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Opinión

Violencia política en la Argentina del siglo XX: la Resistencia Peronista, la reacción de los de abajo.

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La presente es la décimo cuarta entrega que forma parte de una serie de notas sobre la violencia política en la Argentina, en las que intento un análisis del contexto, la oportunidad, los costos, y los limites de la violencia política. 
Aldo Duzdevich

La Resistencia Peronista. La reacción de los de abajo.

El 19 de Octubre de 1961 el Teniente Coronel Hamilton Alberto Diaz, Jefe del Servicio de Informaciones del Ejército, en su Conferencia sobre Guerra Contrarrevolucionaria en la Escuela Superior de Guerra expresó: “La intervención a los organismos gremiales, la proscripción del partido peronista y confiscación de sus bienes, la represión de junio de 1956, la derogación de la Constitución de 1949 (…) Esta serie de hechos políticos que se encadenan durante el gobierno revolucionario, inducen al movimiento peronista hacia un camino subversivo: la agitación gremial y el sabotaje con vistas a crear el clima propicio a la rebelión.

El Tte Cnel. Diaz comienza reconociendo algo, que es repetido en la historia de las dictaduras: cuando al pueblo se le cierran las posibilidades de elegir democráticamente a sus gobernantes, solo le queda el camino de apelar a la insurrección y la violencia.

En 1951 Peron fue electo por el 63,5% , y vuelto a ratificar en la elección de Vicepresidente en 1953. Pero, en 1955 una oposición que no reunía mayorías electorales pero sí mucho odio, mucho dinero, y el apoyo británico-norteamericano, logró quebrar las fuerzas armadas y derrocar al gobierno constitucional.

Como dije en mi nota anterior, ante la crueldad de las fuerzas sediciosas que en julio no vacilaron en bombardear Plaza de Mayo asesinando 300 civiles y en septiembre apostaron la Flota de Mar para bombardear Buenos Aires y la destilería Dock Sud, Perón, puesto ante la disyuntiva de desatar un guerra civil, eligió preservar la vida de su pueblo (partidarios y opositores), depuso armas y marchó al exilio.

Muchos dirigentes peronistas terminaron en la cárcel, y otros como el propio Vicepresidente Tessaire se ofrecieron presurosos a pactar con los golpistas. Entonces el pueblo “de a pie”, los trabajadores que sufrieron la brutalidad del despojo; los que sabían que esa “revolución” se hacía para terminar con sus derechos y su bienestar y volver a la década del 30, tomaron en sus manos la lucha por el retorno de Peron. Así nació la Resistencia Peronista, sin jefes, sin líderes visibles, sin una organización única, muy improvisadamente pero con una enorme dosis de valor y entrega a un causa.

No hubo universitarios, ni grandes intelectuales. Fueron militantes de base de los sindicatos, gente de barrio, la mayoría de ellos anónimos. Lucharon sufrieron cárcel, torturas y algunos la muerte. Sus nombres casi no se conocen. Han sido olvidados y excluidos injustamente de la historia. En 1973 cuando el peronismo volvió al poder, había una nueva generación, que había luchado esos últimos años, y que ya tenía sus propios héroes y mártires a quienes reivindicar. La Resistencia quedó entonces sólo como una lejana referencia, el antecedente de la lucha de estos jóvenes que venían a reclamar su lugar en la historia. 

El Decreto 4161. Desperonizar a sangre y fuego.

La mal llamada “Revolución Libertadora” mediante el decreto 3855/55  proscribió y disolvió  el partido peronista  alegando “su vocación liberticida”. Esta proscripción del peronismo duró 18 años, hasta 1973.

En marzo de 1956, Aramburu dictó el Decreto 4161 prohibiendo “la utilización de la fotografía retrato o escultura de los funcionarios peronistas o sus parientes, el escudo y la bandera peronista, el nombre propio del presidente depuesto el de sus parientes, las expresiones “peronismo”, “peronista”, ” justicialismo”, “justicialista”, “tercera posición”, la abreviatura PP, las fechas exaltadas por el régimen depuesto, las composiciones musicales “Marcha de los Muchachos Peronista” y “Evita Capitana” o fragmentos de las mismas” . Violar estas prohibiciones tenían penas de un mes a seis años  de prisión. El Decreto 4161 fue promulgado el 5 de marzo de 1956 y derogado recién el 18 de noviembre de 1964. Fue un experimento de supresión político cultural, que duró (sin éxito) ocho años. Quienes no lo sufrimos no cobramos dimensión de la violencia que contenía.

Cuando en los años setenta,  en las cocinas de las casas humildes reaparecían los viejos cuadros de Peron y Evita, pocos jóvenes sabían que conservar esas imágenes 18 años atrás, era un acto de sedición  ante el régimen, que estaba penado con cárcel.

Como sostiene Galasso “ no solo  de la clase alta, sino también amplios sectores de la clase media vivieron un frenesí antiperonista”. Sindicatos e instituciones asaltadas por comandos civiles a punta de pistola. Quema de libros, retratos y destrucción de los bustos de Eva Peron. Exhibición de vestidos y joyas. Se abrieron 121 causas penales contra Perón. Muchas por supuesta corrupción y del robo de millones de dólares. La Federación Universitaria Argentina (FUA), los partidos conservadores liberales unidos a la ordalía contra la “barbarie” peronista.

En cuarteles, comisarías y hasta en el mismísimo Congreso Nacional se picaneaba sin piedad a militantes de ambos sexos. Quienes se dedicaban entusiastamente a estos macabros suplicios eran oficiales jóvenes de las tres armas acompañados por comandos civiles.

Se estableció una rígida censura de prensa. Se persiguió artistas y deportistas que habían manifestado su adhesión al peronismo. Se crearon “listas negras”, en el plano cultural, científico y educativo.

La mayoría de los dirigentes sindicales hasta tercer nivel fueron encarcelados. Se intervino la CGT se derogo la Ley de Asociaciones Profesionales y el derecho a huelga. En los principales gremios se nombraron interventores militares. Se disolvieron las comisiones internas. Los sindicatos fueron  ocupados por la fuerza por los comandos civiles socialistas y radicales.

El 23 de noviembre de 1955, el dictador Pedro Eugenio Aramburu, ordenó el robo del cuerpo de Evita del local de la CGT, que permaneció desaparecido por 16 años.

La Ciudad Infantil Evita fue arrasada. La Fundación Eva Perón clausurada. Su interventora  Marta Ezcurra descubre con escándalo que en Escuelas Hogar, “la atención de los menores era suntuosa, incluso excesiva(…) aves y pescado se incluían en los variados menús diarios. Y en cuanto a vestuario era renovado cada seis meses”. La interventora hace arder pilas de frazadas, sábanas, colchones, pelotas y juguetes diversos con el logo de la Fundación. Ordena el desalojo inmediato de todos los niños y niñas internados en la Clínica de Recuperación Infantil Termas de Reyes, en Jujuy y la transforma en un casino para la oligarquía. Manda tirar al río Mendoza, toda la vajilla y cristalería (importada de Finlandia y Checoslovaquia) con la que han comido los “cabecitas negras” en las unidades turístico termales de alta montaña de Puente del Inca y Las Cuevas. Manda destruir todos los frascos de los Bancos de Sangre de los Hospitales de la Fundación porque contenían sangre “peronista”. Manda secuestrar todos los pulmotores porque tienen placas metálicas con las palabras “Fundación Eva Perón”. Ordena el asalto militar contra la Escuela de Enfermeras, y dispone su cierre definitivo. Era el odio sin límites.

Sin dirigentes la Resistencia surge desde abajo

Pancho Gaitan, que era operario en la Fabrica IAME de Córdoba. Recuerda: “Cuando yo volví a la fábrica el 23  de setiembre del 55, charlamos muchísimo con mi compañero de trabajo. Me tiró la lengua tres días seguidos. Nuestra conclusión era – si nos echaron por la fuerza, hay que volver por la fuerza-.  Al tercer día,  me preguntó si quería participar. Ahí entendí que ya desde el primer intento de golpe en Julio, los compañeros militantes sindicales habían empezado a armar la Resistencia en la fábrica

Juan Carlos Cena y su padre Porfirio Cena fueron miembros activos de la Resistencia en la provincia de Córdoba. Juan Carlos afirma: “No hubo ningún ideólogo, intelectual o político que armara la Resistencia Peronista. No tiene padres, en realidad el Movimiento Obrero es el padre de la Resistencia Peronista”.

A pocos días del golpe por indicación de Perón se establece el Comando Nacional Peronista CPN integrado por John William Cooke, Cesar Marcos y Raul Lagomarsino. Pero su mandato es efímero porque son todos detenidos. Cesar Marcos un suboficial militar retirado, fue una suerte de “padre politico” de Cooke, y luego un activo luchador de la Resistencia. A fines de los 60, su departamento de la calle Azcuenaga, se convirtió en una especie de oráculo por donde pasaron a beber peronismo, desde Carlos Mugica a Pino Solanas y gran parte de los jóvenes militantes setentistas. Cesar Marcos, es uno de los  nombres injustamente olvidados.

A comienzos de 1956, Perón redactó las “Directivas Generales para todos los Peronistas”, con instrucciones para la resistencia: “Es menester no dar tregua a la tiranía. El trabajo a desgano, el bajo rendimiento, el sabotaje, la huelga, el paro, el desorden, la lucha activa por todos los medios y en todo lugar debe ser la regla.

El rol fundamental de la lucha lo asumió el movimiento obrero. Aramburu reemplaza a Lonardi y lo recibe un paro nacional.  El 15 de noviembre de 1955, el  gobierno admitió un 95% de ausentismo en las principales industrias. Y tan sólo en el primer día hubo unas mil detenciones.

Durante el inicio del año 56 comenzó  la resistencia en las fábricas. Los obreros se reunían para buscar formas que frenaran el revanchismo patronal. En todo el país surgían militantes que tomaban sobre sí la responsabilidad de dar una lucha desigual. Aparecieron nuevos dirigentes que dividían su tiempo entre las actividades ilegales de la resistencia, y el también ilegal accionar sindical.

Armando Cabo, Avelino Fernandez, Sebastian Borro, Agusto Timoteo Vandor, Jose Ignacio Rucci, Andres Framini, Dante Viel, Luis Natalini, Miguel Gazzera, Amado Olmos,  Raimundo y Rolando Villaflor,  Juan Salazar , Domingo Blajaquis, Carlos Villagra, son algunos de los protagonistas de la lucha.

A fines de 1956, los metalúrgicos paralizan las fábricas durante seis semanas. Más de mil trabajadores son despedidos y centenares de delegados y activistas encarcelados. A inicios del 57 se creó la Intersindical de la cual van a salir las 62 Organizaciones Peronistas. La Intersindical el 12  julio del 57, convocó a un paro nacional por la libertad de los presos y la normalización de los gremios, huelga acatada por dos millones y medio de trabajadores.

Los Comandos de Resistencia

Por todo el país nacen cientos, tal vez miles de grupos de resistencia, por fábricas, por barrios. La mayoría solo realizaban pintadas o reparto de volantes peronistas, que era una actividad ilegal y por ende debía ser clandestina. Algunos cometían pequeños sabotajes a la producción. Y los más audaces fabricaban y colocaban bombas de estruendo llamadas “caños”.

Los comandos civiles habían llenado las paredes  con la V y la Cruz,  símbolo de “Cristo Vence”. Los peronistas con tiza y carbón, con alquitrán o lo que fuera, convertían la cruz en una P expresando así el “Perón Vuelve”.

Juan Vigo, un organizador de la resistencia, estimaba que en abril de 1956 existían, sólo en el Gran Buenos Aires, cerca de 200 comandos que estaban conformados por una cifra estimada de 10.000 personas.

Juan Carlos Cena, cuenta que en el norte existió el CIPON ( Comando Interseccional Peronista de Obreros del Norte) con centro en los Talleres de Tafí Viejo. Al grupo de Tafi Viejo se los conocía como los Mau Mau, en referencia a  los guerrilleros negros de Kenya que luchaban contra los ingleses. Cada 17 de Octubre, colocaban 17 bombas de estruendo, y nunca los pudieron apresar, aunque la policía ya estaba advertida. Esas 17 bombas eran un divertimento, y una burla al sistema para demostrar que el peronismo seguía vivo.”

El fuerte de la Resistencia Peronista en Córdoba estaba en la Fabrica Militar de Aviones, Talleres Cordoba y la Union Obrera Metalúrgica, pero nosotros los ferroviarios nos coordinabamos por todo el país. Es la particularidad del oficio ferroviario, la de viajar y conectarse.” El “Tuerto” Longo, el “medio pollo” Perez, Don Francisco Mor, el “Cutiti” Diaz, el “Chichilo” Diaz, el Toto Romero, Raul Lechessi, el “Tableta” Gutierrez y Cacho, Porfirio Cena” son algunos nombres de los resistentes que recuerda Cena.

Enrique Oliva fue uno de los fundadores de los Comandos Coronel Perón. Recuerda: “Eso de “Coronel” era para recordar los tiempos de la militancia que hizo el 17 de octubre. Con las banderas fundacionales de soberanía política, independencia económica y justicia social, enarboladas por el querido Coronel, se volvía a los orígenes de un movimiento popular que dignificó a los trabajadores e hizo grande a la Argentina”

En los países limítrofes actuaban los comandos de exiliados. En Paraguay  el periodista Américo Barrios  y Raúl Conrado Bevacqua. En Chile actuaban Cesar Albistur Villegas y Ricardo Guardo.

En Bolivia Alberto Iturbe. En Brasil Valentín Irigoyen y Emilio Terán. En  Uruguay estaban radicados Eduardo Colom, Arturo Jauretche y Francisco  Capelli. Algunos de estos comandos montaron radios clandestinas que emitían noticias y consignas para algunas provincias limítrofes.

Los intelectuales del peronismo, también desplegaron un gran esfuerzo. José María Castiñeira de Dios creó el CEIPAP, Centro de Escritores, Intelectuales, Periodistas y Artistas del Pueblo. Fermín Chavez con Héctor Tristan y otros editaban la revista De Frente. El periódico Mayoría  publicaba el trabajo de Rodolfo Walsh, Operación Masacre, donde se denunciaban los asesinatos en los basurales de León Suarez. Y circulaban una cantidad de periódicos peronistas clandestinos como: El 45, El Líder, Lucha Obrera, El Federalista, Rebeldía, Palabra Argentina, Resistencia Popular, Combate, Santo y Seña, Soberanía Palabra Prohibida, Palabra Obrera y muchos otros.

Los caños de la Resistencia

Surgió “el caño”, explosivo casero, que implicaba un peligro mayor para quién lo manipulaba que para la supuesta víctima del atentado, estas fueron muy pocas, pues los militantes de la resistencia se esforzaban para limitar la explosión a provocar exclusivamente daños materiales. Cabe destacar que en ningún momento los militantes organizaron atentados que tuvieran por objetivo el asesinato.

El 11 de mayo de 1957, Cooke escribió desde Santiago de Chile que sobraban voluntarios para luchar y colocar bombas, aunque puntualizaba que la fabricación de bombas era muy deficiente al extremo que dos militantes peronistas habían resultados heridos gravemente al manipularlas. Además agregaba que el 30 de abril se habían colocado setenta bombas de las cuales sólo habían explotado veinte.

El extenso informe de Tte Cnel Diaz detalla una gran cantidad de acciones de la Resistencia, su organización y sus partícipes. Dejo para una próxima nota su análisis y reproduzco el listado de nombres de los resistentes señalados:  Alberto Campos,  Américo Barrios, ex-general Miguel Angel Iñiguez, el dirigente metalúrgico Moya, Srta. Araoz de Lamadrid,  Oscar Romualdo Ayala, Magin del Carmen Guzman, Hector Hernando Herrera, Julio Troxler  , Jose Benigno Parla, ex-coronel Federico Gentiluomo, Jose Normando Castro,  Argentino Cassatti,  Fernando Lazarte,  Alfonso Cuomo, Tcnel. (r.e.) Eloy Prieto, suboficial retirado Wallnoffer. Ciro Ahumada, suboficial retirado Hector Bringa, Rodolfo Gringoli, Juan Carlos Brid, Justo Eduardo Acosta, Roberto Marcelo Passant, Armando Nicolella, Nelida Renee Calviño y Urbelinda Aranda.

Las bombas que sobraban a la casa de Balbin

Recuerda Jorge Rulli sobre un de los grupos de JP . “Otros sectores como el que integraba Carlos Villagra, que tenía como radio de la acción la zona de La Plata, Berisso y Ensenada; repartía su tiempo en tareas propias de la resistencia, tal como el apoyo a los sindicalistas para la recuperación de los gremios y las Comisiones Internas de las fábricas. Contaba Villagra: “Las reuniones de la J. P. no eran ideológicas, eran para ver a quién se le iba a poner una bomba. Nosotros le poníamos una bomba al Jefe de la Destilería de La Plata porque había cagado a varios trabajadores, pero pasábamos tres o cuatro veces por la casa en bicicleta para ver que no matara a nadie. Hasta aprendimos dónde iba la expansión cosa que nos costó muchísimo… También le poníamos a militares y marinos, que eran los objetivos nuestros más importantes. A veces, cuando nos sobraba alguna, la metíamos en la casa de Don Balbín, que después nos llamaba y nos decía: “pero déjense de joder, muchachos”. Esa es la verdad, Balbín vivía en La Plata, y el enemigo acérrimo era él. Cada vez que nos sobrara una bomba iba a la casa de Balbín… Para nosotros, tanto Balbín como los otros políticos, como los milicos, sobre todo los marinos, eran todos gorilas.”


Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de Ahora San Juan

Opinión

Padre Rutilio Grande y compañeros mártires: Pasión por Jesús, pasión por su pueblo.

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Por monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo y secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM)

La persecución y el martirio marcaron los inicios del cristianismo. En el año 197 Tertuliano escribió “La sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos”. Veinte siglos después, en nuestro tiempo, sigue habiendo hombres y mujeres que son asesinados por odio a la fe.

Este fin de semana se beatifica en El Salvador a 3 mártires asesinados el 12 de marzo de 1977. El padre Rutilio Grande (48 años de edad, sacerdote jesuita), Manuel Solórzano (72 años) y Nelson Rutilio (15 años); y al fraile franciscano Cosme Spessotto (OFM) asesinado también en El Salvador pero el 14 de junio de 1980. Vayamos primero a las circunstancias de la muerte de Rutilio, Manuel y Nelson.

Los emboscaron y asesinaron en una ruta cuando se dirigían a celebrar misa de la novena de San José en una de las comunidades. Los tres fueron sepultados juntos, de manera sencilla, delante del altar del Templo parroquial de San José, comunidad a la que pertenecían, y de la cual el padre Rutilio era el párroco.

El padre Rutilio fue un gran amigo de los pobres. En ellos veía a Jesús, como nos narra la parábola evangélica (Mt 25, 34-40); con ellos dialogaba, rezaba, los acompañaba en sus anhelos de liberación y de paz en un contexto muy duro de violencia ejercida por la dictadura militar en su país. 

Fue formador en el Seminario, educador en el Externado San José, y durante unos años párroco en comunidades campesinas en Aguilares y El Paisnal. Esta última experiencia de encuentro y servicio a los indigentes marcó su ministerio en cercanía con los más olvidados y excluidos. No sólo predicaba a los campesinos oprimidos, sino que también aprendió de ellos la paciencia, la laboriosidad, el rechazo de las injusticias.

Asumió con decisión la opción por los pobres cuyas raíces están en una espiritualidad encarnada, la Palabra de Dios, el Concilio Vaticano II y su aplicación práctica expresada en el documento conclusivo de la II Conferencia del Episcopado Latinoamericano en Medellín del año 1968. Su vida y su palabra manifestaron la dimensión profética de la fe. No era espiritualista y desencarnado, sino bien afirmado en su contexto concreto.

En su tarea pastoral promovió la participación de los laicos, hombres y mujeres. Una de sus enseñanzas: “Amigos. Volvamos al Evangelio, volvamos al pobre pueblo. Allí se nos aclara cuando se mira turbio el horizonte de nuestro camino pastoral”.

Tenía gran amistad con el Santo obispo Óscar Romero, quien vivió con profundo dolor estos asesinatos, y profundizó aún más su defensa de los desfavorecidos. Romero también fue asesinado tres años después, el 24 de marzo de 1980. Ambos son importantes referencias para la Iglesia en El Salvador y en todo el Continente de América Latina y el Caribe.

Unas cuantas veces lo habían amenazado de muerte queriendo amordazar su predicación. Pero él decía que “en el cristianismo hay que estar dispuestos a dar la propia vida en servicio por un orden justo, por salvar a los demás, por los valores del Evangelio”. También afirmó que “el cristiano no tiene enemigos, sino hermanos y por más que sean hermanos Caínes que venden a Cristo, no los odiamos”. Apasionado por Jesús atestiguó que “Cristo está vivo entre nosotros, no nos congrega un muerto”.

Uno de sus biógrafos, Rodolfo Cardenal, nos recuerda que el padre Rutilio Grande decía que “la sociedad tiene que ser como una mesa grande, con manteles largos para todos, donde para todos hubiera qué comer, y un lugar donde sentarse. Esta es una metáfora del Reino de los cielos, en ese sentido tiene mucho que decir en una sociedad golpeada por la desigualdad”. ¡Qué gran actualidad en el contexto de la pandemia que pone delante tantas inequidades e injusticias!

Monseñor Romero, como signo de protesta por estos asesinatos, determinó suspender todas las misas de ese domingo, y concentrarse en una única celebración exequial en la Catedral, de la cual participaron 150 sacerdotes y más de 100.000 feligreses. En esa misa por la muerte de los tres, el santo obispo Romero dijo en su predicación: “El amor verdadero es el que trae a Rutilio Grande en su muerte, con dos campesinos de la mano. Así ama la Iglesia; muere con ellos y con ellos se presenta a la trascendencia del cielo (…) Un sacerdote con sus campesinos, caminó con su pueblo para identificarse con ellos, para vivir con ellos”. (14 de marzo de 1977)

Como dijimos, en la misma ceremonia será beatificado el fraile franciscano padre Cosme Spessotto (OFM) asesinado también en El Salvador el 14 de junio de 1980 (a sus 57 años), pocos meses después del martirio de Mons. Romero. Había nacido al norte de Italia el 28 de enero de 1923. Su nombre de nacimiento fue Santí (que significa Santos), y al recibir el hábito Franciscano asumió como nombre “Cosme”, por ser uno de los primeros mártires del cristianismo. Denunció con firmeza las injusticias, asistía a las víctimas de la guerra civil, daba sepultura a los cadáveres que nadie reclamaba o reconocía. Varias veces le habían amenazado con anónimos, pero él no se dejó amedrentar. Cerca de las 19 horas, mientras rezaba antes de comenzar la misa, lo balearon delante del altar del templo de San Juan Nonualco. En su testamento espiritual había escrito poco tiempo antes: “Presiento que, de un momento a otro, personas fanáticas me pueden quitar la vida. (…) Morir mártir será una gracia que no merezco. Lavar con la sangre, vertida por Cristo, todos mis pecados, defectos y debilidades de la vida pasada, sería un don gratuito del Señor. De antemano perdono y pido al Señor la conversión de los autores de mi muerte”.

La beatificación de los cuatro mártires nos los asegura como intercesores ante el Padre, a la vez que nos muestra la radicalidad evangélica de sus vidas entregadas. Hoy seguimos estando llamados a estar cerca de los pobres y oprimidos del Continente, a caminar con ellos.

Pedimos a Dios que sean semillas de nuevos cristianos; y a los que ya lo somos, nos conceda ser apasionados por Jesús y por su pueblo.


Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de Ahora San Juan

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Desmitificando a Occidente. El origen del nombre Argentina.

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Vivimos en Argentina y tal vez muchos desconocen el origen del nombre de nuestro país, y es triste decirlo, evoca al saqueo colonialista europeo de las por entonces potencias marítimas de España y Portugal.

Antes, un poquito de historia.

Cuando los caribeños sufrieron la visita de Colón y sus secuaces en el año 1492 (según el calendario cristiano que se adopta globalmente pero que no es el único) comenzó una era de salvaje conquista española, saqueadora y genocida. 

Dicho sea de paso, España como Estado debería al menos pedir perdón por robo de tierras, tesoros y exterminio de muchos millones de seres humanos

A manera de apostilla, se discutía por esa época en la iglesia católica si nuestros pueblos originarios eran seres con alma. Sin alma eran meros animales, se podían poseer, usar, vender y eliminar. Por las dudas discutieron lo  suficiente hasta colonizar, expoliar y prácticamente extinguir las civilizaciones americanas.

¿Una barbaridad no?. Y si, porque los europeos que hoy se ven así mismos como la cuna de la civilización occidental, eran considerados “bárbaros” por los romanos, que significaba algo así como los que en vez de hablar emitían sonidos como “bar bar ó bla bla”, es decir que balbucean como animales. Para Roma eran la expresión del salvajismo, la brutalidad y la violencia desmedida.

Con los conocimientos e instrumentos tomados de Oriente, como las matemáticas, la astronomía, la brújula y el astrolabio – para medir ubicación de las estrellas en el cielo – los europeos aunaron estos con su codicia saqueadora y el despliegue militar adquirido en innumerables guerras.
No tardaron en usar las nuevas herramientas y se fueron a buscar por mar la tierra de “las Indias” de donde provenían tantos tesoros, como piedras preciosas, oro, plata, seda y utensilios exquisitos.
¿Buscaban abaratar el costo del transporte de las caravanas de camellos?. Eso es un eufemismo, una mentira. Buscaban quedarse o robarse el negocio del transporte, y luego, invadir y conquistar ese territorio. Al fin y al cabo es lo que hicieron, aún hacen y parece seguirán haciendo hasta entre sí las diferentes tribus de europa.

‘La matanza de Cholula’ de Félix Parra (1877)

En la búsqueda de riquezas ajenas Don Cristóbal y sus bandidos enfilaron al oeste esperando llegar a esas tierras “indias”, pero chocaron con este continente y empezaron la espantosa conquista.
No tardaron mucho en saber de las riquezas de oro y plata, y con ella la carnicería para quedarse con todo lo que pudieran, robarlo y llevárselo a europa, a España.

La motivación de la conquista, la colonización europea de américa, áfrica, oceanía y oriente no fue ni la evangelización, la tarea civilizadora de compartir conocimientos o la consecuencia de una simple exploración. La única motivación fue llegar a saquear y apoderarse de las tierras, los recursos tanto naturales como los de la esclavitud y los bienes de los pueblos que encontraban en su camino.
Para ello apelaron a lo peor de la codicia, al botín de guerra a repartir entre conquistadores y nobles que costaron millones de vida, la pérdida cultural insustituible y que el oro robado luciera en los palacios del viejo continente y alimentara el despegue europa como el continente más poderoso. La rapiña es su origen.

Terra agétea

El primer viaje europeo registrado que logró dar la vuelta al mundo fue el iniciado por el portugués Fernando de Magallanes al servicio del rey de España, que bordeó nuestro continente sudamericano, pasó por el estrecho que lleva su nombre y enfiló para el pacífico. Por desgracia él no fue uno de los 18 sobrevivientes de los 250 que iniciaron la travesía que se inició en el puerto de Sanlúcar de Barrameda, en el sur de España en 1519. Fernando de Magallanes fallece en Filipinas y quien completa el rodeo de la India y África para llegar a España en 1522 fue el español Juan Sebastián Elcano.

Comenzaron a aparecer los mapas globales, los mapamundi, siendo los portugueses los más prestigiosos cartógrafos, uno de ellos Lopo Homen en 1554  hizo uno donde motivado por las historias de minas de plata al sur del imperio Inca llamó a esta zona del planeta como Terra agétea o argentea, que proviene del latin “argentum” que significa plata. Nos describió como la “Tierra de la Plata”.

Se suponía que esta era la zona donde estaban las sierras llenas del metal precioso y eso impulsó a los españoles a ganar la carrera rapiñezca y llegar primero a las costas de lo que se llamó “el Río de la Plata”.

En 1601 un español llamado Martín del Barco Centenera escribió un poema que narra de manera épica la conquista de sudamérica y que contiene varios datos de la realidad de aquellos años. A esa publicación la tituló: La Argentina y conquista del Río de la Plata.

La popularidad del libro en el momento de su publicación influyó decisivamente para que fuera habitual denominar como la Argentina a la región que se extiende entre el Océano Atlántico Sur y los Andes en torno al Río de la Plata. Ese nombre fue finalmente adoptado como propio por el país que actualmente se denomina República Argentina”, según Wikipedia.

La rapiña motivacional

La intención de este primer artículo es comenzar a entender las motivaciones reales detrás de la primera campaña global registrada de conquista y rapiña ejecutada por tribus devenidas en naciones que nunca dejaron de pelear entre sí y que hoy llamamos europa.
Aunque España inició esta carrera y se convirtió por un tiempo en la primer potencia de la zona, luego Francia e Inglaterra dominarían la escena siendo triunfante la tribu anglosajona como Reino Unido hasta la segunda guerra mundial y luego como Estados Unidos.

¿Suena chocante que le llamemos tribus? 

Tribu es la manera que los conquistadores despectivamente siempre utilizaron para con las sociedades y organizaciones que ellos conquistaron y consideraron primitivas.
El uso de esta terminología es calco de lo que sus “papás romanos” le hicieran como bullying y se utiliza para reforzar la idea de la superioridad de la “civilización” y el merecimiento del conquistador de obtener los beneficios de la colonización por su supremacía, incluida la racial. Esto está en el ADN de  la cultura occidental, nos impregna por todos lados y es preciso utilizar este recurso lingüístico para exponerlo.
Occidente se comporta como él mismo describe a las tribus, solo que ahora en vez de “seres primitivos con garrotes” son salvajes con misiles y armas nucleares.

Una observación necesaria

Las sociedades no son homogéneas, hay sectores dentro de la misma y para todos es visible que unos tienen más poder económico que otros. Estos sectores o clases más pudientes son los que tienen el llamado “poder real” y en las épocas de las que hablamos eran señores feudales, esclavistas, nobles y reyes.
Los pueblos oprimidos de europa son víctimas, no son responsables de las consecuencias de las conquistas y las guerras, del saqueo o los genocidios que si son culpa de sus élites económicas y gobernantes. Cuando mencionamos a una tribu o nación, la referencia es hacia quienes dominan y a quienes por codicia y mezquindad se suman a las atrocidades independientemente de su origen social.

Volviendo a Argentina

Si alguno se pregunta qué tiene que ver esto con el nombre de nuestro país, la respuesta es que todo. No sólo nuestro nombre es por el punto en el GPS medieval que marca dónde creían se encontraba la plata que hay que saquear, sino porque la cultura dominante, la de la clases poderosas que moldearon este país, nos dice que bajamos de los barcos y por lo tanto somos una digna tribu superior y europea.
Invisibiliza la conquista, oculta la masacre, el despojo, los etnicidios y oculta hasta nuestro mestizaje potenciando la discriminación y el racismo.

Somos Argentina, la tierra de la plata, tierra de riquezas que debería dejar de ser objeto del saqueo que continúa con otras formas y dar frutos para nuestro pueblo diverso, multi étnico, plurinacional y hermoso.


Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de Ahora San Juan

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Vacaciones, amigos, familia y solidaridad.

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Por monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo y secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM)

En verano hace más calor y eso nos obliga a andar más despacio.

También es un tiempo de receso de la actividad escolar, con todo lo que eso implica para el ritmo de vida familiar. Los chicos no necesitan levantarse tan temprano, no hay que luchar para que no lleguen tarde al colegio. No hay que arrancar a las corridas todos los días.

Y si los hijos son más grandes, están con mayor disponibilidad horaria, y aprovechan a salir con amigos. Los adultos andamos un poco menos acelerados. Algunos papás y mamás es probable que también tengan unos días de vacaciones del trabajo cotidiano.

Es un tiempo oportuno para fortalecer los lazos familiares y hacer varias cosas para las cuales durante el año nos cuesta encontrar los momentos propicios. Es bueno proponerse aprovechar el espacio en cuestiones concretas: jugar en familia, visitar amigos o familiares que hace tiempo no vemos, salir a pasear juntos. También es bueno disponerse a leer un libro que nos enriquezca el alma.

Dependiendo del lugar en el cual nos encontremos podemos contemplar la obra creada por Dios. El Papa Benedicto XVI decía que el mundo es como un libro escrito por Dios para hacernos llegar su mensaje de amor. La belleza de las montañas, los lagos, los ríos, el mar, o una arboleda en el parque nos pueden ayudar a dar gracias a Dios por la creación.

Tenemos que evitar caer en la tentación de que cada uno esté en su mundo, sin compartir momentos en comunión. Al tener más tiempo el riesgo está en dejarnos absorber por la televisión, el celular, la computadora.

Es importante fomentar espacios de convivencia en los cuales haya momentos largos para el diálogo, compartir anhelos, proyectos, fracasos…

Son oportunidades para abrir el corazón y dar el tiempo a otros cercanos en el afecto.

Nos dice Francisco que “el pequeño núcleo familiar no debería aislarse de la familia ampliada, donde están los padres, los tíos, los primos, e incluso los vecinos. En esa familia grande puede haber algunos necesitados de ayuda, o al menos de compañía y de gestos de afecto, o puede haber grandes sufrimientos que necesitan un consuelo. El individualismo de estos tiempos a veces lleva a encerrarse en un pequeño nido de seguridad y a sentir a los otros como un peligro molesto. Sin embargo, ese aislamiento no brinda más paz y felicidad, sino que cierra el corazón de la familia y la priva de la amplitud de la existencia”. (AL 187)

He conocido muchas familias que aprovechan las vacaciones para salir a misionar, realizar alguna tarea solidaria con los más pobres. Una manera hermosa de acercarse a quienes esperan una palabra de aliento.

Aprovechar el tiempo en el servicio a los demás es una manera de ganarlo.  Ante la presencia en los diarios y en los noticieros (a veces con insistencia) de personas que hacen daño al prójimo, a la creación y a sí mismos, se nos puede pasar por alto tanta generosidad en muchos más. El otro día escuchaba a un sacerdote que predicaba “hace más ruido un árbol que cae en el bosque, que los miles que van creciendo en ese mismo momento”.

Hay gente buena que no se destaca ni brilla. Las mamás que educan a sus hijos, les tratan con ternura, les enseñan a decir la verdad… Los abuelos y abuelas que cuidan a sus nietos. Vecinos que se ayudan y acompañan. Enfermos que son asistidos por sus familiares y amigos. “La santidad de la puerta de al lado”, como le llama Francisco.

Gente que en medio de un clima egoísta e individualista no mira más allá del metro cuadrado que ocupa. Son buenos ejemplos que arrastran y conmueven, interpelan y cuestionan la tibieza imperante. Unos cuantos se ponen de acuerdo para hacer el bien desde los movimientos sociales, las organizaciones no gubernamentales, las cooperativas…

Quisiera resaltar de modo particular a los grupos misioneros que durante el verano se multiplican por todo el País. Entre sus miembros hay algunos adultos, familias, religiosos, sacerdotes, diáconos, pero en su mayoría son jóvenes. Ellos dedican parte de sus vacaciones (o todos los días que disponen) para ir al encuentro de otros, en general a lugares pobres. Encarnan el pedido de Francisco de ser “Iglesia en salida, pobre y para los pobres”.

Algunos se dedican a servicios solidarios de trabajo manual: construir o arreglar casas, pintar escuelas o centros de salud, reparar capillas o centros de catequesis.

En las vacaciones demos tiempo y vida a la familia, los amigos y la solidaridad.

El pasado 15 de enero, se conmemoró un nuevo aniversario del terremoto de 1944, en San Juan. Según relatos de aquel tiempo, en torno a las 20.50 se produjo la mayor tragedia del pueblo argentino. Un par de minutos interminables. Se consignan 10.000 muertos y miles de heridos, junto con la destrucción casi por completo de la ciudad.

Viendo fotos de edificios derrumbados emerge el sentimiento de desolación de tantas familias y de toda una comunidad. Una dolorosa experiencia que queda grabada en la memoria colectiva de los sanjuaninos. Y hace un año, el 18 de enero, hubo otro temblor que hizo vivir horas de angustia e incertidumbre, destruyendo viviendas de los más pobres. Renovemos el compromiso y la oración.


Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de Ahora San Juan

Foto: tiempodesanjuan

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