar si decía abiertamente que Mario me golpeaba desde los dos meses de noviazgo”, Juana estuvo con Mario desde sus 25 años y rápidamente empezaron a convivir.

“Ya me veía venir las preguntas juzgadoras de mis compañeras de trabajo, de la facultad, de mis amigas de la vida. No podía soportarlo y ya me había acostumbrado a soportar los golpes de Mario, no me resultaban tan dolorosos como imaginar que iba a tener que ir a al CAVIG como una víctima. Ya imaginaba preguntas como ‘¿por qué te casaste? ¿por qué lo decís ahora? ¿a vos te pasa esto, vos que tenés trabajo, vas a terapia, que sos universitaria, que sos profesional?’  esas preguntas aparecían siempre luego de una golpiza, luego de tener que tener relaciones sexuales forzadas con mi esposo, me lastimaban y preferí guardar silencio durante tanto años”, narra sobre sus fantasmas.

El día que lo pude contar:

“Sentí como de repente mis fantasmas se iban, y como mil  manos me abrazaban. No eran mil manos, solo eran cuatro manos de dos amigas. Ninguna me preguntó nada, solo me escucharon y aseguraron que me acompañarían en cualquier proceso que elija. Recuerdo que en un momento dije algo así como “sé que es raro, porque me casé, tuve a mi hija, iba al psicólogo, y muchas cosas y ‘estas cosas a mujeres como yo no les pasa’. Ellas solo me dijeron “yo te creo” y el alma me volvió al cuerpo. No tuve que justificarme solo desahogarme y juro que en ese momento sentí como mi autoestima resurgía”, contó Juana. A los meses llamó a una de sus amigas para que la vaya a buscar a la que era su casa e inició el proceso judicial de divorcio.

“Tengo que rearmarme. Me di cuenta que mis prejuicios fueron los que más vulnerable me hicieron. A nosotras también nos pasa”, concluyó.

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Deby, la joven sanjuanina que con mucho amor y dedicación realiza encuadernaciones artesanales.

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Ahora San Juan conoció a Deby una artesana cuyo emprendimiento se basa en recuperar, reciclar y reutilizar distintos elementos para producir encuadernaciones artesanales. Los diseños que utiliza, la encuadernación que realiza, el arte y las hojas que elige, genera un resultado diferente y muy especial que vale mucho más de lo que pensamos. Producción local que sobresale por la dedicación, el arte y el amor por lo artesanal.

“Mi emprendimiento empezó en la pandemia” comenta Deby y explica que “yo vendía productos de catálogos y como se cerró todo por la pandemia me quede sin fuente de ingreso”. Ante esta situación, Deby decidió buscar nuevos caminos para conseguir un ingreso económico, “Empecé imprimiendo los archivos de las escuelas que le pasaban a los chicos y después, de a poquito, me fui metiendo en el tema de la encuadernación”.

Hoy en día, Deby se dedica a vender sus cuadernos artesanales, los cuales se destacan por ser realizados con materiales reciclados, por tener diseños y colores exclusivos. Producción local que sobresale por la dedicación y el amor por lo artesanal.

“Siempre me llamó la atención el tema de la encuadernación, entonces me puse a ver videos y me fui metiendo un poquito más y haciendo una que otra cosita sobre la encuadernación” explica Deby.

“Trabajo con distintos tipos de encuadernados porque hay bastante” remarca Deby y a continuación empieza a enumerar los tipos de encuadernación que realiza en su emprendimiento “tenes la encuadernación copta, encuadernación con costura de ojal, encuadernación tipo lomo que te queda como un librito y muchísimos más”.

Deby destaca que “utilizo distintos tamaños para armar los cuadernos, al igual que el tipo de papel que uso adentro es distinto en cada uno de los cuadernos. Uso papel ecológico, papel reciclado y también papel blanco porque hay gente que me pide agenda o cuadernos con hojas en blanco porque por ahí no le gusta mucho el marroncito o no se acostumbran”.

Como artesana y creadora Deby reconoce entre risas que “acá es a lo que el cliente pide”.

“Mis productos son realizados de distintas maneras, algunos están forrados en tela, algunos con papel reciclado, mis productos tienen distintas técnicas de encuadernados con distintas técnicas de pintura” explica Deby y remarca que “La mayoría de las tapas son diseños míos”.

“Trato de utilizar y reciclar lo más que pueda en cuanto al papel, por ahí si hay algunas cosas que me salen mal no tiro las hojas porque después las uso. Hace poquito empecé a reciclar el papel e hice un par de señaladores con el papel reciclado” comenta Deby. De esta manera, Deby demuestra su filosofía de vida: Recuperar, reciclar y reutilizar los elementos para dar vida a nuevas creaciones para disfrutar.

“Mucha gente me pregunta “¿Cuánto tiempo te demoras?” y yo no calculo un tiempo, porque yo voy haciendo todo a la vez, estoy todo el tiempo haciendo las cosas y nunca me he puesto a calcular el tiempo” explica Deby y reconoce que “Ando todo el día muy a full y como la mayor parte del tiempo estoy en mi casa estoy produciendo, armando tapas, imprimiendo, forrando, haciendo, nunca me he sentado a calcular el tiempo”.

Actualmente, Deby se encuentra en los puestos que la Municipalidad de Capital ofrece para que los artesanos expongan sus creaciones en la peatonal. “Ahora estoy acá, en estos puestos, porque estoy cumpliendo suplencia de los chicos fijos que por ahí se van a hacer temporadas en otros lados o se van de vacaciones y bueno aprovecho”.

Sin embargo, el lugar de trabajo de Deby es en el parque los fines de semana o en la Plaza Laprida cuando es época escolar. “Yo trabajo los fines de semana en el parque y cuando es temporada de escuela estoy en la Plaza Laprida porque ahí funciona la Feria de la Economía Popular, los miércoles, jueves y viernes estoy ahí” explica Deby.

También se la puede contactar a través de redes sociales bajo el usuario de “Chucherías con amor” donde expone sus creaciones artesanales, las cuales produce con amor y mucha dedicación.

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Carlos Cerimedo, el cinéfilo que convirtió el cine en arte, fantasía y espectáculo para todo el pueblo sanjuanino.

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Carlos Cerimedo, el cinéfilo nacido en Buenos Aires pero más sanjuanino que el vino, tiene una apasionante historia de vida en la que fue un revolucionario en el cine, en nuestra provincia y un visionario en la cultura y espectáculo de San Juan. Nuestro medio, Ahora San Juan tuvo el placer de entrevistar a este gran valuarte para realizar un retrato de un artista deslumbrante y creativo.

Nunca dejes que alguien te diga: “No puedes hacer algo”. (Película En busca de la felicidad).

Santiago Carlos Cerimedo nació en Buenos Aires, en 1946. Vivía junto a sus padres en la casa de su abuela materna, en el Barrio de Floresta.

Carlos, es una persona que toda su vida vivió conmovido y fascinado por el cine. Cuando era niño nos cuenta que uno de sus regalo favoritos o que más le gustaba fue un proyector con el que luego verían películas en el jardín de su casa, el encargado de que vieran las pelis en familia era su padre.“Me apasionaba el cine, ese mundo fantástico donde todos los sueños se podían convertir en realidad. A los seis años tuve mi primer proyector. Era un “Hollywood” importado de 16 mm, que me trajeron los reyes”.
“En esa época no había televisión. Sólo conocían las historias de Tarzán, Poncho Negro y Sandokán, contadas por la radio”, asi que era una verdadera novedad, podíamos pasar horas disfrutando de las proyecciones.

Otro de los momentos en los que veía cine era en las proyecciones de películas de la parroquia cercana a su casa. Nos cuenta entre risas que “muchas veces iba a misa para ganarse un vale para ver las películas más baratas”.

Carlos Cerimedo en su juventud disfrutando de su pasión.

“Nuestras vidas se definen por las oportunidades, incluso aquellas que no aprovechamos”.(Película El curioso caso de Benjamin Button).

Nos contó que durante su adolescencia no definía bien que quería para su vida y que realmente era un chico complicado, por lo que su papá decide mandarlo a la escuela militar. Allí tampoco se sentía muy cómodo pero si no cumplía se tenía que quedar encerrado los días que les daban libre, por lo que decidió poner sus otros conocimientos al servicio de sus compañeros y no dejar de hacer lo que más le gustaba.

Es allí cuando tuvo la oportunidad de mantenerse en contacto con su afición. Se encargaba de la parte audiovisual y pasaba películas a los soldados, en el comedor, después de la cena. “Lo de ser soldado no era para mí, pero seguía intentando con lo que me apasionaba desde adentro.”

Carlos y Mirta casados

“Creo que los lugares en que he estado y las fotos que he hecho durante mi vida me han estado conduciendo hacia ti (película Puentes de Madison).

Fue una época díficil porque Carlos tuvo muchos accidentes en los entrenamientos y estuvo mucho tiempo sin poder hacer lo que le apasionaba. En 1996, viaja a San Juan acompañando a un amigo, como una especie de chaperón, y lo que parecía que eran unas simples vacaciones se convirtieron en una historia de amor.

Había viajado sólo para pasar las vacaciones con mi amigo y ahí la conocí en una fiesta, en donde estaba su familia, comenzamos a conversar y enseguida me di cuenta que quería pasar tiempo con ella. Seis años más tarde me case con Mirta de la Torre y tuvimos cuatro hijos.

“Hablar de sueños es como hablar de películas, ya que el cine utiliza el lenguaje de los sueños: años pueden pasar en segundos y se puede saltar en un lugar a otro” (Director italiano Federico Fellini).

En 1970 se retira de las Fuerzas Armadas Argentinas y comienza a trabajar para el viejo canal 7. Comenze como asistente de producción y luego pasé a ser productor de varios programas. Trabajé con grandes figuras del espectáculo, como: Olmedo, Porcel, Santiago Bal, Mabel Manzotti y Juan C. Dual, entre otros. Al mismo tiempo, en las tardes, estudiaba cine en la Escuela del Instituto Nacional de Cinematografía.

Como productor de Canal 7, en 1978, viajó a Europa y Medio Oriente junto al grupo salteño “Los pucareños”, con quienes grabó el documental “El Evangelio Criollo”. A Carlos le tocó dirigir varias de las secuencias del video. Cuando volvió del viaje se encontró sin trabajo y en una época díficil de vivir en Buenos Aires, por lo que finalmente, en 1979, decidió radicarse en San Juan junto a su familia. La Capital se había convertido en un constante peligro.

“Nuestras huellas no se desvanecen de las vidas que hemos tocado”.(Película Recuérdame).

Una vez instalado en la provincia junto a su familia, nuestro protagonista comenzó a trabajar en Canal 8 como coordinador de producción. Y en paralelo, se encargó de recuperar, junto a la Dirección de Cultura de la Provincia, la sala de cine de Caucete. “Le dedicaba mucho tiempo al cine en Caucete, quería que todos los sanjuaninos conocieran y vieran las películas.Lamentablemente un día se me incendió por completo y tuve que empezar de nuevo”. Cuando nuestro entrevistado nos cuenta acerca de estos infortunios, nos hace pensar que fue fácil levantarse de todo lo que cuenta, estamos seguros que no pero que sí nunca dejó de soñar y eso le permitió cumplir todo.

A fines de los ochenta Cerimedo dejó el canal y abrió una casa de alquiler de películas y venta de proyectores. En esa época, inició un ciclo de cine en el Teatro Sarmiento y organizó festivales de cine con un grupo de aficionados, amantes de la pantalla grande. Entre otros, estaban Pepe de la Colina, Mario Bertazzo, Virginia Castro, Carlos Romera, Pascual Potenzoni, Mirta Cabral y Vicente Lobos.

Carlos junto al fallecido Jorge Coscia, Presidente del INCAA.

Carlos comenzando un nuevo ciclo en Tv.

Al poco tiempo, grabó, junto a de la Colina, la reconocida película “Chiche”. Además, durante la gestión de José Gambina como Director de Turismo, se encargó de grabar los carnavales sanjuaninos.

Aparte, participó del proyecto Cine Itinerante Cultural, del Ministerio de Desarrollo Humano. La propuesta del organismo fue llevar el cine infantil a los lugares más alejados de la provincia. Para las proyecciones utilizaban las viejas máquinas de cine, con rollos de cinta.

La portada de la película “Chiche”. Carlos Cerimedo participó de la grabación junto al productor Pepe de la Colina.

En 1998, se ocupó de realizar un ciclo de cine argentino de la mano de la Universidad Nacional de San Juan. Comenzó en el Teatro Sarmiento y siguió en el Aula Magna de la Facultad de Filosofía, este ciclo en la actualidad llevá más de 25 años. A su vez, volvió a la televisión y se sumó al equipo de Canal 5.

Realiza un ciclo de verano en dónde proyecta los clásicos del cine, ademáa de hacerlo también en televisión. “Todos los años desde hace 24, el ciclo de cine de verano se realiza en las instalaciones del anfiteatro Buenaventura Luna que pertenece al Auditorio Juan Victoria. El ciclo comenzó el año 1998 y en forma continua se desarrolla todos los años sin interrupciones. Es único en el país. Hasta el año pasado hacíamos cine argentino solamente y este año mucha gente nos pidió películas clásicas que ya no se ven por televisión”, expresó.

Lugar de Archivos en la casa de Carlos Cerimedo.

La casa de Cerimedo tiene dos espacios dedicados al cine. Una videoteca con DVDs, VHS y cintas de 35 mm. En otra parte latas con más cintas, y proyectores, un taller con promesas de proyectos.

Carlos, es dueño de un archivo invaluable de nuestra provincia y actualmente se encuentra además de con los ciclos, en tratativas para que la Universidad Nacional de San Juan pueda quedarse con sus archivos invaluables.“Espero que se concrete, es para que las generaciones futuras conozcan esta historia maravillosa del séptimo arte, y fundamentalmente la realización de una película con la historia de San Juan con imágenes de archivo que los mismos sanjuaninos me hacen llegar”, comenta nuestro entrevistado.

Nuestro protagonista mostró varios videos del archivo fílmico de San Juan, con imágenes, incluso, anteriores al terremoto, en la Fiesta Nacional del Sol, del año 2012.

Carlos Cerimedo en la Mutual de Suboficiales con sus compañeros.

Y así fue culminando nuestra entrevista con Carlos, aunque también compartimos su actual espacio de trabajo en la comisión directiva del Centro Mutual de Suboficiales Retirados de las Fuerzas Armadas de la Nacion, en donde pudimos descubrir lo mucho que le apasiona la organización y lógistica.

Carlos se ha dado todos los gustos, fue conductor de Tv de éxitos como Platea Nacional en Canal 5 Telesol, productor y director de cine. Participó en la producción de la película ‘El manto de hiel’, que fue grabada en escenarios sanjuaninos y que compitió en el XXIX Festival de Cine Latinoamericano de Trieste, Italia y en el Florianópolis, Brasil.

Pero además se lleva el cariño de todos los sanjuaninos y sanjuaninas por ser el impulsor de la cultura local. Fue autor de la Ley Provincial de promoción y difusión del Cine Argentino, que se proclamó en 2003 y que, entre otras cuestiones, exige que cada vez que se filme en San Juan, haya productores y actores locales con participación.

No pudimos evitar emocionarnos al entrevistar a tan destacada personalidad con una apasionante carrera que dejó y deja una huella imborrable en nuestra provincia, en la cultura, en el cine y espectáculo.

“Ningún arte traspasa nuestra consciencia y toca directamente nuestras emociones, profundizando en los oscuros habitáculos de nuestras almas, como lo hace el cine.” (Ingmar Bergman, director de cine) 

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