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Sociedad Relatos de Vida

Vivir la diabetes: la inspiradora historia de cambios y aceptación de una joven sanjuanina, que trasciende sus límites día a día.

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La historia de vida de nuestra protagonista está marcada de mucha resiliencia, fortaleza y resistencias pero sobre todo de una gran aceptación. El comienzo de una enfermedad, su evolución junto con la tecnología y el testimonio en primera persona de alguien que día a día vence los límites que sólo las personas que viven con diabetes pueden describir y afrontar. Ahora San Juan decidió entrevistar a Carla Contrera una joven que hace 20 años vive la diabetes y es fuente de inspiración en todos los aspectos de su vida.

Hoy, 14 de noviembre, es el Día Mundial de la Diabetes, una enfermedad crónica que ha alcanzado proporciones epidémicas y que aparece cuando el páncreas no produce insulina suficiente, o el cuerpo no es capaz de utilizarla eficazmente. “La diabetes no me controla, yo la controlo a ella, aunque haya días de altibajos, lo importante es no bajar los brazos y educar a las personas a nuestro alrededor, aceptarnos y que nos acepten”, comienza diciendo nuestra protagonista.

Carla, es una joven de 28 años que estudia Ingeniería, trabaja y que tiene más de un hobby que la apasiona en la vida.

Nuestra carismática entrevistada nos cuenta que la diabetes es un mundo con luces y sombras en el camino, para las personas que tienen esta enfermedad, para sus familias y todos los que las rodean. “Es díficil muchas veces aceptar que de la mano de su diagnóstico vienen muchos cambios. La vida cambia y uno cambia con ella”. 

Los síntomas pueden ir desde el aumento de la frecuencia urinaria, de la sed, del hambre y una bajada de peso inexplicable, hasta el entumecimiento de las extremidades, dolores de los pies, fatiga y visión borrosa, pasando por infecciones recurrentes o graves y/o pérdida de la conciencia o náuseas y vómitos intensos o estado de coma.

A nuestra protagonista, le diagnosticaron diabetes a los 8 años de edad, hace veinte años, después de sentir estos confusos síntomas. Desde ese momento, mi vida cambio. Mis padres se sentían agobiados porque costó mucho encontrar médicos que llevarán bien mi enfermedad y que me hicieran salir adelante, yo era muy pequeña y no tomaba dimensión de lo que estaba sucediendo. Luego me lograron establecer con médicos de Mendoza, pero de todas maneras se me hacía muy díficil aceptar los cambios con la mirada de niña. Uno tiene que tener mucho control, llevaba mi comida y bebida a los eventos y cumpleaños, sumado a aprender a manipular yo misma la insulina con tan corta edad y ante cualquier cambio era un empezar de nuevo. Mis padres han sido un pilar fundamental en mi vida.

Allí comenzó mi travesía, miles de estudios, inyecciones de insulina y muchos pinchazos. La diabetes, al principio, te cambia mucho la vida sobre todo porque tenés que estar pendiente las 24 horas del día, pero es una enfermedad con la que se puede convivir perfectamente y llevar una vida normal, pero nunca hay que bajar la guardia porque es peligroso tener el azúcar alto; a corto plazo es más peligroso tenerlo bajo, tener una hipoglucemia, que a mí me han dado varias veces. Me ha pasado a veces, que me he quedado inconsciente estando dormida y es muy peligroso y una sensación horrible”, nos asegurá nuestra entrevistada.

Durante todo ese tiempo escuché tantos malos comentarios de gente que realmente desconoce y desinforma como “no te debes cuidar”, “te gusta mucho lo dulce”, preguntas sin sentido de otros niños y de sus padres sobre todo, que debo haber respondido muchas veces sin ganas, que son parte de la estigmatización que se genera producto de estos mitos que existen aún en nuestra sociedad. Incluso hoy, con la nueva tecnología en la que usamos un parche para controlar de manera habitual el nivel de glucosa, sin pinchazos, la gente los confunde con un chip localizador o con cualquier otra cosa que te puedas imaginar. Y lo peor es que lo repiten a diario”.

“La diabetes me ha hecho más responsable, más madura de cara a todo y también con estas cosas que te comento, trato de informar a mi entorno y que ellos también lo hagan con los suyos y así, se produce una cadena. Tengo una amiga que si vamos a comer o salimos a bailar y no hay alguna bebida zero azúcar se vuelve loca, y así muchos ejemplos de que los que te conocen y te quieren se interesan siempre en verte bien”.

En cuanto a vivir la diabetes, Carla, nos relata que una vez que pasó el largo proceso de aceptación acompañada por profesionales y sobre todo con el amor de sus incondicionales padres y amigas, comenzó a realizar deportes, “hago trekking y bici, siempre me gustaron, pero con el cambio acepte que también me hacían bien. Las primeras veces que hacía ciclismo, salía de manera improvisada y me descomponía, hasta que aprendí a llevar mis caramelos, azúcar o cualquier ayuda para el camino”.

Con respecto al estudio, Carla se encuentra cursando el último año de la carrera universitaria para convertirse en ingeniera civil. Nos cuentan desde su entorno que siempre ha sido muy estudiosa y responsable y que además es de hacerse de amigos en el camino. En su adolescencia, la eligieron de mejor compañera en su escue la y fue premiada. También es madrina de un pequeño niño llamado Benicio, a quién nos cuenta que ama mucho.

Además, nuestra entrevistada aparece en redes, siempre acompañada de su fiel compañero, su perro Balto, quien la acompaña en las agobiantes horas de estudio.

Cuando se indaga en las vivencias subjetivas de las personas con diabetes, se lleva a la reflexión para entender las necesidades de éstos, se conocen las limitaciones que tenemos como sociedad con respecto a ciertas enfermedades. Hoy elegimos esta historia para inspirar a otros, una joven que lleva sus propias batallas con orgullo y muy bien acompañada, que nos cuenta desde una nueva mirada, fruto de su experiencia, todo lo que nos falta crecer y experimentar desde la información a nuestra población. Ella, que aparece con su risa contagiosa, con su luz y conocimientos haciendo parecer una historia díficil un poco más fácil.

“Me pincho entre 10 y 12 veces por día y me coloco insulina correctiva antes de cada comida. A ninguna persona le gusta lo que conlleva vivir con diabetes y si me dieran la posibilidad de no tenerla, la eligiría sin pensarlo, pero es algo que te puede pasar a cualquier edad y aceptarlo con todo lo que eso implica, es la parte fundamental. No te puedo decir que se acepta de una vez y para siempre porque en cada etapa aparecen nuevas resistencias, pero te aseguro que aunque el camino no es fácil, se puede aceptar, y re aceptar”.

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“A nosotras también nos pasa”, el relato de una víctima de violencia de género.

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Ahora San Juan pudo charlar con una mujer víctima violencia de género.  Juana es independiente económicamente y hasta parecía ser una mujer  completamente libre, socialmente, durante su relación violenta. “A nosotras también nos pasa, es duro identificarlo, contarlo e iniciar el camino para salir, para volver a ser quien una supo ser”, asegura.

Desde este medio nos enfocamos en poder acercar distintas realidades a nuestros lectores por medio de esta sección, desde una narrativa más elocuente y dinámica. Historias reales que suelen despertarnos distintas emociones, en esta oportunidad el relato cuenta situaciones complejas que están judicializadas y por esto mismo solo se respetará la edad y profesión de sus protagonistas, no así sus nombres ni la de sus hijos, por el simple motivo de resguardar su integridad social y moral.

Para mí fue muy difícil identificar que era víctima de violencia. ¿Cómo iba a pasarme a mí?. Yo siempre fui feminista, creo que desde los 12 años ya era feminista cuando un profesor del primer año del secundario hizo una broma inapropiada y yo le reclame. Recuerdo que me gané una amonestación pero el respeto de mis pares mujeres, y hasta el de mi madre que estuvo orgullosa por mi reacción”, dice Juana, una docente con título universitario de 34 años con una hija de 5.

“No me acuerdo el momento preciso en el que mi autoestima empezó a desaparecer para permitirme vivir lo que viví. Siento que fui prisionera de mi ex esposo, pero sobre todo del estigma social que iba a cargar si decía abiertamente que Mario me golpeaba desde los dos meses de noviazgo”, Juana estuvo con Mario desde sus 25 años y rápidamente empezaron a convivir.

“Ya me veía venir las preguntas juzgadoras de mis compañeras de trabajo, de la facultad, de mis amigas de la vida. No podía soportarlo y ya me había acostumbrado a soportar los golpes de Mario, no me resultaban tan dolorosos como imaginar que iba a tener que ir a al CAVIG como una víctima. Ya imaginaba preguntas como ‘¿por qué te casaste? ¿por qué lo decís ahora? ¿a vos te pasa esto, vos que tenés trabajo, vas a terapia, que sos universitaria, que sos profesional?’  esas preguntas aparecían siempre luego de una golpiza, luego de tener que tener relaciones sexuales forzadas con mi esposo, me lastimaban y preferí guardar silencio durante tanto años”, narra sobre sus fantasmas.

El día que lo pude contar:

“Sentí como de repente mis fantasmas se iban, y como mil  manos me abrazaban. No eran mil manos, solo eran cuatro manos de dos amigas. Ninguna me preguntó nada, solo me escucharon y aseguraron que me acompañarían en cualquier proceso que elija. Recuerdo que en un momento dije algo así como “sé que es raro, porque me casé, tuve a mi hija, iba al psicólogo, y muchas cosas y ‘estas cosas a mujeres como yo no les pasa’. Ellas solo me dijeron “yo te creo” y el alma me volvió al cuerpo. No tuve que justificarme solo desahogarme y juro que en ese momento sentí como mi autoestima resurgía”, contó Juana. A los meses llamó a una de sus amigas para que la vaya a buscar a la que era su casa e inició el proceso judicial de divorcio.

“Tengo que rearmarme. Me di cuenta que mis prejuicios fueron los que más vulnerable me hicieron. A nosotras también nos pasa”, concluyó.

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Deby, la joven sanjuanina que con mucho amor y dedicación realiza encuadernaciones artesanales.

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Ahora San Juan conoció a Deby una artesana cuyo emprendimiento se basa en recuperar, reciclar y reutilizar distintos elementos para producir encuadernaciones artesanales. Los diseños que utiliza, la encuadernación que realiza, el arte y las hojas que elige, genera un resultado diferente y muy especial que vale mucho más de lo que pensamos. Producción local que sobresale por la dedicación, el arte y el amor por lo artesanal.

“Mi emprendimiento empezó en la pandemia” comenta Deby y explica que “yo vendía productos de catálogos y como se cerró todo por la pandemia me quede sin fuente de ingreso”. Ante esta situación, Deby decidió buscar nuevos caminos para conseguir un ingreso económico, “Empecé imprimiendo los archivos de las escuelas que le pasaban a los chicos y después, de a poquito, me fui metiendo en el tema de la encuadernación”.

Hoy en día, Deby se dedica a vender sus cuadernos artesanales, los cuales se destacan por ser realizados con materiales reciclados, por tener diseños y colores exclusivos. Producción local que sobresale por la dedicación y el amor por lo artesanal.

“Siempre me llamó la atención el tema de la encuadernación, entonces me puse a ver videos y me fui metiendo un poquito más y haciendo una que otra cosita sobre la encuadernación” explica Deby.

“Trabajo con distintos tipos de encuadernados porque hay bastante” remarca Deby y a continuación empieza a enumerar los tipos de encuadernación que realiza en su emprendimiento “tenes la encuadernación copta, encuadernación con costura de ojal, encuadernación tipo lomo que te queda como un librito y muchísimos más”.

Deby destaca que “utilizo distintos tamaños para armar los cuadernos, al igual que el tipo de papel que uso adentro es distinto en cada uno de los cuadernos. Uso papel ecológico, papel reciclado y también papel blanco porque hay gente que me pide agenda o cuadernos con hojas en blanco porque por ahí no le gusta mucho el marroncito o no se acostumbran”.

Como artesana y creadora Deby reconoce entre risas que “acá es a lo que el cliente pide”.

“Mis productos son realizados de distintas maneras, algunos están forrados en tela, algunos con papel reciclado, mis productos tienen distintas técnicas de encuadernados con distintas técnicas de pintura” explica Deby y remarca que “La mayoría de las tapas son diseños míos”.

“Trato de utilizar y reciclar lo más que pueda en cuanto al papel, por ahí si hay algunas cosas que me salen mal no tiro las hojas porque después las uso. Hace poquito empecé a reciclar el papel e hice un par de señaladores con el papel reciclado” comenta Deby. De esta manera, Deby demuestra su filosofía de vida: Recuperar, reciclar y reutilizar los elementos para dar vida a nuevas creaciones para disfrutar.

“Mucha gente me pregunta “¿Cuánto tiempo te demoras?” y yo no calculo un tiempo, porque yo voy haciendo todo a la vez, estoy todo el tiempo haciendo las cosas y nunca me he puesto a calcular el tiempo” explica Deby y reconoce que “Ando todo el día muy a full y como la mayor parte del tiempo estoy en mi casa estoy produciendo, armando tapas, imprimiendo, forrando, haciendo, nunca me he sentado a calcular el tiempo”.

Actualmente, Deby se encuentra en los puestos que la Municipalidad de Capital ofrece para que los artesanos expongan sus creaciones en la peatonal. “Ahora estoy acá, en estos puestos, porque estoy cumpliendo suplencia de los chicos fijos que por ahí se van a hacer temporadas en otros lados o se van de vacaciones y bueno aprovecho”.

Sin embargo, el lugar de trabajo de Deby es en el parque los fines de semana o en la Plaza Laprida cuando es época escolar. “Yo trabajo los fines de semana en el parque y cuando es temporada de escuela estoy en la Plaza Laprida porque ahí funciona la Feria de la Economía Popular, los miércoles, jueves y viernes estoy ahí” explica Deby.

También se la puede contactar a través de redes sociales bajo el usuario de “Chucherías con amor” donde expone sus creaciones artesanales, las cuales produce con amor y mucha dedicación.

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Carlos Cerimedo, el cinéfilo que convirtió el cine en arte, fantasía y espectáculo para todo el pueblo sanjuanino.

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Carlos Cerimedo, el cinéfilo nacido en Buenos Aires pero más sanjuanino que el vino, tiene una apasionante historia de vida en la que fue un revolucionario en el cine, en nuestra provincia y un visionario en la cultura y espectáculo de San Juan. Nuestro medio, Ahora San Juan tuvo el placer de entrevistar a este gran valuarte para realizar un retrato de un artista deslumbrante y creativo.

Nunca dejes que alguien te diga: “No puedes hacer algo”. (Película En busca de la felicidad).

Santiago Carlos Cerimedo nació en Buenos Aires, en 1946. Vivía junto a sus padres en la casa de su abuela materna, en el Barrio de Floresta.

Carlos, es una persona que toda su vida vivió conmovido y fascinado por el cine. Cuando era niño nos cuenta que uno de sus regalo favoritos o que más le gustaba fue un proyector con el que luego verían películas en el jardín de su casa, el encargado de que vieran las pelis en familia era su padre.“Me apasionaba el cine, ese mundo fantástico donde todos los sueños se podían convertir en realidad. A los seis años tuve mi primer proyector. Era un “Hollywood” importado de 16 mm, que me trajeron los reyes”.
“En esa época no había televisión. Sólo conocían las historias de Tarzán, Poncho Negro y Sandokán, contadas por la radio”, asi que era una verdadera novedad, podíamos pasar horas disfrutando de las proyecciones.

Otro de los momentos en los que veía cine era en las proyecciones de películas de la parroquia cercana a su casa. Nos cuenta entre risas que “muchas veces iba a misa para ganarse un vale para ver las películas más baratas”.

Carlos Cerimedo en su juventud disfrutando de su pasión.

“Nuestras vidas se definen por las oportunidades, incluso aquellas que no aprovechamos”.(Película El curioso caso de Benjamin Button).

Nos contó que durante su adolescencia no definía bien que quería para su vida y que realmente era un chico complicado, por lo que su papá decide mandarlo a la escuela militar. Allí tampoco se sentía muy cómodo pero si no cumplía se tenía que quedar encerrado los días que les daban libre, por lo que decidió poner sus otros conocimientos al servicio de sus compañeros y no dejar de hacer lo que más le gustaba.

Es allí cuando tuvo la oportunidad de mantenerse en contacto con su afición. Se encargaba de la parte audiovisual y pasaba películas a los soldados, en el comedor, después de la cena. “Lo de ser soldado no era para mí, pero seguía intentando con lo que me apasionaba desde adentro.”

Carlos y Mirta casados

“Creo que los lugares en que he estado y las fotos que he hecho durante mi vida me han estado conduciendo hacia ti (película Puentes de Madison).

Fue una época díficil porque Carlos tuvo muchos accidentes en los entrenamientos y estuvo mucho tiempo sin poder hacer lo que le apasionaba. En 1996, viaja a San Juan acompañando a un amigo, como una especie de chaperón, y lo que parecía que eran unas simples vacaciones se convirtieron en una historia de amor.

Había viajado sólo para pasar las vacaciones con mi amigo y ahí la conocí en una fiesta, en donde estaba su familia, comenzamos a conversar y enseguida me di cuenta que quería pasar tiempo con ella. Seis años más tarde me case con Mirta de la Torre y tuvimos cuatro hijos.

“Hablar de sueños es como hablar de películas, ya que el cine utiliza el lenguaje de los sueños: años pueden pasar en segundos y se puede saltar en un lugar a otro” (Director italiano Federico Fellini).

En 1970 se retira de las Fuerzas Armadas Argentinas y comienza a trabajar para el viejo canal 7. Comenze como asistente de producción y luego pasé a ser productor de varios programas. Trabajé con grandes figuras del espectáculo, como: Olmedo, Porcel, Santiago Bal, Mabel Manzotti y Juan C. Dual, entre otros. Al mismo tiempo, en las tardes, estudiaba cine en la Escuela del Instituto Nacional de Cinematografía.

Como productor de Canal 7, en 1978, viajó a Europa y Medio Oriente junto al grupo salteño “Los pucareños”, con quienes grabó el documental “El Evangelio Criollo”. A Carlos le tocó dirigir varias de las secuencias del video. Cuando volvió del viaje se encontró sin trabajo y en una época díficil de vivir en Buenos Aires, por lo que finalmente, en 1979, decidió radicarse en San Juan junto a su familia. La Capital se había convertido en un constante peligro.

“Nuestras huellas no se desvanecen de las vidas que hemos tocado”.(Película Recuérdame).

Una vez instalado en la provincia junto a su familia, nuestro protagonista comenzó a trabajar en Canal 8 como coordinador de producción. Y en paralelo, se encargó de recuperar, junto a la Dirección de Cultura de la Provincia, la sala de cine de Caucete. “Le dedicaba mucho tiempo al cine en Caucete, quería que todos los sanjuaninos conocieran y vieran las películas.Lamentablemente un día se me incendió por completo y tuve que empezar de nuevo”. Cuando nuestro entrevistado nos cuenta acerca de estos infortunios, nos hace pensar que fue fácil levantarse de todo lo que cuenta, estamos seguros que no pero que sí nunca dejó de soñar y eso le permitió cumplir todo.

A fines de los ochenta Cerimedo dejó el canal y abrió una casa de alquiler de películas y venta de proyectores. En esa época, inició un ciclo de cine en el Teatro Sarmiento y organizó festivales de cine con un grupo de aficionados, amantes de la pantalla grande. Entre otros, estaban Pepe de la Colina, Mario Bertazzo, Virginia Castro, Carlos Romera, Pascual Potenzoni, Mirta Cabral y Vicente Lobos.

Carlos junto al fallecido Jorge Coscia, Presidente del INCAA.

Carlos comenzando un nuevo ciclo en Tv.

Al poco tiempo, grabó, junto a de la Colina, la reconocida película “Chiche”. Además, durante la gestión de José Gambina como Director de Turismo, se encargó de grabar los carnavales sanjuaninos.

Aparte, participó del proyecto Cine Itinerante Cultural, del Ministerio de Desarrollo Humano. La propuesta del organismo fue llevar el cine infantil a los lugares más alejados de la provincia. Para las proyecciones utilizaban las viejas máquinas de cine, con rollos de cinta.

La portada de la película “Chiche”. Carlos Cerimedo participó de la grabación junto al productor Pepe de la Colina.

En 1998, se ocupó de realizar un ciclo de cine argentino de la mano de la Universidad Nacional de San Juan. Comenzó en el Teatro Sarmiento y siguió en el Aula Magna de la Facultad de Filosofía, este ciclo en la actualidad llevá más de 25 años. A su vez, volvió a la televisión y se sumó al equipo de Canal 5.

Realiza un ciclo de verano en dónde proyecta los clásicos del cine, ademáa de hacerlo también en televisión. “Todos los años desde hace 24, el ciclo de cine de verano se realiza en las instalaciones del anfiteatro Buenaventura Luna que pertenece al Auditorio Juan Victoria. El ciclo comenzó el año 1998 y en forma continua se desarrolla todos los años sin interrupciones. Es único en el país. Hasta el año pasado hacíamos cine argentino solamente y este año mucha gente nos pidió películas clásicas que ya no se ven por televisión”, expresó.

Lugar de Archivos en la casa de Carlos Cerimedo.

La casa de Cerimedo tiene dos espacios dedicados al cine. Una videoteca con DVDs, VHS y cintas de 35 mm. En otra parte latas con más cintas, y proyectores, un taller con promesas de proyectos.

Carlos, es dueño de un archivo invaluable de nuestra provincia y actualmente se encuentra además de con los ciclos, en tratativas para que la Universidad Nacional de San Juan pueda quedarse con sus archivos invaluables.“Espero que se concrete, es para que las generaciones futuras conozcan esta historia maravillosa del séptimo arte, y fundamentalmente la realización de una película con la historia de San Juan con imágenes de archivo que los mismos sanjuaninos me hacen llegar”, comenta nuestro entrevistado.

Nuestro protagonista mostró varios videos del archivo fílmico de San Juan, con imágenes, incluso, anteriores al terremoto, en la Fiesta Nacional del Sol, del año 2012.

Carlos Cerimedo en la Mutual de Suboficiales con sus compañeros.

Y así fue culminando nuestra entrevista con Carlos, aunque también compartimos su actual espacio de trabajo en la comisión directiva del Centro Mutual de Suboficiales Retirados de las Fuerzas Armadas de la Nacion, en donde pudimos descubrir lo mucho que le apasiona la organización y lógistica.

Carlos se ha dado todos los gustos, fue conductor de Tv de éxitos como Platea Nacional en Canal 5 Telesol, productor y director de cine. Participó en la producción de la película ‘El manto de hiel’, que fue grabada en escenarios sanjuaninos y que compitió en el XXIX Festival de Cine Latinoamericano de Trieste, Italia y en el Florianópolis, Brasil.

Pero además se lleva el cariño de todos los sanjuaninos y sanjuaninas por ser el impulsor de la cultura local. Fue autor de la Ley Provincial de promoción y difusión del Cine Argentino, que se proclamó en 2003 y que, entre otras cuestiones, exige que cada vez que se filme en San Juan, haya productores y actores locales con participación.

No pudimos evitar emocionarnos al entrevistar a tan destacada personalidad con una apasionante carrera que dejó y deja una huella imborrable en nuestra provincia, en la cultura, en el cine y espectáculo.

“Ningún arte traspasa nuestra consciencia y toca directamente nuestras emociones, profundizando en los oscuros habitáculos de nuestras almas, como lo hace el cine.” (Ingmar Bergman, director de cine) 

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