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Sociedad Relatos de Vida

Una sanjuanina que atravesó el océano en busca de su destino, de Sierra de Chávez a Salamanca-España.

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Ahora San Juan tuvo el placer de conocer a una gran sanjuanina. Todo aquel que alguna vez se la cruzó recuerda su creatividad, alegría y poder de resiliencia. Marití Martín, una mujer difícil de encasillar , ya que podría ser denominada como polifacética… sin embargo con el don de compartir conocimiento con otros la llevan a dedicarse a la docencia en distintos aspectos. De San Juan a España, dejando huella.

Algo que marcó la carrera profesional de esta licenciada en Artes Visuales, egresada de la Universidad Nacional de San Juan, fue su experiencia como docente en el Plan Mejora en el que se desempeñó como decente en una escuela albergue en Sierra de Chavez, Valle Fertil.

El Plan Mejora pretendía llevar asignaturas que los estudiantes de escuelas rurales no tenían, tales como ingles, arte, teatro, música, informática. “En las escuelas rurales, como en la que yo estuve, a los estudiantes se les da materias básicas como Lengua y Matemática, y algo, pero muy poco, de gegrafía, historia. Yo di Teatro e ingles”.

Contando sus incios en la docencia, Marití recuerda que “Yo había hecho teatro, entonces hice una capacitación docente y empecé a dar teatro y expresión corporal en inglés en un instituto en el 2006, así empecé a incursionar en la docencia, allí estuve trabajando 11 años”. Aquellos primeros pasos que la llevarían a tener un trabajo que dejaría grabados momentos para siempre en su vida y en la de quienes fueron sus estudiantes.

La polifacética mujer inció en el Plan Mejora por recomendación de una colega “presenté el Curriculum y quedé”. “Este es un trabajo que no es para cualquiera, no era consciente de todo lo que significaba, me dijeron “mirá que es lejos, mirá que tenemos que ir a la sierra” y yo sólo decía “qué lindo, qué lindo”. Tenía otros trabajos en la ciudad, entonces tuve que coordinar para que buscaran reemplazante”, así emprendió viaje.

La escuelas de las sierras, como muchas escuelas rurales, tienen un funcionamiento de “Escuela Albergue”, es decir que estudiantes y docentes, como personal no docente, conviven en la institucion durante un periodo y luego regresan a sus hogares.

“La mayoría de los estudiantes viven cerca en la sierra pero esa cercanía es diferente a la que uno supone en la ciudad. Son bastantes kilómetros que tienen que hacerse caminando. No se puede pensar en “llegar a las 8 de la mañana y me voy a las 12 del mediodía” como suele ser en la mayoría de las escuelas primarias. Es un sistema de escuela albergue, donde los chicos conviven ahí, se quedan a dormir. El director suele ser, también, un maestro y algunas maestras/os y los celadores que tienen varias funciones como portero, cuidadores, cocineros”, explica Mariti.

¿Cómo era el llegar hasta la escuela?, le preguntó Ahora San Juan a la docente. “Nos íbamos desde la terminal de San Juan en el colectivo de la noche hasta  Valle Fértil. Llegamos alrededor de las 22hs, comíamos un sanguchito y tomábamos una mula ahí, que por lo general había problemas de logística y las mulas no aparecían”

Las mulas merecen un capitulo, o libro entero, en la vida de la docencia rural. “Una señora tenía a las mulas en el lugar, que era de Sierra Elizondo, un chico las bajaba y después las mulas mismas volvían a sus casas”. La docente cuenta las mulas normalmente vivian cerca de las escuelas y por eso solo ellas debían “volver a casa”, por eso sabían el camino de memoria. Los viajes de entre 7 a 8 horas arriba de la mula eran complicados “el paisaje es hermoso, creo nunca haber visto algo igual. Pero es peligroso, hay partes que es la montaña y el precipicio. Las mulas son el único medio ‘seguro’ para llegar. Ningun vehículo de 4 ruedas puede ingresar, porque el camino lo impide, los burros son animales torpes entonces pueden caer por el precipicio, y los caballos son muy grandes. Una vez me contaron que un docente trató de hacer un circuito de motocross para llegar de San Agustín hasta la escuela, llegó muy cerca; dicen que dejó la moto tirada hasta donde el camino lo dejó y que llegó a la escuela caminando, lo hizo una sola vez por que es riesgoso. En fin, la mula es el único animal que sabe como poner la patita entre las rocas para no caer”, afirma Mariti. “Es más, muchos de los directivos de las escuelas en las sierras con sus primero sueldos invertían en comprarse una mula”, agrega.

“Apenas llegás la gente te recibe con un amor descomunal, era hermoso, dábamos las clases. Íbamos alrededor de 10 días y convivimos entre todos, dormíamos en las mismas habitaciones, hay una habitación para varones y otra para mujeres”, más que un trabajo ir a Sierra de Chávez se convertía en el segundo hogar de todos los que allí compartían 10 días de aprendizaje.

Una imagen queda grabada en la mente de la docente “recuerdo que el último día hicimos un fogon a modo de despedida, los chicos mostraron una obra de teatro que habiamos preparado en esos 10 días, realmente era muy gratificante”.

Lamentablemente “en el 2011 agotaron el presupuesto. Empezamos a ir 10 días cada tres meses a Sierra Elizondo, y los niños de las otras sierras se tenían que trasladar hasta Elizondo  para que todos juntos tuvieran las clases, así el gobierno no tenía que pagar tantas horas a los docentes. Los estudiantes llegaban por su cuenta, la mayoría caminando y muy pocos contaban con mulas”.

Enfermarse, una situación compleja. “En las tres escuelas hay un enfermero que está designado a la zona y vive cerca, tiene la sala cerca. Tiene varios elementos de primeros auxilio, entre las cosas que tienen para los primeros auxilios es una inyección contra la picadura de la víbora cascabel porque hay muchas en la zona. Me contaron que hubo una época en la que se morían muchos niños por la picadura de la cascabel porque no les daba el tiempo para llegar por un antídoto, el veneno es muy fuerte. Estos enfermeros están casi todo el año, hay momentos en los que no hay nadie, pero suele ser siempre. El helicóptero sanitario de la provincia si puede llegar a la zona, cerca de las escuelas aplanaron una zona para que pudiese bajar para casos de extrema necesidad. En ese helicóptero una vez fue el gobernador José Luis Gioja, en aquel entonces fue para inaugurar los paneles solares. También suelen usar el helicóptero para hacer mantenimiento a los paneles solares. El uso es solo para uso gubernamental o de extrema urgencia. Recuerdo que nosotros una vez lo pedimos, porque para nosotros era una urgencia: teníamos que subir a dar clases y no teníamos mulas ni cómo conseguir algo para llegar, el helicóptero estaba ahí libre y lo pedimos y nos dijeron “no, solo en casos extremos”.

Marití recuerda aquellos años trabajando con estudiantes de las sierras en Valle Fértil como unos momentos “maravillosos”.

“La sonrisa de los niños cuando llegas, la calidez de la gente, ir en el camino y que las personas te conozcan, te espera y te van dando mates dulces con albahaca, el cariño, el respeto. Tantos niños con ganas de aprender otras cosas, que absorben el aprendizaje, quieren seguir aprendiendo, quieren seguir creciendo y lamentablemente muchas veces se les da tan poco y tan poca importancia, se los ve solo estadísticamente como “ah, pero es una escuela que tiene menos de 10 niños, la tendríamos que cerrar, no es rentable”, se olvidan que son personas, que son niños que aman aprender, quieren conocer qué hay detrás de las sierras”, envia como mensaje para recapacitar.

“Otra cosas maravillosa es el clima de trabajo, como convivis se torna muy intenso. Todos comemos lo mismo, nos bañamos en los mismos lugares, dormimos bajo las mismas condiciones, por eso se forma un clima de mucha igualdad, de muchísimo respeto, eso es muy bonito”.

“Lo complicado es el tema del acceso, es muy duro llegar hasta allá. El tema de la electricidad, el tener tan poca energía con los paneles solares hace que haya cosas que no se pueden utilizar. Arriba (en la sierra) hay computadoras y la profesora que subía para dar informática no podía dar su materia porque no se podían prender la computadoras por la falta de energía, entonces: ¿qué sentido tiene que el gobierno les dé computadoras/notebooks/netbooks si no lo pueden encender porque no hay energía?. Hay que buscar soluciones un poco más atrás, buscar la raíz del problema, asesorarse un poco más. Cosas básicas, como asegurar el agua caliente”, expresa como alguien que lo vivió en carne propia, quien convivió con la comunidad.

A lo que suma: “a nivel docente, te aseguro, muchas veces no tuvimos que ir a dedo desde San Juan Capital hasta Valle Fertil, porque los sueldos los veníamos a ver muchos meses después. Empezamos a trabajar en aquel plan en febrero y el primer sueldo lo recibimos en octubre, llega un momento que no tenés dinero ni para la mula, ni para el pasaje de colectivo, ni para nada. Hay tanta burocracia, tanto trámite, que había que esperar porque era un plan educativo que venía desde Nación, al final pasan demasiados meses para cobrar”.

 “Siguiendo con mi vida de docente rural, estuve como docente de portugues en la villa cabecera de Iglesia, en el 2017 y 2018, y era una asignatura que habían puesto a prueba por dos años porque había mucho turismo en el lugar y querían probar un idioma nuevo. Estuve durante esos dos años dando clases a chicos de secundaria y luego no renovaron portugues, entonces me quedé sin trabajo. Como también soy profesora de Yoga en ese época me la rebusqué dando clases de esta disciplina”, relata como uno de los últimos trabajos que tuvo en San Juan, antes de emprender viaje a su residencia actual: Salamanca-España.

“Tengo una hermana que hace diez años vive en España, específicamente en Salamanca, mi hermana vino por una beca de la UNSJ y luego hizo un doctorado acá y ya se quedó. Mi hermana en el 2019 se casaba, yo tenía unos “ahorrillos” y me pagué el pasaje para venir, solo al casamiento”, cuenta como la situación que la llevó a cruzar el océano.

“Estando acá, organizando todo ya para volver (enero 2020) se empezaron a  escuchar rumores sobre el coronavirus, se empezaron a  suspender algunos vuelos. Ante esa situación, medio alarmada dije “¿qué hago? ¿me vuelvo ya? o ¿empiezo a buscar algún trabajo por si me tengo que quedar?”, conseguí trabajo muy rápido como profesora de Yoga, también daba clases de Arte, de fotografía, manualidades, todo dependiente de la municipalidad de Salamanca, que da clases gratuitas a jubilados. En marzo del 2020 cerraron todo en España y yo me quedé acá, afortunadamente ya tenía trabajo para ese entonces me corresponden ayudas del gobierno y eso hizo que la pandemia en España fuese más llevadera”, la pandemia por coronavirus estiraron su estadía y sentaron las bases para su nueva vida.

“Mi pareja, sanjuanino, se iba a venir a España conmigo pero a raíz de la pandemia el viaje se atrasó más de lo esperado y recién llegó a fines del 2020. Durante el 2021 nos instalamos definitivamente acá, nos quedamos embarazados y fuimos papas en diciembre del 2021, muy felices y contentos”, finaliza.

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“A nosotras también nos pasa”, el relato de una víctima de violencia de género.

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Ahora San Juan pudo charlar con una mujer víctima violencia de género.  Juana es independiente económicamente y hasta parecía ser una mujer  completamente libre, socialmente, durante su relación violenta. “A nosotras también nos pasa, es duro identificarlo, contarlo e iniciar el camino para salir, para volver a ser quien una supo ser”, asegura.

Desde este medio nos enfocamos en poder acercar distintas realidades a nuestros lectores por medio de esta sección, desde una narrativa más elocuente y dinámica. Historias reales que suelen despertarnos distintas emociones, en esta oportunidad el relato cuenta situaciones complejas que están judicializadas y por esto mismo solo se respetará la edad y profesión de sus protagonistas, no así sus nombres ni la de sus hijos, por el simple motivo de resguardar su integridad social y moral.

Para mí fue muy difícil identificar que era víctima de violencia. ¿Cómo iba a pasarme a mí?. Yo siempre fui feminista, creo que desde los 12 años ya era feminista cuando un profesor del primer año del secundario hizo una broma inapropiada y yo le reclame. Recuerdo que me gané una amonestación pero el respeto de mis pares mujeres, y hasta el de mi madre que estuvo orgullosa por mi reacción”, dice Juana, una docente con título universitario de 34 años con una hija de 5.

“No me acuerdo el momento preciso en el que mi autoestima empezó a desaparecer para permitirme vivir lo que viví. Siento que fui prisionera de mi ex esposo, pero sobre todo del estigma social que iba a cargar si decía abiertamente que Mario me golpeaba desde los dos meses de noviazgo”, Juana estuvo con Mario desde sus 25 años y rápidamente empezaron a convivir.

“Ya me veía venir las preguntas juzgadoras de mis compañeras de trabajo, de la facultad, de mis amigas de la vida. No podía soportarlo y ya me había acostumbrado a soportar los golpes de Mario, no me resultaban tan dolorosos como imaginar que iba a tener que ir a al CAVIG como una víctima. Ya imaginaba preguntas como ‘¿por qué te casaste? ¿por qué lo decís ahora? ¿a vos te pasa esto, vos que tenés trabajo, vas a terapia, que sos universitaria, que sos profesional?’  esas preguntas aparecían siempre luego de una golpiza, luego de tener que tener relaciones sexuales forzadas con mi esposo, me lastimaban y preferí guardar silencio durante tanto años”, narra sobre sus fantasmas.

El día que lo pude contar:

“Sentí como de repente mis fantasmas se iban, y como mil  manos me abrazaban. No eran mil manos, solo eran cuatro manos de dos amigas. Ninguna me preguntó nada, solo me escucharon y aseguraron que me acompañarían en cualquier proceso que elija. Recuerdo que en un momento dije algo así como “sé que es raro, porque me casé, tuve a mi hija, iba al psicólogo, y muchas cosas y ‘estas cosas a mujeres como yo no les pasa’. Ellas solo me dijeron “yo te creo” y el alma me volvió al cuerpo. No tuve que justificarme solo desahogarme y juro que en ese momento sentí como mi autoestima resurgía”, contó Juana. A los meses llamó a una de sus amigas para que la vaya a buscar a la que era su casa e inició el proceso judicial de divorcio.

“Tengo que rearmarme. Me di cuenta que mis prejuicios fueron los que más vulnerable me hicieron. A nosotras también nos pasa”, concluyó.

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Deby, la joven sanjuanina que con mucho amor y dedicación realiza encuadernaciones artesanales.

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Ahora San Juan conoció a Deby una artesana cuyo emprendimiento se basa en recuperar, reciclar y reutilizar distintos elementos para producir encuadernaciones artesanales. Los diseños que utiliza, la encuadernación que realiza, el arte y las hojas que elige, genera un resultado diferente y muy especial que vale mucho más de lo que pensamos. Producción local que sobresale por la dedicación, el arte y el amor por lo artesanal.

“Mi emprendimiento empezó en la pandemia” comenta Deby y explica que “yo vendía productos de catálogos y como se cerró todo por la pandemia me quede sin fuente de ingreso”. Ante esta situación, Deby decidió buscar nuevos caminos para conseguir un ingreso económico, “Empecé imprimiendo los archivos de las escuelas que le pasaban a los chicos y después, de a poquito, me fui metiendo en el tema de la encuadernación”.

Hoy en día, Deby se dedica a vender sus cuadernos artesanales, los cuales se destacan por ser realizados con materiales reciclados, por tener diseños y colores exclusivos. Producción local que sobresale por la dedicación y el amor por lo artesanal.

“Siempre me llamó la atención el tema de la encuadernación, entonces me puse a ver videos y me fui metiendo un poquito más y haciendo una que otra cosita sobre la encuadernación” explica Deby.

“Trabajo con distintos tipos de encuadernados porque hay bastante” remarca Deby y a continuación empieza a enumerar los tipos de encuadernación que realiza en su emprendimiento “tenes la encuadernación copta, encuadernación con costura de ojal, encuadernación tipo lomo que te queda como un librito y muchísimos más”.

Deby destaca que “utilizo distintos tamaños para armar los cuadernos, al igual que el tipo de papel que uso adentro es distinto en cada uno de los cuadernos. Uso papel ecológico, papel reciclado y también papel blanco porque hay gente que me pide agenda o cuadernos con hojas en blanco porque por ahí no le gusta mucho el marroncito o no se acostumbran”.

Como artesana y creadora Deby reconoce entre risas que “acá es a lo que el cliente pide”.

“Mis productos son realizados de distintas maneras, algunos están forrados en tela, algunos con papel reciclado, mis productos tienen distintas técnicas de encuadernados con distintas técnicas de pintura” explica Deby y remarca que “La mayoría de las tapas son diseños míos”.

“Trato de utilizar y reciclar lo más que pueda en cuanto al papel, por ahí si hay algunas cosas que me salen mal no tiro las hojas porque después las uso. Hace poquito empecé a reciclar el papel e hice un par de señaladores con el papel reciclado” comenta Deby. De esta manera, Deby demuestra su filosofía de vida: Recuperar, reciclar y reutilizar los elementos para dar vida a nuevas creaciones para disfrutar.

“Mucha gente me pregunta “¿Cuánto tiempo te demoras?” y yo no calculo un tiempo, porque yo voy haciendo todo a la vez, estoy todo el tiempo haciendo las cosas y nunca me he puesto a calcular el tiempo” explica Deby y reconoce que “Ando todo el día muy a full y como la mayor parte del tiempo estoy en mi casa estoy produciendo, armando tapas, imprimiendo, forrando, haciendo, nunca me he sentado a calcular el tiempo”.

Actualmente, Deby se encuentra en los puestos que la Municipalidad de Capital ofrece para que los artesanos expongan sus creaciones en la peatonal. “Ahora estoy acá, en estos puestos, porque estoy cumpliendo suplencia de los chicos fijos que por ahí se van a hacer temporadas en otros lados o se van de vacaciones y bueno aprovecho”.

Sin embargo, el lugar de trabajo de Deby es en el parque los fines de semana o en la Plaza Laprida cuando es época escolar. “Yo trabajo los fines de semana en el parque y cuando es temporada de escuela estoy en la Plaza Laprida porque ahí funciona la Feria de la Economía Popular, los miércoles, jueves y viernes estoy ahí” explica Deby.

También se la puede contactar a través de redes sociales bajo el usuario de “Chucherías con amor” donde expone sus creaciones artesanales, las cuales produce con amor y mucha dedicación.

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Carlos Cerimedo, el cinéfilo que convirtió el cine en arte, fantasía y espectáculo para todo el pueblo sanjuanino.

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Carlos Cerimedo, el cinéfilo nacido en Buenos Aires pero más sanjuanino que el vino, tiene una apasionante historia de vida en la que fue un revolucionario en el cine, en nuestra provincia y un visionario en la cultura y espectáculo de San Juan. Nuestro medio, Ahora San Juan tuvo el placer de entrevistar a este gran valuarte para realizar un retrato de un artista deslumbrante y creativo.

Nunca dejes que alguien te diga: “No puedes hacer algo”. (Película En busca de la felicidad).

Santiago Carlos Cerimedo nació en Buenos Aires, en 1946. Vivía junto a sus padres en la casa de su abuela materna, en el Barrio de Floresta.

Carlos, es una persona que toda su vida vivió conmovido y fascinado por el cine. Cuando era niño nos cuenta que uno de sus regalo favoritos o que más le gustaba fue un proyector con el que luego verían películas en el jardín de su casa, el encargado de que vieran las pelis en familia era su padre.“Me apasionaba el cine, ese mundo fantástico donde todos los sueños se podían convertir en realidad. A los seis años tuve mi primer proyector. Era un “Hollywood” importado de 16 mm, que me trajeron los reyes”.
“En esa época no había televisión. Sólo conocían las historias de Tarzán, Poncho Negro y Sandokán, contadas por la radio”, asi que era una verdadera novedad, podíamos pasar horas disfrutando de las proyecciones.

Otro de los momentos en los que veía cine era en las proyecciones de películas de la parroquia cercana a su casa. Nos cuenta entre risas que “muchas veces iba a misa para ganarse un vale para ver las películas más baratas”.

Carlos Cerimedo en su juventud disfrutando de su pasión.

“Nuestras vidas se definen por las oportunidades, incluso aquellas que no aprovechamos”.(Película El curioso caso de Benjamin Button).

Nos contó que durante su adolescencia no definía bien que quería para su vida y que realmente era un chico complicado, por lo que su papá decide mandarlo a la escuela militar. Allí tampoco se sentía muy cómodo pero si no cumplía se tenía que quedar encerrado los días que les daban libre, por lo que decidió poner sus otros conocimientos al servicio de sus compañeros y no dejar de hacer lo que más le gustaba.

Es allí cuando tuvo la oportunidad de mantenerse en contacto con su afición. Se encargaba de la parte audiovisual y pasaba películas a los soldados, en el comedor, después de la cena. “Lo de ser soldado no era para mí, pero seguía intentando con lo que me apasionaba desde adentro.”

Carlos y Mirta casados

“Creo que los lugares en que he estado y las fotos que he hecho durante mi vida me han estado conduciendo hacia ti (película Puentes de Madison).

Fue una época díficil porque Carlos tuvo muchos accidentes en los entrenamientos y estuvo mucho tiempo sin poder hacer lo que le apasionaba. En 1996, viaja a San Juan acompañando a un amigo, como una especie de chaperón, y lo que parecía que eran unas simples vacaciones se convirtieron en una historia de amor.

Había viajado sólo para pasar las vacaciones con mi amigo y ahí la conocí en una fiesta, en donde estaba su familia, comenzamos a conversar y enseguida me di cuenta que quería pasar tiempo con ella. Seis años más tarde me case con Mirta de la Torre y tuvimos cuatro hijos.

“Hablar de sueños es como hablar de películas, ya que el cine utiliza el lenguaje de los sueños: años pueden pasar en segundos y se puede saltar en un lugar a otro” (Director italiano Federico Fellini).

En 1970 se retira de las Fuerzas Armadas Argentinas y comienza a trabajar para el viejo canal 7. Comenze como asistente de producción y luego pasé a ser productor de varios programas. Trabajé con grandes figuras del espectáculo, como: Olmedo, Porcel, Santiago Bal, Mabel Manzotti y Juan C. Dual, entre otros. Al mismo tiempo, en las tardes, estudiaba cine en la Escuela del Instituto Nacional de Cinematografía.

Como productor de Canal 7, en 1978, viajó a Europa y Medio Oriente junto al grupo salteño “Los pucareños”, con quienes grabó el documental “El Evangelio Criollo”. A Carlos le tocó dirigir varias de las secuencias del video. Cuando volvió del viaje se encontró sin trabajo y en una época díficil de vivir en Buenos Aires, por lo que finalmente, en 1979, decidió radicarse en San Juan junto a su familia. La Capital se había convertido en un constante peligro.

“Nuestras huellas no se desvanecen de las vidas que hemos tocado”.(Película Recuérdame).

Una vez instalado en la provincia junto a su familia, nuestro protagonista comenzó a trabajar en Canal 8 como coordinador de producción. Y en paralelo, se encargó de recuperar, junto a la Dirección de Cultura de la Provincia, la sala de cine de Caucete. “Le dedicaba mucho tiempo al cine en Caucete, quería que todos los sanjuaninos conocieran y vieran las películas.Lamentablemente un día se me incendió por completo y tuve que empezar de nuevo”. Cuando nuestro entrevistado nos cuenta acerca de estos infortunios, nos hace pensar que fue fácil levantarse de todo lo que cuenta, estamos seguros que no pero que sí nunca dejó de soñar y eso le permitió cumplir todo.

A fines de los ochenta Cerimedo dejó el canal y abrió una casa de alquiler de películas y venta de proyectores. En esa época, inició un ciclo de cine en el Teatro Sarmiento y organizó festivales de cine con un grupo de aficionados, amantes de la pantalla grande. Entre otros, estaban Pepe de la Colina, Mario Bertazzo, Virginia Castro, Carlos Romera, Pascual Potenzoni, Mirta Cabral y Vicente Lobos.

Carlos junto al fallecido Jorge Coscia, Presidente del INCAA.

Carlos comenzando un nuevo ciclo en Tv.

Al poco tiempo, grabó, junto a de la Colina, la reconocida película “Chiche”. Además, durante la gestión de José Gambina como Director de Turismo, se encargó de grabar los carnavales sanjuaninos.

Aparte, participó del proyecto Cine Itinerante Cultural, del Ministerio de Desarrollo Humano. La propuesta del organismo fue llevar el cine infantil a los lugares más alejados de la provincia. Para las proyecciones utilizaban las viejas máquinas de cine, con rollos de cinta.

La portada de la película “Chiche”. Carlos Cerimedo participó de la grabación junto al productor Pepe de la Colina.

En 1998, se ocupó de realizar un ciclo de cine argentino de la mano de la Universidad Nacional de San Juan. Comenzó en el Teatro Sarmiento y siguió en el Aula Magna de la Facultad de Filosofía, este ciclo en la actualidad llevá más de 25 años. A su vez, volvió a la televisión y se sumó al equipo de Canal 5.

Realiza un ciclo de verano en dónde proyecta los clásicos del cine, ademáa de hacerlo también en televisión. “Todos los años desde hace 24, el ciclo de cine de verano se realiza en las instalaciones del anfiteatro Buenaventura Luna que pertenece al Auditorio Juan Victoria. El ciclo comenzó el año 1998 y en forma continua se desarrolla todos los años sin interrupciones. Es único en el país. Hasta el año pasado hacíamos cine argentino solamente y este año mucha gente nos pidió películas clásicas que ya no se ven por televisión”, expresó.

Lugar de Archivos en la casa de Carlos Cerimedo.

La casa de Cerimedo tiene dos espacios dedicados al cine. Una videoteca con DVDs, VHS y cintas de 35 mm. En otra parte latas con más cintas, y proyectores, un taller con promesas de proyectos.

Carlos, es dueño de un archivo invaluable de nuestra provincia y actualmente se encuentra además de con los ciclos, en tratativas para que la Universidad Nacional de San Juan pueda quedarse con sus archivos invaluables.“Espero que se concrete, es para que las generaciones futuras conozcan esta historia maravillosa del séptimo arte, y fundamentalmente la realización de una película con la historia de San Juan con imágenes de archivo que los mismos sanjuaninos me hacen llegar”, comenta nuestro entrevistado.

Nuestro protagonista mostró varios videos del archivo fílmico de San Juan, con imágenes, incluso, anteriores al terremoto, en la Fiesta Nacional del Sol, del año 2012.

Carlos Cerimedo en la Mutual de Suboficiales con sus compañeros.

Y así fue culminando nuestra entrevista con Carlos, aunque también compartimos su actual espacio de trabajo en la comisión directiva del Centro Mutual de Suboficiales Retirados de las Fuerzas Armadas de la Nacion, en donde pudimos descubrir lo mucho que le apasiona la organización y lógistica.

Carlos se ha dado todos los gustos, fue conductor de Tv de éxitos como Platea Nacional en Canal 5 Telesol, productor y director de cine. Participó en la producción de la película ‘El manto de hiel’, que fue grabada en escenarios sanjuaninos y que compitió en el XXIX Festival de Cine Latinoamericano de Trieste, Italia y en el Florianópolis, Brasil.

Pero además se lleva el cariño de todos los sanjuaninos y sanjuaninas por ser el impulsor de la cultura local. Fue autor de la Ley Provincial de promoción y difusión del Cine Argentino, que se proclamó en 2003 y que, entre otras cuestiones, exige que cada vez que se filme en San Juan, haya productores y actores locales con participación.

No pudimos evitar emocionarnos al entrevistar a tan destacada personalidad con una apasionante carrera que dejó y deja una huella imborrable en nuestra provincia, en la cultura, en el cine y espectáculo.

“Ningún arte traspasa nuestra consciencia y toca directamente nuestras emociones, profundizando en los oscuros habitáculos de nuestras almas, como lo hace el cine.” (Ingmar Bergman, director de cine) 

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